El presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata, Juan Carlos Petersen, aseguró que los caminos rurales del distrito están “destruidos”, cuestionó el manejo de la tasa vial y alertó por el crecimiento del abigeato ante la falta de controles del CPR.

El presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata, Juan Carlos Petersen, trazó un duro diagnóstico sobre la situación del sector rural en General Pueyrredon. En diálogo con la 99.9, afirmó que los caminos están “destruidos”, denunció que la tasa vial “cae al pozo negro de la municipalidad” y advirtió por el aumento del robo de caballos y ganado en un contexto de escasos controles.
En primer lugar, diferenció el impuesto a los combustibles —que se aplica en el ejido urbano— de la tasa vial rural. “Lo que se cobra en el campo es una tasa vial por hectárea. Como toda tasa, tiene que haber una contraprestación de un servicio. Y acá viene el gran problema”, explicó.
Petersen recordó que entre 2020 y 2023 el país atravesó “la peor seca que se haya conocido en la Argentina”, con tres años consecutivos bajo el fenómeno de La Niña. En ese período, el mantenimiento de los caminos fue sencillo: “Como no llovía, los caminos no se estropean. Era una pasadita, una raspadita y listo”.
Pero en 2025, con el regreso de lluvias normales producto de El Niño, la situación cambió drásticamente. “Nos dimos cuenta que los caminos rurales habían quedado entre 60 centímetros y un metro por debajo de los potreros. Empezaron a actuar como canales”, describió.
En zonas con pendiente aparecieron “esas famosas cárcavas que no se puede ni transitar, la camioneta pega unos saltos, rompemos todo y se nos aflojan hasta los dientes”. En sectores bajos, en cambio, se formaron “pantanos espantosos”, con pozos de hasta un metro y medio de profundidad. “En algunos lugares el agua pasaba por arriba del capot”, graficó.
Para Petersen, el problema central es el circuito de la tasa vial. “Es un impuesto municipal. Lo cobra la municipalidad y el dinero va al pozo negro. Y del pozo negro para sacarlo sabemos lo que cuesta”, cuestionó. Según explicó, los fondos no van directamente al Ente Vial (Envial), que es el organismo encargado de los caminos. “Cuando cae al pozo negro, termina en sueldos o derivado a otras cuestiones. No va al vial”.
La consecuencia es un círculo vicioso: “No hay dinero, no hay arreglo. No hay arreglo, no hay cobro. Hoy la cobrabilidad de la tasa vial está entre el 40 y el 50%”. Incluso reveló que en el último semestre de 2025 “los arreglos de las máquinas viales fueron realizados con aporte de productores”.
Consultado por la inseguridad rural, Petersen fue igualmente contundente. “Hay un gran tema que es no solo el abigeato de caballos, sino de vacunos. El productor no hace la denuncia porque nunca tuvo la respuesta que pretendía”, afirmó. Según indicó, al no haber denuncias formales, para la policía “no hay delito”.
Sobre el funcionamiento del Comando de Prevención Rural (CPR), explicó que durante el día “hay un solo móvil en todo General Pueyrredon” y que muchas veces el personal es requerido en la zona urbana. “La gente del CPR termina trabajando en el área urbana. Recién cuando se los devuelven, toman contacto con la zona rural”, señaló. La consecuencia es la falta de prevención y control.
En relación al robo de caballos, describió distintos destinos. En la zona urbana, los animales que pastorean en terrenos baldíos “van a chacinados”. “Eso va a un salamín. El caballo es magro, no tiene grasa, entonces acorta el período entre elaboración y consumo”, explicó, advirtiendo sobre la falta de controles sanitarios.
En la zona rural, mencionó casos recientes en Laguna de los Padres donde los animales fueron faenados. “El productor piensa que va al matadero, pero si hay alguien que tiene controles es un matadero de caballos. No se va a ensuciar con un animal robado. Eso termina faenado y enchacinado”, aseguró.
También señaló el robo de caballos deportivos, que “terminan comercializados en otro partido”, debido a su genética y valor de reventa.
“La realidad es esa. Si el CPR no tiene gente para controlar, difícilmente se solucione”, concluyó Petersen, dejando expuesta la preocupación del sector rural tanto por la infraestructura vial como por la seguridad en el distrito.