El periodista y autor de La República Bonaerense analizó en la 99.9 las relaciones entre el poder político, judicial y policial en la provincia de Buenos Aires. Aseguró que Sergio Massa construyó una red de vínculos con jueces y fiscales y sostuvo que detrás de determinadas investigaciones aparecen mecanismos de protección para sectores vinculados al poder.

El periodista Luis Beldi, autor del libro La República Bonaerense, cuestionó duramente el funcionamiento de sectores de la Justicia y describió una trama de relaciones entre magistrados, fiscales, fuerzas de seguridad y dirigentes políticos que, según su investigación, permite explicar parte de la estructura de poder en la provincia de Buenos Aires. En diálogo con la 99.9, puso el foco particularmente en la figura de Sergio Massa y en los vínculos que habría construido a lo largo de los años.
Beldi destacó la capacidad política de Massa para construir relaciones con distintos sectores de poder. “Es de una inteligencia y de una habilidad para tejer lazos que ni nos imaginamos”, afirmó. Según explicó, buena parte de esa estructura se asentaría en el área norte del conurbano bonaerense, donde funcionan tribunales con jurisdicción sobre localidades de gran peso económico como Vicente López, Olivos, Martínez, Victoria, Tigre y Pilar.
El periodista también planteó una definición polémica sobre el funcionamiento del narcotráfico en la provincia. “¿Qué es el narcotráfico en Argentina? No es el narcotráfico mexicano ni colombiano, no es que el Chapo Guzmán o alguien tiene un cartel poderoso y lo maneja. No, lo maneja la Policía de Buenos Aires, amparada por la Justicia”, sostuvo. En su interpretación, el entramado judicial tiene además una fuerte incidencia sobre el poder político y funciona como un elemento de protección para determinados dirigentes.
En ese contexto, Beldi relató un episodio vinculado a un robo que sufrió Massa en su vivienda y que, según contó, inicialmente no habría sido denunciado. “Cuento desde el robo a su casa, que no lo denunció porque robaron muchísimo dinero, más del que podía justificar”, afirmó. Según su reconstrucción, una publicación periodística posterior habría obligado a que finalmente se realizara la denuncia y se iniciara una investigación.
El periodista describió luego irregularidades que, según sostuvo, aparecieron durante las actuaciones judiciales vinculadas con ese expediente. “Cuando empieza la investigación empiezan los problemas. Estaban falsificadas las firmas de las actas, figuraba gente que no había, gente que no había ido”, relató. Beldi aseguró que el fiscal que intentó avanzar con la investigación terminó enfrentando consecuencias institucionales y que uno de los funcionarios involucrados recibió una condena de 18 años de prisión.
A partir de ese episodio, Beldi cuestionó las diferencias que observa en el tratamiento judicial de determinados acusados. “Nunca en Argentina un ladrón se dio una condena y la cumplió hasta el último día. ¿Cómo a este prefecto nunca le dieron una excarcelación?”, planteó. Ante la consulta sobre si tenía antecedentes, respondió que no y remarcó que permaneció privado de su libertad durante años.
El periodista aseguró que en su libro aparecen numerosos casos en los que personas acusadas de delitos graves recuperaron rápidamente la libertad. “En el libro vas a ver un montón de asesinos excarcelados al poco tiempo”, afirmó, para luego vincular esa situación con otra investigación relacionada con narcotráfico y funcionarios judiciales.
Beldi relató también el caso de un operativo en el que se habrían secuestrado más de una tonelada de droga y acusó a integrantes de la estructura investigada de haberse quedado con parte del estupefaciente. Según su relato, uno de los fiscales involucrados posteriormente fue descubierto y juzgado, mientras que la causa habría cambiado de manos en medio de la investigación. “Vos vas viendo la actuación de la Justicia y te das cuenta de la protección que tienen los grandes delincuentes”, sostuvo.
Para Beldi, el recorrido de esas causas permite observar cómo distintas personas y estructuras terminan vinculadas entre sí. En ese sentido, mencionó el papel de distintos jueces y fiscales y sostuvo que el desplazamiento de determinados expedientes habría impedido que algunas investigaciones avanzaran sobre dirigentes con mayor poder político.
Otro de los episodios que incluyó en su análisis fue la causa que involucró al cantante L-Gante que, según Beldi, cambió de abogado pocos días antes de ser juzgado y pasó a ser representado por un estudio vinculado a un exfiscal destituido. “Yo dije inmediatamente: L-Gante sale en libertad”, relató. El periodista consideró que los delitos que enfrentaba eran suficientemente graves como para impedir una rápida excarcelación, pero sostuvo que finalmente recuperó la libertad.
“Era privación ilegítima de la libertad, portación de armas, era gravísimo”, afirmó Beldi al describir los cargos. Según su relato, el cambio de representación generó incluso el enojo del abogado anterior, quien cuestionó que alguien pudiera incorporarse a una causa de años apenas 15 días antes del juicio. “No importa, tuvo 15 días Escapolán y a L-Gante le dejaron en pie los cargos que eran excarcelables y está en libertad”, concluyó.
A lo largo de la entrevista, Beldi insistió en que el eje de La República Bonaerense está puesto en mostrar cómo funcionan esas relaciones de poder y cómo determinadas decisiones judiciales pueden terminar beneficiando a quienes cuentan con vínculos políticos, económicos o institucionales. Su mirada apunta así a una estructura en la que, según sostiene, la Justicia deja de ser solamente un ámbito de resolución de conflictos para convertirse en una pieza central del poder bonaerense.