Una nueva interpretación de la legislación italiana permitió reconocer el cuidado de animales de compañía como una responsabilidad familiar. Los trabajadores podrán acceder a hasta tres días pagos si sus mascotas atraviesan cuadros graves de salud.

Italia se convirtió en el primer país europeo en avanzar hacia un reconocimiento laboral y civil del cuidado de mascotas como un derecho y una obligación familiar. A partir de ahora, trabajadores estatales y del sector privado podrán solicitar una licencia médica remunerada de hasta tres días anuales cuando sus animales de compañía sufran enfermedades graves.
El cambio surgió luego de un caso judicial que sentó jurisprudencia en Roma. Una bibliotecaria de la Universidad de Roma faltó dos días a su trabajo para asistir a su perro, que padecía un cáncer avanzado y necesitaba una cirugía urgente. La institución rechazó justificar la ausencia y pretendió descontarle los días, por lo que la mujer acudió a la Justicia con el respaldo de una organización proteccionista.
El argumento central del planteo se apoyó en la legislación penal italiana, que castiga el abandono y el maltrato animal. Según sostuvo la defensa, dejar al perro solo durante una situación crítica podía derivar en sufrimiento o incluso en la muerte del animal, lo que exponía a la dueña a incumplir la ley. El tribunal falló a favor de la trabajadora y habilitó así un antecedente que abrió el camino a la nueva normativa.
Qué requisitos deberán cumplir los trabajadores
El sistema italiano estableció una serie de condiciones para evitar abusos en el uso del beneficio. En primer lugar, un veterinario oficial deberá emitir un certificado digital que acredite la gravedad del cuadro clínico de la mascota.
Además, el animal deberá estar registrado legalmente y contar con microchip a nombre del trabajador que solicita la licencia. El beneficio, a su vez, se enmarca dentro de los tres días anuales que la legislación italiana ya contempla para “motivos familiares graves”.
Con esta medida, el Estado italiano deja de considerar el cuidado de mascotas como una cuestión privada o recreativa y comienza a reconocerlo formalmente como una responsabilidad protegida por la ley.
Un cambio respaldado por la legislación y los hábitos sociales
La decisión no aparece aislada dentro del contexto italiano. Desde 2003, el maltrato animal constituye un delito penal en el país europeo y, en 2022, la protección de los animales fue incorporada directamente a la Constitución.
La normativa laboral representa un nuevo paso dentro de esa transformación legal y cultural. Según estudios de la Unión Europea citados en el informe, más del 67% de los hogares italianos conviven con al menos una mascota. Además, una gran parte de los dueños asegura experimentar niveles de estrés y angustia comparables a los de una crisis familiar cuando el animal enferma.