El ex Comisario General de la Policía Bonaerense cuestionó el accionar de la conducción policial tras la movilización por la inseguridad en Mar del Plata, denunció la falta de control sobre el combustible de los patrulleros y advirtió que el problema de fondo es un sistema que no protege ni a los vecinos ni a los propios policías.

La crisis de seguridad que atraviesa Mar del Plata volvió a quedar expuesta tras una nueva serie de robos y hechos violentos. Para el ex Comisario General de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y actual abogado, Marcelo Di Pasqua, el problema ya no puede analizarse como una sucesión de episodios aislados, sino como el resultado de un sistema que viene fracasando desde hace años. “Vas a cualquier lugar y siempre te cruzás con un chorro o con alguien que está robando algo”, afirmó en diálogo con la 99.9.
Di Pasqua puso el foco en el comportamiento de la conducción policial y diferenció claramente entre los jefes y el personal que patrulla las calles. “Los jefes policiales están criminalizando la protesta. Lo vimos con la movilización frente a la Jefatura Departamental. La gente fue a reclamar seguridad, que es un derecho constitucional, y al muchacho que organizó la protesta lo metieron adentro, le pusieron las esposas y le armaron una causa”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó el contraste entre la dureza con la que se actúa contra quienes reclaman y la falta de decisión para enfrentar a los delincuentes. “Contra la gente que va a pedir seguridad meten causas, pero para ir a correr a los chorros no les da ganas. No hablo de la policía en general, porque la mayoría de los policías que andan en los patrulleros, cobrando 890 mil o un millón de pesos por mes, se juegan la vida. El problema es el sistema”, remarcó.
El ex jefe policial consideró que la respuesta oficial volverá a repetirse, como tantas veces antes: “Van a sacar un jefe, van a poner a otro y van a llenar de patrulleros algunas esquinas durante veinte o treinta días. Eso ya lo hicieron siempre. Acá el problema de fondo es que hay que salir a laburar, caminar la calle y ensuciarse los zapatos”.
Uno de los puntos que más lo indignó fue la denuncia sobre el combustible de los patrulleros. “Si realmente los móviles cargan cinco litros cuando deberían cargar veinte, hay que investigarlo. Que pidan los informes, que vean cuánta nafta se compra, dónde se carga y cuántos kilómetros hacen los patrulleros. Si ya arrancamos sin combustible, estamos muy mal”, afirmó.
Di Pasqua adelantó que el caso podría derivar en una denuncia penal. “Se tiene que investigar una posible malversación de caudales públicos. No puede ser que se hable de seguridad mientras a los móviles les cargan cinco litros de gasoil para patrullar durante todo el turno”, dijo.
También cuestionó la fragmentación del sistema policial. Recordó que el jefe departamental no controla todas las fuerzas que operan en la ciudad y señaló que la falta de coordinación agrava la situación. “Tenés distintos comandos, distintas estructuras y cada uno juega para su lado. Con la cantidad de policías que tiene Mar del Plata, si las cosas se hicieran bien, esto debería mejorar”, indicó.
Consultado sobre las explicaciones que vinculan el delito con problemas sociales o de adicciones, fue categórico. “Puede ser que haya un problema con la droga, pero entonces el Estado está fallando. No le podemos decir a la gente que tenga paciencia mientras la siguen robando o matando. Primero cuidemos a las personas y después abordemos el problema de fondo. Hace veinte años que escuchamos el mismo discurso y cada vez tenemos menos seguridad”, expresó.
Para Di Pasqua, uno de los mayores errores es haber abandonado el trabajo preventivo en la calle. “Cuando yo era comisario general, en los horarios más complicados salía a recorrer. El policía te ve caminando, ve que el jefe está presente y trabaja de otra manera. Si te quedás tomando mate en la oficina y mandás por radio, así no funciona”, aseguró.
Finalmente, advirtió que la sensación de indefensión se profundiza cuando el sistema judicial no da respuestas. “Hoy agarran a un tipo con un auto robado una hora después del robo y le ponen encubrimiento porque dice que se lo prestó un tal Pepe. No queda preso y la causa muchas veces termina archivada. Algo está fallando gravemente. La gente ya no cree que el sistema la esté protegiendo”, concluyó.