Lucas Camarero: «El beneficio de las vacunas es exponencialmente superior a cualquier efecto adverso»

El médico pediatra Lucas Camarero advirtió sobre la preocupante caída en las coberturas de vacunación en Argentina, señaló que confluyen el avance de los movimientos antivacunas, problemas de provisión y dificultades de acceso al sistema de salud, y alertó que el retroceso puede favorecer el regreso de enfermedades ya controladas.

La disminución de las tasas de vacunación en Argentina comienza a encender alarmas entre las sociedades científicas. Para el médico especialista en pediatría Lucas Camarero, el fenómeno responde a una combinación de factores que van desde el crecimiento de los movimientos antivacunas hasta problemas en la provisión estatal y las dificultades de acceso al sistema sanitario.

«Hace unos años, después de la pandemia de Covid, surgió una tendencia mundial de grupos que se oponen a las vacunas. Después repercutió en Argentina y coincidió con escasez de recursos vacunales en algunos lugares. Son hechos que se potencian entre sí«, explicó en diálogo con la 99.9.

El pediatra sostuvo que quienes cuestionan las vacunas «esgrimen argumentos que no tienen demostración científica» y recordó que «si bien ninguna intervención médica está exenta de efectos adversos, el beneficio de las vacunas en la historia de la humanidad es exponencialmente superior a cualquier efecto no esperado«.

A esa realidad se suman problemas internos. «Tenemos déficit de provisión por parte del Estado, que es quien tiene la responsabilidad de garantizar las vacunas, y además dificultades de acceso al sistema de salud. Incluso aparecieron médicos que comenzaron a poner en duda la vacunación, algo que nos llamó mucho la atención y generó una alerta. Desde la Sociedad Argentina de Pediatría salimos a dialogar con los colegas porque la evidencia científica es muy clara», afirmó.

Camarero remarcó que el problema no es uniforme y que existen experiencias positivas. Como ejemplo destacó la campaña de vacunación contra el virus sincicial respiratorio para embarazadas, destinada a proteger a los recién nacidos de la bronquiolitis. «Fue una campaña exitosa, aunque después se desinfló. También ocurre que algunas vacunas, como la antigripal, muchas veces llegan tarde. La vacuna de la gripe tiene que estar disponible entre marzo y junio; no puede llegar en octubre o noviembre. Es como comprar el protector solar en abril y no en noviembre: estamos equivocados de estación«, graficó.

El especialista recordó que existen vacunas recomendadas que todavía no forman parte del calendario obligatorio, como la destinada al meningococo B. «La vacuna contra el meningococo B estuvo en carpeta del Estado, pero nunca terminó de incorporarse. En cambio, sí fue muy importante la incorporación de la segunda dosis contra la varicela, que redujo notablemente los casos», señaló.

Durante la entrevista también hizo referencia al impacto que tienen las coberturas insuficientes sobre enfermedades que parecían controladas. Recordó que tras los mundiales de fútbol de Sudáfrica y Brasil reaparecieron casos de sarampión en Argentina vinculados a viajeros que regresaron sin la vacunación completa. «Una persona se contagió en el exterior, volvió al país y transmitió el virus a su entorno. Eso demuestra que estas enfermedades siguen circulando y que la vacunación sigue siendo indispensable», explicó.

Camarero advirtió además sobre las desigualdades existentes dentro del propio sistema sanitario. «No es lo mismo vivir en un barrio donde la sala de salud funciona bien, con médicos y acceso a turnos, que en otro donde hay un solo profesional o directamente no se consigue atención. Ahí aparecen chicos que quedan fuera del calendario de vacunación», sostuvo.

Para el pediatra, el rol del médico es central. «Es responsabilidad del pediatra controlar el esquema de vacunación y transmitir a los padres la importancia de cumplirlo», indicó.

En ese sentido recordó que el Calendario Nacional de Vacunación es obligatorio. Incluso mencionó el caso ocurrido en Mar del Plata de una familia que se negó a aplicar las vacunas de hepatitis B y BCG a su hijo recién nacido. «El equipo de pediatría actuó junto con los abogados de la institución y la Justicia ordenó vacunar al bebé. Frente al calendario nacional no hay lugar para interpretaciones, porque existe respaldo científico y una obligación legal», remarcó.

Sobre las vacunas que no integran el calendario oficial, reconoció que el aspecto económico constituye hoy una barrera importante. «Hay obras sociales y prepagas que cubren parte del costo, pero muchas familias deben afrontar montos muy elevados. Cuando uno compara esos valores con los costos que implica tratar una enfermedad grave, parecen bajos; pero para una familia trabajadora representan mucho dinero», explicó.

Finalmente, Camarero llamó a recuperar la confianza en una herramienta que cambió la historia de la medicina. «Antes de las vacunas morían muchísimos niños por enfermedades hoy prevenibles. A veces se dice que una complicación ocurre en uno entre un millón, pero cuando ese uno es tu hijo, para esa familia es el cien por ciento. Por eso no podemos perder de vista el enorme beneficio que representan las vacunas para toda la sociedad».