Las últimas técnicas de ADN han sido fundamentales para que se descubriera la identidad de una mujer fallecida en 1982 y de su asesino, también muerto muchos años .
La droga estaba depositada en 211 bolsas de deporte, en cuyo interior había distribuidos más de 4.200 paquetes con cocaína prensada, cuyo valor habría rondado los mil millones de euros.