Jorge Honeker, dueño de Heladeras Honeker, contó cómo diseñó la primera heladera para camiones fabricada en la Argentina, un desarrollo que nació de una necesidad concreta del sector y hoy tiene demanda en todo el país.

Jorge Honeker, propietario de Heladeras Honeker, relató cómo surgió el diseño de la primera heladera argentina pensada específicamente para camiones, un producto que comenzó como una solución artesanal y hoy se convirtió en una alternativa industrial frente a los equipos importados. “El camión es la segunda casa del transportista, es donde pasa la mayor parte de su vida”, explicó en diálogo con la 99.9.
Honeker señaló que el transporte de cargas por camión es central en la Argentina y en buena parte de Sudamérica. “Todo lo que llega a nuestras manos alguna vez se transportó en un camión”, afirmó, y remarcó que ese contexto genera necesidades específicas para quienes pasan semanas enteras en la ruta.
El origen del emprendimiento se remonta a más de seis años atrás, cuando las únicas heladeras disponibles para camiones eran importadas desde Brasil y tenían costos muy elevados. “En ese momento una heladera brasilera salía alrededor de 90 mil pesos, era muchísima plata”, recordó. A partir del pedido de un amigo transportista, comenzó a desarrollar equipos alternativos, más económicos y adaptados al uso intensivo.
“Era ilógico que una persona que cuida un capital enorme como un camión, que pasa 15 días trabajando afuera, tenga que alimentarse mal porque no puede conservar comida”, explicó Honeker. La imposibilidad de transportar alimentos entre países y el alto costo de la comida en el exterior fue uno de los disparadores del proyecto.
Los primeros modelos fueron heladeras recicladas y adaptadas, que se vendían a menos de una cuarta parte del valor de las importadas. Con el tiempo, el producto empezó a difundirse entre camioneros argentinos que se encontraban en rutas internacionales. “El boca a boca hizo el resto. Me empezaron a llamar de todas las provincias”, contó.
Ese crecimiento llevó a Honeker a profesionalizar el emprendimiento, con el apoyo de la cooperativa donde trabajaba como empleado. “Me dijeron: o te quedás acá o salís a buscar ese sueño, porque esto tenía futuro”, relató. Así nació formalmente la empresa.
El empresario destacó que una de las claves fue diseñar un producto industrial y reparable, pensado para el desgaste real del transporte pesado. “Un camionero hace unos 16 mil kilómetros por mes. Una heladera común, pensada para camping, en dos semanas se destruye”, explicó. Por eso, remarcó que el objetivo fue ofrecer durabilidad y posibilidad de reparación, algo que el sector valora especialmente.
Finalmente, Honeker subrayó el rol de las redes sociales en la difusión del proyecto. “Hoy las redes cambiaron todo el paradigma. Más que pagar publicidad, hay que saber comunicar lo que uno hace”, afirmó, y aseguró que gracias a esa visibilidad el producto hoy recibe pedidos desde distintos puntos del país.