La ex diputada nacional Marcela Campagnoli advirtió sobre el crecimiento de la violencia juvenil y reclamó mayor presencia de las familias, educación emocional y protocolos adecuados en las instituciones educativas.

La diputada nacional mandato cumplido Marcela Campagnoli alertó sobre el aumento de la violencia en ámbitos escolares y aseguró que se trata de “un epifenómeno de algo mucho más profundo y complejo que está pasando en la sociedad”, al tiempo que insistió en la necesidad de trabajar en la prevención antes de que intervenga la Justicia.
“Estoy en medio de un ciclo de charlas en escuelas secundarias porque en septiembre entra a regir el régimen de responsabilidad penal juvenil, que baja la edad de imputabilidad a 14 años”, explicó, y advirtió que conductas que hoy suelen minimizarse “como alterar una imagen y difundirla o hacer una amenaza de bomba” pasarán a ser delitos.
En ese sentido, remarcó: “Cuando la Justicia llega, llega tarde si no nos ocupamos antes”. Por eso, sostuvo que el eje debe estar puesto en la prevención y en dotar a los jóvenes de herramientas para gestionar sus emociones.
Campagnoli describió un contexto de alta vulnerabilidad: “Hay una exposición permanente a estímulos, redes sociales, consumo, pantallas, que muchas veces deviene en ludopatía, y no tienen las herramientas emocionales porque no conocen cómo funciona su cerebro ni el sistema de recompensas”.
Además, vinculó esta situación con un dato alarmante: “El suicidio ha pasado a ser la primera causa de muerte en jóvenes de 14 a 32 años, y tiene mucho que ver con todo esto”.
La ex legisladora también cuestionó los protocolos oficiales frente a situaciones de violencia en las escuelas: “El protocolo que mandó la Provincia pretende que el docente se transforme en un karateka para desarmar a un alumno con un arma. Estamos cargando al docente con cosas para las que no está capacitado”.
Frente a ello, indicó que trabaja junto a especialistas para desarrollar alternativas: “Quedamos en armar un protocolo más lógico, con aportes de facultades de Educación, Salud Mental y ciberseguridad”.
En paralelo, puso el foco en el rol de las familias: “Naturalizamos que un chico esté cuatro horas encerrado con la computadora, que baje su rendimiento, que deje actividades o que mienta. Y son señales de alerta”. En ese marco, subrayó la importancia de “más diálogo, más presencia y límites claros”.
“Hay cosas que se solucionan con escucha activa, con estar presentes, con intervenir a tiempo”, afirmó, y agregó que también es clave el trabajo conjunto: “Tenemos que actuar como comunidad educativa. Hay señales que detectan los docentes, otras las familias, y hay que comunicarlas”.
Finalmente, insistió en que el sistema educativo no puede resolver solo el problema: “La familia educa y la escuela instruye, pero hoy muchas funciones recaen en los docentes”. Y concluyó: “Si no nos ocupamos antes de dar herramientas y acompañar a los chicos, cuando llega la Justicia ya es tarde. Tenemos que llegar antes”.