El referente de la Sociedad de Conductores de Taxis cuestionó la nueva ordenanza que regula las aplicaciones de transporte en Mar del Plata y consideró que establece requisitos insuficientes para garantizar la seguridad de los pasajeros. Reclamó registros municipales de choferes, vehículos y empresas, advirtió sobre las condiciones de algunos autos y criticó el modelo de rentabilidad de las plataformas digitales.

Pablo Sánchez, referente de la Sociedad de Conductores de Taxis de Mar del Plata, cuestionó en la 99.9 la nueva ordenanza que regula el funcionamiento de las aplicaciones de transporte en la ciudad. Consideró que la normativa aprobada no resolverá los problemas que plantea la actividad si no se establecen controles más estrictos y límites a la cantidad de conductores habilitados.
“La verdad que se aprobó la implementación de la nueva ordenanza, que nosotros la creemos injusta realmente bajo las condiciones que quería el gobierno. Esto es un lavado de cara, una farsa, para blanquear un poco”, sostuvo. Para Sánchez, los requisitos previstos son insuficientes y no permitirán ordenar el sistema mientras cualquier persona pueda incorporarse a las plataformas sin cumplir condiciones equiparables a las exigidas al transporte tradicional.
El dirigente cuestionó especialmente que el primer filtro de cumplimiento quede en manos de las propias empresas. “No creemos que la empresa ejerza un control real a la hora de que venga alguien que no cumpla con los requisitos específicos, venga de afuera o se le venzan determinadas condiciones. No queremos que la empresa haga su propio poder de policía”, afirmó.
Como alternativa, reclamó la creación de registros municipales de conductores, vehículos y empresas. También señaló que deberían verificarse aspectos como la licencia habilitante, la residencia del chofer en Mar del Plata, las condiciones técnicas del automóvil y su inscripción para prestar servicios de transporte. “Tiene que haber un registro municipal de los choferes, tiene que haber un registro de los autos para que cumplan las condiciones y tiene que haber un registro de las empresas”, remarcó.
Sánchez puso como ejemplo algunas diferencias entre los requisitos que deben cumplir los taxis y los establecidos para los vehículos de las aplicaciones. Según señaló, la ordenanza no contempla exigencias equivalentes en cuestiones como la antigüedad de los automóviles, la cantidad de puertas y la frecuencia de las verificaciones técnicas. “Es irrisorio que un auto de dos puertas pueda transportar pasajeros”, cuestionó, al plantear las dificultades que puede representar ese tipo de vehículo para una persona con movilidad reducida o que utiliza una silla de ruedas.
También advirtió sobre el estado de algunos automóviles que prestan esos servicios. Según describió, hay unidades en buenas condiciones, pero otras presentan problemas de mantenimiento e higiene. Incluso mencionó casos de vehículos que anteriormente trabajaban como taxis y que, al no cumplir con las exigencias de esa actividad, habrían pasado a operar mediante plataformas.
El referente taxista sostuvo que las diferencias regulatorias afectan tanto a la seguridad de los pasajeros como a la competencia entre prestadores. A su entender, el sistema permite que ingresen vehículos con condiciones inferiores a las exigidas al taxi tradicional, mientras los trabajadores habilitados deben afrontar controles y costos de mantenimiento más rigurosos. Por eso insistió en que la ordenanza debería establecer obligaciones claras para todos los servicios de transporte de pasajeros.
Otro de los aspectos que cuestionó fue el modelo económico de las plataformas. Sánchez explicó que, según su experiencia, las empresas suelen ofrecer bonificaciones y premios durante la etapa inicial para atraer conductores, pero esos beneficios disminuyen con el tiempo y afectan la rentabilidad del trabajo. “Los endulzan de entrada, todo muy lindo. Y después se van dando cuenta que merman las bonificaciones, merman los premios y la rentabilidad no es la que corresponde”, señaló.
En esa línea, afirmó que los algoritmos utilizados por las plataformas determinan las tarifas y las condiciones económicas de los viajes, mientras los conductores deben afrontar el combustible, las reparaciones y el mantenimiento de sus vehículos. “Está diseñada para eso, para que entren con muchas ganas de trabajar y después ser parte del sistema”, sostuvo. Y advirtió que, cuando un automóvil comienza a requerir reparaciones, los ingresos pueden resultar insuficientes para sostener la actividad, una situación que consideró especialmente problemática por el estado de las calles de Mar del Plata.
Sánchez también atribuyó parte del crecimiento de las aplicaciones a una fuerte estrategia de marketing que presenta el servicio como una alternativa novedosa y atractiva, especialmente para los usuarios más jóvenes. Sin embargo, sostuvo que el taxi tradicional también incorporó herramientas tecnológicas y pagos electrónicos sin conseguir la misma aceptación. Como ejemplo, contó que la entidad a la que pertenece dispone de una aplicación desde hace aproximadamente diez años y que permite abonar con tarjeta de crédito.
“Nosotros en nuestra entidad tenemos la aplicación hace ya diez años, prácticamente, y cobramos con tarjeta de crédito y nos cuesta imponer eso en la sociedad”, explicó. Para el dirigente, el desafío consiste en mostrar que existen servicios regulados que también pueden ofrecer tecnología, comodidad y seguridad, aunque se enfrentan a una competencia con una capacidad de promoción mucho mayor.
De todos modos, Sánchez reconoció que el sector del taxi también tiene responsabilidades en la pérdida de confianza de algunos pasajeros. Admitió que hubo errores y que los prestadores tradicionales deben trabajar para mejorar la imagen de la actividad. En el caso de Salud Taxi, la empresa a la que hizo referencia durante la entrevista, sostuvo que buscan mantener la limpieza de los vehículos, controlar su estado y prestar atención al trato con los usuarios.
“Nosotros sí hacemos foco en la limpieza, en el estado de los autos, en el trato de los pasajeros y, si tenemos quejas, nos hacemos cargo”, afirmó. Sin embargo, consideró que resulta difícil revertir una percepción generalizada sobre el taxi cuando las plataformas cuentan con campañas de marketing de alcance internacional.
Finalmente, Sánchez insistió en que el municipio debe garantizar controles efectivos y condiciones claras para todos los prestadores. A su entender, la modernización del transporte no puede quedar reducida a permitir la incorporación de aplicaciones, sino que debe contemplar las exigencias de seguridad, el mantenimiento de los vehículos y la sustentabilidad económica de quienes realizan el trabajo.
El referente de la Sociedad de Conductores de Taxis concluyó que la actividad necesita una regulación que establezca obligaciones concretas y permita competir bajo reglas comunes. Para el sector, el punto central no es solamente la presencia de nuevas tecnologías, sino que todos los servicios que trasladan pasajeros ofrezcan garantías equivalentes y respondan por las condiciones en las que trabajan.