Fisherton marchó bajo la lluvia por la libertad de quien mató a dos delincuentes y por mayor seguridad

Unas 2.500 personas se movilizaron 15 cuadras por avenida Eva Perón. “Diego no es un homicida”, dijo su tía. Críticas a los responsables de la seguridad.

Fisherton dijo basta y gano la calle para protestar. En una marcha multitudinaria, bajo una lluvia torrencial que nunca dio descanso, una buena porción de vecinos del barrio de la zona noroeste de Rosario marchó por la avenida Eva Perón para pedir más seguridad y la libertad de Diego Pablo C., quien hoy será acusado por haber atropellado y matado con su camioneta a dos ladrones que lo asaltaron la tarde del jueves en la puerta de su casa. Más allá de la cantidad de gente que participó del acto, alrededor de 2 mil o 2.500 entre los que iban a pie, en autos y los que salían de sus casas a brindar su apoyo, es inédita en la ciudad la generación de una manifestación pidiendo por la liberación de un hombre que asesinó a dos personas. “Diego no es un homicida. El se defendió. Es un laburante y los laburantes no salimos a matar gente. Si hubo algún exceso fue porque Diego defendió lo que tanto nos cuesta ganar día a día”, explicó una tía del joven de 25 años que permanece detenido.

La marcha, en la que se vieron representados todos los segmentos etarios, tuvo de todo como en botica. Adultos mayores que básicamente requerían mano dura y “que se vayan todos” hasta jóvenes dominados por el hartazgo de sentir que nadie cuida al vecino. Gente de la tercera edad junto a jóvenes y varias parejas con niños en cochecitos bajo una lluvia que nunca dejó de caer. Si algo se destacó es que por sobre el reclamo por la libertad de Diego Pablo C., la asamblea popular pidió a gritos que les brinden seguridad. Y ese pedido convertido en grito de guerra no era sólo para los jueces, fiscales, policías, el gobernador Omar Perotti, el intendente Pablo Javkin o para el ministro de Seguridad Jorge Lagna. Era para todos en la misma bolsa. “Todos somos víctimas. Nadie nos defiende. Fisherton dice basta”, fue el eslogan de la manifestación.

La manifestación amenaza pulverizar el número de vecinos que marcharon este sábado. Familiares y allegados del detenido invitaron para este domingo a las 9, la hora en la que está prevista el comienzo de la audiencia en la que se acusará a Diego C. por homicidio doloso, a otra manifestación frente al Centro de Justicia Penal de Sarmiento y Visaroso.

Ganar la calle

Durante la última década los familiares de víctimas de la violencia comprendieron que la justicia comienza a conseguirse militando en la calle. Si no hay presencia en la calle, si no se visibiliza el pedido, es poco probable que se le preste oído al reclamo. “Dios está en todas partes, pero atiende en los Tribunales”, podría parafrasearse sobre el añejo dicho que pregona que “Dios atiende en Buenos Aires”. Los familiares de las víctimas del triple crimen de la villa Moreno en 2012 o de el asesinato de Jonatan Herrera tres años después lo hicieron. Pero el reclamo de los vecinos de Fisherton parece ligado a otros hechos que también ganaron la calle como fue el movimiento “Rosario sangra”, consolidado a partir del asesinato en un robo del joven Mariano Bertini en la cochera de su casa de Lima al 800 el 16 de agosto de 2014. Uno de los que más militaron esa movida fue el ex concejal y pastor evangélico Eduardo Trasante, asesinado por sicarios el 14 de julio de 2020 en el living de su casa de San Nicolás al 3600.

Pero la de este sábado bajo la lluvia marca un escenario inédito. Buena parte de la barriada marchó por la liberación de Diego C., un hombre que, por fuera de las comprensiones humanas, o no, mató a dos ladrones tras perseguirlos seis cuadras con su camioneta; y a eso le sumó el hartazgo que la zona de Fisherton tiene por lo que sienten como una ausencia total de protección estatal en manos de la comisaría 17° (Fisherton), sub 21° (7 de Septiembre/Fisherton) y sub 22° (Antártida Argentina/Fisherton). “Pobre este pibe. Fijate el garrón que se está comiendo por defender lo que tanto cuesta ganar. Diego es un pibe trabajador sin una entrada a una comisaría. Los que lo robaron eran choros con prontuario. Si los ladrones lo hubieran matado vos no estarías haciendo tantas preguntas”, respondió una comerciante de voz dulce a este cronista, planteado un claro escenario de “Ellos o nosotros”. Y agregó: “Los ladrones salen a matar. ¿Quién los pone en raya? ¿La Justicia? ¿La policía? ¿El gobierno? Todo es una mismísima mierda que salpica generalmente a la clase media, que somos los que mantenemos el circo”, dijo la señora.

Lluvia sin paz

Puntualmente a las 13, cuando la garúa volvía a transformarse en lluvia torrencial, el puñado de vecinos que se había guarecido bajo el tinglado de la estación de servicios de la rotonda de Wilde y Eva Perón se multiplicó por decenas de veces. Sin ningún tipo de presencia policial o personal municipal de tránsito, en autos, camionetas o caminando protegidos por paraguas se fueron acomodando para marchar hacie el este. “Basta de inseguridad” y “liberen a Diego” fueron los cánticos que, entre bocinazos y silbatazos, dominaron la banda de sonidos de la manifestación.

Más llovía, más cantaban. Un tapiz de paraguas de colores bajo un cielo amenazante. Y bocinazos de los autos en caravana y de los que por la mano contraria apoyaban. Algunas banderas argentinas y carteles con las leyendas “basta de inseguridad”, “queremos seguridad”, “nadie nos cuida” y “liberen a Diego”. Incluso, en un momento se sumó una gran bandera roja con la inscripción en azul que decía “Trinche”, en recuerdo del crack de Tomás Felipe Carlovich asesinado para robarle la bicicleta el 8 de mayo de 2020 en Eva Perón y Larrea. Ruidazo en el noroeste bajo una lluvia torrencial. Así a lo largo de 15 cuadras hasta llegar debajo del puente de Eva Perón y avenida de Circunvalación.

Allí, bajo la protección de la avenida, la marcha tenía dos cuadras de vecinos caminando y otras tres de autos en caravana. Ahí se desató, con el retumbe y el estruendo de cantos de cancha alrededor de la bandera del “Trinche” un “liberen a Diego” que se prolongó unos 40 minutos. Por entonces las dos manos de circulación de Eva Perón estaban cortadas. Solo ese grito entre bocinazos y aplausos. Entre quienes marchaban se pudo distinguir a integrantes de la Asociación Civil de Vecinos, Familiares y Víctimas de la Inseguridad y a los concejales de Junto por el Cambio Gabriel Chumpitaz y Renata Ghiliotti. Sin más oradores que quien invitó a los manifestante a calentar la previa de la audiencia de hoy, los caminantes invirtieron el rumbo y peregrinaron hasta el punto de partida.

Este domingo desde las 9, vía Zoom, el fiscal Patricio Saldutti acusará a Diego C. por el doble homicidio de Diego Nicolás Quiroga García, de 25 años y Luciano Escudero, de 29, a quienes arrolló con su camioneta, una Chevrolet S-10, tras haber sido asaltado el jueves por la tarde en inmediaciones de Juez Zuviría y Navarro. Y en el medio, en debate, un abanico de calificaciones que podrían oscilar entre el homicidio simple, que es sobre lo que se infiere irá el fiscal Saldutti, y la legítima defensa o emoción violenta, sobre lo que podría girar la estrategia de la defensa, sin dejar de observar la alternativa del homicidio preterintencional. Es decir cuando se tuvo la intención de lesionar a otro y se le causa la muerte. El juez de garantías Román Lanzón tendrá en sus manos el destino procesal del acusado.