El presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata explicó que la entidad impulsa un relevamiento integral del sector para definir estrategias de crecimiento. Advirtió sobre el avance del alojamiento extrahotelero, la necesidad de modernizar la oferta y el impacto de la sobreoferta gastronómica en un contexto de retracción del consumo.

La Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEGH) de Mar del Plata comenzó un trabajo de relevamiento junto a la consultora Fagauris para obtener un diagnóstico preciso sobre la realidad de la hotelería y la gastronomía local. El objetivo es contar con información que permita detectar oportunidades de desarrollo, corregir desequilibrios y fortalecer a un sector que atraviesa profundas transformaciones en sus modelos de negocio.
En diálogo con la 99.9, el presidente de la entidad, Hernán Szkrohal, explicó que se trata de «un trabajo en dos o tres etapas» que comenzará con «un mapeo actual de cómo se encuentra la hotelería y la gastronomía» para luego «desmenuzar las oportunidades y las alternativas que tenemos como para tener un sector hotelero y gastronómico más pujante, más fuerte, con datos e información fidedigna de lo que pasa en el día a día».
Uno de los principales cambios detectados tiene que ver con la pérdida de protagonismo de la hotelería tradicional frente al crecimiento de los alquileres temporarios. «La oferta hotelera fue disminuyendo en los últimos siete o diez años. Mar del Plata arrancó con unas 55 mil plazas hoteleras y hoy nos encontramos con aproximadamente 45 mil. Además, durante el invierno permanecen abiertas unas 32 mil camas y de esas, 16 mil son gremiales», detalló.
Al mismo tiempo, destacó el crecimiento de la oferta extrahotelera. «Hoy Mar del Plata tiene una oferta aproximada de 370 mil camas extra hoteleras. Esto habla de un achicamiento del sector hotelero y del crecimiento de la oferta en domicilios. Hace muchos años era al revés: primero se llenaban los hoteles y después se buscaba alojamiento domiciliario».
Para Szkrohal, este fenómeno responde a un cambio de hábitos que trasciende a la ciudad. «Es un cambio de paradigma que se da a nivel mundial y Mar del Plata no es la excepción», señaló.
Según explicó, las familias buscan hoy un formato distinto al de la hotelería tradicional. «Una familia tipo con dos o tres hijos prefiere un lugar donde pueda preparar el desayuno, el almuerzo o la cena. Es un cambio cultural, sobre todo del grupo familiar. Antes se buscaban dos habitaciones conectadas y hoy esa necesidad se resuelve en una oferta externa a la hotelería».
Sin embargo, advirtió que esa competencia se desarrolla bajo condiciones desiguales. «Un departamento que está fuera del circuito de fiscalización no tiene los costos que tiene un establecimiento hotelero y eso genera una desigualdad en la competencia».
Por ese motivo, la AEGH impulsa la creación de un sistema mínimo de certificación para los alquileres temporarios. «Lo que proponemos hace tiempo es generar un sello de seguridad para que el visitante tenga garantizado que existen los permisos de un gasista matriculado, un electricista matriculado y un número de registro por parte del consorcio. Es algo que estamos charlando también con las inmobiliarias y seguramente en algún momento saldrá una ordenanza que no sea restrictiva, pero sí que genere condiciones mínimas de seguridad».
Al mismo tiempo, consideró que la hotelería debe adaptarse a las nuevas demandas. «Necesitamos que la hotelería genere nuevos formatos en cuanto a su oferta. Hace falta inversión y para tener inversión tenemos que tener tasas más bajas. Hay que generar condiciones para que algunos hoteles puedan convivir con habitaciones tradicionales y propuestas más familiares, incluso con formatos tipo departamento».
En materia gastronómica, Szkrohal sostuvo que el crecimiento registrado durante los últimos años dejó una sobreoferta que hoy se hace evidente por la caída del consumo.
«Pasamos de un modelo donde había muchos pesos en la calle y el consumo era una forma de defenderse de la inflación. Eso generó, entiendo que en muchos casos artificialmente, un consumo que no era el real», afirmó.
Según explicó, esa situación impulsó una expansión muy fuerte de nuevos emprendimientos. «Primero pasó con las cervecerías, después con las gintonerías y más tarde con los cafés de especialidad y los cafés al paso. Cuando se sacan los pesos de la calle y deja de emitirse, nos encontramos con que toda esa oferta que había crecido quedó frente a una demanda mucho menor».
El dirigente aseguró que «hoy prácticamente todos reparten sus pequeñas utilidades entre muchos más actores», lo que agrava el escenario de retracción económica.
En ese sentido, indicó que el relevamiento también buscará orientar futuras inversiones. «Queremos identificar dónde existen posibilidades de crecimiento para que cuando alguien quiera incursionar en el sector podamos decirle que determinada zona tiene potencial porque la oferta es menor. La decisión de instalarse siempre será libre, pero brindar información puede ayudar a que al que entra le vaya bien y a que quienes ya están instalados no tengan que seguir dividiendo el mismo volumen de clientes entre cada vez más establecimientos».