La otra mitad

Del cemento a las personas. Observar en conjunto las acciones realizadas y aún en proceso por parte del Municipio en los últimos años, puede ser impactante. Sin embargo, todo hace pensar que poco se ha tenido en cuenta hasta ahora la cuestión social que. Esa que, poco a poco, ocupa el centro de la escena.

La presentación hecha por el intendente Gustavo Pulti frente a un grupo nutrido de empresarios, comerciantes y actores sociales de la ciudad, dejó muchas conclusiones, todas positivas, y algunos interrogantes que deben ser resueltos rápidamente. Hay una Mar del Plata -Batán que supone todo un potencial de desarrollo. Pero hay una cuestión social que debe atenderse con la urgencia que requiere y como parte integrante del propio plan estratégico.
La historia de la humanidad es rica en ejemplos de naciones que, convertidas en verdaderas potencias, no lograron sobrevivir a los desequilibrios del desarrollo social insuficiente, que terminó en tensiones y enfrentamientos de una magnitud capaz de corroer las bases de la modernidad productiva.
Cuando se habla de la cuestión moral del desarrollo, se está hablando seguramente de esto.
No hay proyecto de crecimiento que pueda sostenerse en el tiempo si no lleva en sus entrañas el compromiso de incorporar a todos los sectores sociales en el camino hacia la cumbre.
Gustavo Pulti realizó esta semana una exposición impactante de lo que se ha hecho en Mar del Plata en los últimos años. Es imposible tomar conciencia de ello si no lo observamos en su totalidad y, al mismo tiempo, como tuvimos oportunidad de hacerlo quienes fuimos invitados al MAR para asistir al evento. Tenemos un Partido privilegiado en su riqueza natural, pero también en su caudal humano.
La muy alta oferta educativa -cinco universidades funcionando en Mar del Plata suponen un porcentaje muy por arriba de la media nacional y seguramente mundial-, unida a la multiplicidad de actividades productivas, suponen un sinfín de posibilidades para un potencial humano de muy diversa capacitación pero con nichos suficientes para acomodarse en el camino.
El proyecto del Polo Informático supone, en ese aspecto, un salto de calidad singular y distintivo que, bien articulado con aquellas universidades e inteligentemente utilizado por las empresas, asegura para un futuro nada lejano un alto standard de prestaciones y la generación de un alto valor agregado propio.
El equilibrio entre actividades productivas tradicionales y este tipo de nuevas salidas laborales suponen un seguro de éxito en tanto se logre allanar los caminos necesarios para atraer inversiones a mediano y largo plazo.
La operatividad del Puerto y la renovación del tendido ferroviario y vial hacia la Capital, asumen de esta manera un valor estratégico inocultable: la única minusvalía que tenemos frente al centro neurálgico de la actividad del país es la distancia física entre el lugar de generación del producto y el principal mercado de consumo nacional.
En esto, los municipios del Gran Buenos Aires siempre nos llevarán una ventaja comparativa. Sin embargo, y teniendo en cuenta la importancia que tiene la rentabilidad en cualquier proyecto de inversión, deberemos ceder en políticas fiscales y en facilidades burocráticas para compensar ese disvalor.
Es una decisión política; o más bien, histórica.

La cuestión social

Es, sin duda, el principal cuestionamiento que puede hacerse a este momento fundacional de la nueva ciudad.
Elevados índices de desempleo, marginalidad creciente y pérdida de de valores formativos son cuestiones que deben ser encaradas con el mismo entusiasmo y creatividad con que se afrontan los proyectos y la planificación del desarrollo.
Sin equidad, no hay éxito posible. Sin recuperación social, no hay inversión segura. Sin plena actividad humana, no habrá jamás plena actividad industrial o comercial.
Es verdad lo que afirma Pulti al sostener que proyectos como los del nuevo Centro Cívico o los polideportivos en los barrios tienen destino de inclusión y trabajo. Negarlo sería desconocer el ABC del urbanismo moderno, que no en vano es conocido como “urbanismo social”.
Pero no es menos cierto que la urgencia es, hoy, parte del problema; y que sería importante que esta fuese tenida en cuenta a cada paso.
Porque el desafío es grande, el camino elegido es claramente correcto y el futuro está a la vuelta de la esquina apenas tomemos nota de que entre tantos planos impactantes se mueven seres humanos que suponen, además, la principal riqueza que tenemos.