Podrían haber desarrollado un ‘escudo’ contra el cáncer.

Los lobos de la Zona de Exclusión de Chernóbil (ZEC) han logrado no solo sobrevivir, sino prosperar en uno de los entornos más radiactivos del planeta, desarrollando adaptaciones genéticas que los protegen contra el cáncer. Tras décadas de exposición continua a niveles de radiación superiores a los límites seguros para humanos, estos animales han evolucionado, mostrando una resiliencia única.
Investigaciones recientes, lideradas por la bióloga evolutiva Cara Love y Shane Campbell-Staton, señalan que esta especie ha desarrollado mutaciones genéticas que los hacen más resistentes al cáncer. A diferencia de los lobos que viven fuera de la zona, estos ejemplares tienen sistemas inmunológicos alterados, similares a los de pacientes con cáncer que reciben radioterapia.
Estos lobos están expuestos a más de 11,28 milirrem de radiación por día
“Las poblaciones de lobos son siete veces mayores que antes del accidente porque hay menos presión humana”, dijo a The Guardian Jim Smith, científico ambiental de la Universidad de Portsmouth, que ha estado estudiando la región durante más de 30 años. “El ecosistema en la zona de exclusión es mucho mejor que antes del accidente”, añadió.
Además, Smith apunta que ha sido “una demostración muy poderosa del impacto relativo del peor accidente nuclear del mundo”. Estos lobos están expuestos a más de 11,28 milirrem de radiación por día durante toda su vida, lo que supera en seis veces el límite legal de seguridad para un humano.
Cabe destacar que se han identificado regiones específicas del genoma del lobo que parecen protegerlos contra las tasas de supervivencia más bajas asociadas con la exposición prolongada a la radiación. Dicho esto, el objetivo de los científicos es identificar estas mutaciones para ayudar a los humanos a combatir el cáncer, encontrando genes que aumenten la resistencia a la enfermedad.