Fernando Pedrosa: “La Selección Argentina representa una forma de entender el fútbol que desafía el modelo global que impulsa la FIFA”

El profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA analizó el impacto cultural del último Mundial, el cambio de paradigma que impulsa la FIFA y el fenómeno social que genera la Selección Argentina. Además, reflexionó sobre la polarización política en América Latina y descartó que exista un “fin de la izquierda”, aunque advirtió sobre la necesidad de revisar la relación entre el Estado y la sociedad.

El profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Fernando Pedrosa, sostuvo que el fútbol atraviesa una transformación profunda impulsada por la FIFA, que busca convertir al Mundial en un espectáculo cada vez más global, uniforme y adaptado al consumo masivo. En ese contexto, aseguró en la 99.9 que la Selección Argentina se convirtió en una referencia mundial precisamente porque ofrece una alternativa a ese modelo.

Pedrosa explicó que el Mundial ya es un fenómeno sin precedentes por su alcance y duración. “Duró casi cuarenta días. No sólo es un evento global como una final de la NBA, el Super Bowl o los Juegos Olímpicos, sino que durante cuarenta días el mundo entero conversa sobre lo mismo”, señaló. Y advirtió que esa dimensión crecerá aún más: “El próximo Mundial tendrá más selecciones y la FIFA busca incorporar de manera activa a países como India y China. Estamos hablando de sumar cerca de 2.500 millones de personas al fenómeno”.

Según indicó, ese escenario convierte cualquier discusión vinculada al certamen en un asunto de escala planetaria. “Cualquier conversación se dispara al infinito. Desde el show musical hasta la actuación de Messi o Mbappé. Todo adquiere una repercusión enorme”, afirmó.

En ese marco, consideró que la Argentina ocupa un lugar central porque conserva una manera distinta de entender el fútbol. “Cuando el fútbol se amplía tanto, inevitablemente cambia. La FIFA intenta construir un juego que guste a miles de millones de personas y eso lleva a una homogenización”, explicó.

A modo de ejemplo, mencionó modificaciones reglamentarias y culturales que buscan transformar el espectáculo: “Cada vez es un juego menos áspero, más pensado para el atleta que corre mucho, menos físico en el sentido tradicional. Hay cuestiones como los cuatro cuartos, las restricciones para determinados festejos o expresiones, todo apunta a un producto más uniforme”.

Sin embargo, advirtió que el fútbol argentino conserva una identidad propia. “En Argentina y en Sudamérica no se juega ese fútbol. Acá hay cuestiones identitarias, económicas, intereses y formas de sentir el juego. Argentina le propone al mundo otra manera de entender el fútbol”.

Para Pedrosa, esa diferencia se potencia porque está acompañada por el éxito deportivo y por la figura de Lionel Messi. “A diferencia de otros países sudamericanos que también ofrecen otra mirada, Argentina lo hace exitosamente y además tiene al futbolista que lidera las conversaciones mundiales. Eso hace que pueda plantear una alternativa al modelo dominante y también explica buena parte de las críticas que recibe”.

El investigador también analizó el escenario político latinoamericano y rechazó la idea de que la izquierda esté atravesando su etapa final. “Lo que estamos viendo es el final de un ciclo de gobiernos de izquierda y el comienzo de otro de gobiernos de derecha, pero hoy los ciclos son mucho más cortos que antes”, explicó.

Recordó que durante los años noventa predominaban gobiernos liberales y luego llegaron más de una década de administraciones de izquierda en gran parte del continente. “Ahora estamos viendo cambios en países como Argentina, Chile, Colombia o Perú, pero no creo que se pueda hablar del fin de la izquierda. Lo que ocurre es que los Estados tienen enormes dificultades para responder a las demandas sociales y eso provoca cambios políticos mucho más rápidos”.

Pedrosa atribuyó esa volatilidad a un contexto internacional complejo. “Vivimos una etapa de fuerte polarización, con la disputa entre China y Estados Unidos, las guerras en Ucrania y Medio Oriente y sociedades profundamente divididas. No son escenarios propicios para que una misma fuerza política permanezca diez o doce años como ocurría antes”.

Finalmente, sostuvo que tanto la izquierda como la derecha deben revisar sus propias concepciones sobre el Estado. “En Argentina tenemos una visión muy particular, donde muchas veces creemos que un Estado más grande siempre es mejor. Pero en toda la teoría política, desde liberales hasta socialdemócratas, el Estado siempre es un problema que debe manejarse con cuidado”.

En ese sentido, concluyó que “el Estado forma parte de la solución, pero también puede formar parte del problema”, y consideró que la izquierda “debería hacer una autocrítica respecto de su vínculo con el Estado”, del mismo modo que “la derecha revisó profundamente sus posiciones luego de las dictaduras de los años setenta”.