La diputada nacional Mónica Frade aseguró que trabajan para reunir los votos necesarios para impulsar una interpelación contra Guillermo Adorni y cuestionó tanto a los aliados del Gobierno como a sectores de la oposición. “Es un inmoral y una afrenta para quienes pagan sus impuestos”, afirmó en diálogo con la 99.9.

La diputada nacional Mónica Frade sostuvo que el Congreso debe asumir su responsabilidad institucional frente a la situación que involucra al jefe de Gabinete, Guillermo Adorni, y confirmó que desde su espacio trabajan para reunir los votos necesarios para avanzar con una interpelación. “Vamos a trabajar para que haya número, estamos trabajando para que haya número”, aseguró en diálogo con la 99.9.
Para la legisladora, la definición quedará en manos de los sectores aliados del oficialismo. “Van a definir los aliados del Gobierno y en ese sentido me parece que hay una deleznable especulación respecto a que pueda no haber número para que sea el Senado el que tome a su cargo la medida que hay que tomar con Adorni y que no toma el Presidente”, señaló.
Frade consideró que la situación actual representa un claro caso de pérdida de confianza pública y recordó que la propia Constitución prevé herramientas para afrontar estos escenarios. “Correspondería que nosotros asumamos el deber que nos impone la Constitución en casos como estos de pérdida de confianza”, indicó.
La diputada cuestionó además algunos argumentos utilizados para evitar una sanción política. “Hay una elaboración intelectual de argumentos diciendo que dejaríamos un mal precedente porque nunca en la historia la Cámara de Diputados lo hizo. Por supuesto, nunca un jefe de Gabinete en la historia de la Argentina hizo lo que hizo este hombre y que confesó con mucha naturalidad ante todos los argentinos”, remarcó.
Según Frade, detrás de las resistencias a avanzar sobre el funcionario existen razones políticas y personales. “Me parece que algunos no tienen los papeles demasiado en orden, sus declaraciones juradas dejan bastante que desear y por lo tanto no pueden aparecer pidiendo la interpelación y la moción de censura de Adorni”, afirmó, en referencia directa al diputado Cristian Ritondo.
“Vos fijate que el vocero ahora es el diputado de Ritondo, porque el presidente del bloque no puede salir a hablar porque obviamente lo atacarían públicamente”, agregó, sugiriendo que la situación patrimonial del dirigente del PRO condiciona su accionar político.
La legisladora también vinculó el debate parlamentario con negociaciones políticas impulsadas por el Gobierno nacional. “Los gobernadores están haciendo lo suyo con sus diputados. Hubo un desembolso esta semana para tres provincias. Casualmente, cada vez que hay que votar algo siempre hay algún desembolso para alguna provincia en función de los votos que necesitan tener”, sostuvo.
Para Frade, el conflicto podría haberse resuelto rápidamente si existiera voluntad política dentro del propio oficialismo. “Estamos inmersos en una crisis perfectamente evitable si es que no fuera Adorni el propio Presidente. Adorni es el Presidente”, afirmó, señalando que el mandatario ha respaldado públicamente al funcionario cuestionado.
“Este tema va a estar en la vidriera hasta que esto no se resuelva. Que el funcionario número uno de la administración pública diga a viva voz que ocultó dinero para preservarlo de la vieja casta y que evade, y que lo diga con total naturalidad, y que los diputados no asumamos el deber que nos corresponde, está indicando que hay una crisis de representación y una crisis profunda”, advirtió.
Frade amplió sus críticas al Gobierno nacional y cuestionó la concepción ética que, según ella, atraviesa a la administración libertaria. “La ética de este Gobierno es una ética muy particular, casi primitiva, donde ciertos delitos son vistos con alguna simpatía. De hecho, la evasión fue elogiada por el Presidente”, afirmó.
En esa línea, mencionó otros casos que considera paradigmáticos. “Con Speroni pasó lo mismo con el contrato falso que presentó para justificar 200 mil dólares de un narcotraficante y también fue defendido por el Presidente diciendo que era un hombre honesto”, recordó.
La diputada remarcó que el caso de Adorni adquiere una gravedad especial por la relevancia institucional del cargo que ocupa. “El jefe de Gabinete tiene un cargo constitucional. Es la persona número uno de la administración pública, representa al Gobierno, firma los decretos y muchas veces nos representa en el exterior. Por eso la Constitución de 1994 creó una regulación especial para esa figura”, explicó.
Por ese motivo, sostuvo que no se trata únicamente de una cuestión judicial sino de confianza pública. “Acá no hay que esperar a la Justicia. Esto es un tema de confianza pública. El Poder Legislativo tiene la obligación de controlar”, señaló.
“Por eso está la figura de la moción de censura en la Constitución Nacional. No es casual que exista. Que le quieran sacar la cola a la jeringa es otra cosa, pero las razones que están dando son demasiado forzadas para la caradurez con la que nos dijo: ‘yo evado, yo escondí, no denuncié, me cuido’”, cuestionó.
Con dureza, Frade calificó al funcionario como “un inmoral” y sostuvo que representa “una afrenta para los que con mucho sacrificio pagan sus impuestos todos los meses y para los que nunca escondieron nada”.
La legisladora también se refirió a las denuncias sobre el patrimonio de Cristian Ritondo y aseguró que la información sigue acumulándose. “Nunca lo explicó públicamente tampoco. Nunca nadie le pidió explicaciones. Hay un silencio ensordecedor en la Cámara respecto de eso”, afirmó.
A su criterio, el problema excede a nombres propios y forma parte de una lógica estructural de privilegios. “Este Gobierno ganó las elecciones con la bandera de terminar con los privilegios y estamos muy lejos de eso. Les gustaron los privilegios, los usan y se hacen normas para ellos”, aseguró.
Como ejemplo, mencionó la ley de “inocencia fiscal” y los créditos otorgados desde el Banco Nación. “Se hacen resoluciones para adecuar sus necesidades. No hay nada nuevo. Por eso para mí este Gobierno es una prolongación del anterior”, sostuvo.
Finalmente, Frade consideró que la corrupción continúa siendo un problema estructural de la política argentina. “No hay posibilidad de dejar de tener chorros en lugares de representación y de gobierno mientras no exista una decisión real de combatir esto. Son todos honestos hasta que tienen la posibilidad de dejar de serlo”, afirmó.
Y concluyó con una reflexión crítica sobre la sociedad y la dirigencia: “La verdadera honestidad se ve cuando uno tiene la posibilidad de hacer algo indebido y no lo hace. El problema es que todavía los argentinos no valoramos suficientemente la honestidad mientras las cosas más o menos funcionan. Ahora las cosas no van bien y por eso el enojo tiene una razón mucho más fuerte”.