El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) de la Zona Atlántica confirmó en la 99.9 que, tras el acuerdo alcanzado con Supermercados Toledo, se conformará una mesa de trabajo para seguir de cerca la situación de la empresa. Bianchi analizó además la caída del consumo, los cambios en los hábitos de compra, la competencia de nuevos formatos comerciales y el impacto de la inseguridad sobre las ventas.

El conflicto salarial de Supermercados Toledo llegó a una instancia de solución luego de que la empresa completara el pago de los salarios adeudados. El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) de la Zona Atlántica, Guillermo Bianchi, confirmó en la 99.9 que durante la jornada anterior se había concretado la audiencia que permitió alcanzar un acuerdo y anticipó que ahora comenzará una nueva etapa de seguimiento. “Terminamos la audiencia que dio paso definitivo a la solución salarial y quedamos comprometidos en conformar una mesa de trabajo que vaya siguiendo las vicisitudes que hemos vivido en los últimos tiempos con esta empresa, lo que nos va a permitir más de cerca la situación”, explicó.
Bianchi ubicó la crisis de Toledo dentro de un proceso mucho más amplio de transformación del supermercadista marplatense. Según explicó, la empresa había llegado a ocupar una porción mayoritaria del mercado, pero el crecimiento de la ciudad modificó progresivamente el escenario, con barrios que se transformaron en nuevos centros comerciales y la aparición de nuevos puntos de venta, tanto de autoservicios locales como de cadenas multinacionales. “Si a esa realidad socioeconómica no le adaptás formatos que te permitan seguir siendo competitivo, en algún momento entrás en crisis”, sostuvo, al recordar que la empresa ya había atravesado un proceso concursal en 2006 y desde entonces inició “un derrotero de supervivencia”.
El dirigente gremial también vinculó esa trayectoria con los cambios en la conducción de la empresa y con el contexto económico general. La caída del consumo, la modificación de los hábitos de los consumidores y la imposibilidad para muchas familias de llenar un carro de supermercado conformaron, según su análisis, un escenario especialmente complejo. “Hoy no se concurre tanto al supermercado, porque llenar un carro está muy lejos de las mayorías”, señaló. Para Bianchi, todo ese conjunto de factores “trae consecuencias que nosotros decimos que no las puede pagar la gente que trabaja”, por lo que consideró que los empresarios deben buscar instrumentos que permitan preservar las empresas y el empleo.
El conflicto salarial se profundizó durante los últimos meses, cuando la empresa comenzó a desdoblar el pago de los salarios y se produjo una fuerte disputa en torno al aguinaldo. “Nos encontramos este mes con el pago del 40% del salario, sin ningún informe”, recordó Bianchi. Según explicó, cuando el sindicato recurrió inmediatamente a la empresa para conocer las razones de esa situación, recibió como respuesta que no podían pagar y tampoco tenían una fecha concreta para completar los salarios. A partir de allí se activaron distintas medidas, se puso en alerta al cuerpo de delegados y se atravesó una etapa de fuertes tensiones hasta arribar finalmente al acuerdo alcanzado.
Para Bianchi, el conflicto no puede analizarse solamente desde una perspectiva económica, porque empresas de las dimensiones de Toledo tienen un peso social significativo en la ciudad. “Las empresas no solo son una bolsa donde cae dinero y hay ganancia, tienen un compromiso social muy fuerte, tienen una responsabilidad social muy fuerte”, afirmó. En esa línea, sostuvo que “la paz social en estos momentos es una cuestión compartida para sostenerla a lo largo del tiempo” y remarcó que uno de sus elementos centrales es el pago de los salarios “en tiempo y forma”, especialmente cuando se trata de trabajadores que dependen de ese ingreso para su subsistencia.
El secretario general del SEC Zona Atlántica destacó además la dimensión que tiene Toledo en términos de empleo. Se trata de una empresa que cuenta con una amplia presencia en Mar del Plata, con cinco industrias y alrededor de 1.800 trabajadores, además de los puestos indirectos y el impacto que tiene sobre las familias de quienes dependen de esos ingresos. Por eso, consideró que una situación de incertidumbre sostenida no afecta solamente a los empleados, sino que puede repercutir sobre una parte importante del entramado económico y social de la ciudad.
Bianchi también comparó la situación de Toledo con el crecimiento de otros formatos comerciales que lograron adaptarse con mayor velocidad a las nuevas costumbres de los consumidores. En ese sentido, mencionó el caso de una empresa que comenzó como granja y fue transformando sus unidades en pequeños supermercados, aprovechando la lógica de la compra rápida y de cercanía. “Al tener vos una generosa parte del mercado y hoy tener que redimensionar esa empresa y tener algunas estrategias diferenciales en cuanto a tu comercialización, si no hay una adaptación rápida, el pequeño formato te va ganando”, explicó.
El dirigente destacó particularmente la estrategia de Campo Verde, al señalar que se trata de una empresa que supo interpretar los cambios producidos después de la pandemia. “Ha entendido cuál es la circulación a su mercadería y cómo no se ha quedado solo en la granja, sino que adaptó”, explicó. Según Bianchi, el consumidor actual muchas veces busca “la bolsita”, una compra pequeña y concreta, y las empresas que comprenden esa dinámica pueden sumar otros productos y ampliar sus ventas. “Esas cosas suceden cuando vos estás muy atento”, afirmó.
En paralelo, Bianchi confirmó que Toledo está atravesando un proceso de desprendimiento de algunas unidades para afrontar sus dificultades financieras. Recordó que la empresa vendió un supermercado ubicado en avenida 39 y señaló que, según lo manifestado por sus autoridades durante las audiencias, también estaría negociando la venta de otra unidad fuera de Mar del Plata. En ese contexto, la conformación de la mesa de trabajo aparece como una herramienta para seguir la evolución de la empresa y evitar que el ajuste termine impactando sobre los puestos laborales. “Esperemos que esto colabore a que todas las partes podamos tener la tranquilidad de que se sostenga el empleo para todos los trabajadores de la empresa”, expresó.
La situación no se limita a Mar del Plata. Bianchi recordó que Toledo también tiene presencia en distintas localidades de la Costa Atlántica, entre ellas Necochea, Balcarce, Vidal, Santa Clara y Pinamar. “No es por suerte, sino por tarea y por buscar puntos de acuerdo, hemos logrado que la gente pueda tener su salario en el bolsillo”, destacó al referirse al acuerdo alcanzado y al trabajo realizado durante las últimas semanas para destrabar el conflicto.
El dirigente también puso el foco en el contexto económico que atraviesa Mar del Plata, donde la caída de la capacidad de consumo se combina con otros factores que afectan directamente a la actividad comercial. “La gente tiene mucho menos plata en el bolsillo”, afirmó, y agregó que el consumo masivo quedó fuera de determinadas estrategias de crecimiento. A eso sumó el peso de las tarifas para comerciantes y familias, la incertidumbre en torno a la continuidad de los beneficios de la zona fría y el comportamiento estacional de la ciudad, que atraviesa ahora “los dos peores meses” del ciclo económico marplatense.
A ese escenario, Bianchi agregó un factor que considera cada vez más determinante: la inseguridad. Según describió, el problema ya no solamente afecta la vida cotidiana de los vecinos sino que comienza a tener consecuencias directas sobre el comercio. “Cuando cae el sol, las primeras oscuridades, te puedo asegurar que es un desierto”, sostuvo al referirse a zonas céntricas de Mar del Plata. La menor circulación implica perder horas de venta y afecta especialmente a pequeños comercios que dependen del tránsito peatonal, como kioscos y negocios ubicados cerca de paradas de colectivos.
“Te perdés tres horas de venta”, explicó Bianchi, al señalar que un comercio que antes permanecía abierto durante esas horas hoy puede encontrarse prácticamente sin clientes debido al repliegue de la población. Para ejemplificarlo, sostuvo que un kiosco ubicado cerca de una parada podía vender golosinas, cargar tarjetas y aprovechar el consumo de quienes circulaban por la zona, pero que ese movimiento desaparece cuando la gente deja de transitar por temor a la inseguridad.
El secretario general del SEC también advirtió sobre la evolución de los precios y llamó a prestar atención a los próximos datos de inflación. “Hay que estar muy atento a esto, porque los datos que por lo menos nos van llegando es que se cortó el ciclo de baja que venía mostrando el Gobierno y abrió un pequeño repunte en la inflación”, señaló. En su análisis, el problema es que en Argentina los precios continúan aumentando independientemente de la trayectoria del dólar o de la propia inflación, lo que termina profundizando las dificultades de los consumidores.
Finalmente, Bianchi remarcó que el objetivo del sindicato no es que las empresas desaparezcan ni pierdan competitividad, sino todo lo contrario. “A nosotros nos gusta que las empresas crezcan, ganen plata, porque es la forma que tenemos de sentarnos duramente para conseguir un mejor salario”, afirmó. En esa línea, aseguró que el sindicato realizó todos los esfuerzos necesarios para que el acuerdo con Toledo permita abrir una instancia de diálogo permanente y evitar que la crisis derive en pérdida de puestos de trabajo. “Esa es nuestra idea”, concluyó.