El economista y redactor de Mallorca Diario advirtió que el cierre de otras vías migratorias concentró el flujo de pateras hacia las Islas Baleares. Aseguró que este año ya llegaron entre 7.000 y 8.000 personas, que la infraestructura está colapsada y que la mayoría son derivadas posteriormente a la península española.

Las Islas Baleares atraviesan un escenario migratorio sin precedentes luego de que el cierre de otras rutas del Mediterráneo concentrara allí buena parte del ingreso irregular de personas provenientes del norte de África. Así lo explicó el economista balear y redactor de Mallorca Diario, Pep Ignasi Aguiló, en diálogo con la 99.9, donde aseguró que la región se convirtió en «la ruta que queda abierta» para las organizaciones dedicadas al tráfico de personas.
«Básicamente lo que está pasando es que se están cerrando otras rutas: la de Canarias, la de Italia y también, en gran parte, la del Estrecho por acuerdos diplomáticos con Marruecos y decisiones de la Unión Europea. La que queda abierta es Baleares, de manera que prácticamente todo el flujo migratorio a través de pateras y de las mafias de tráfico de personas está actuando en este momento en Baleares», explicó.
Según indicó, durante este año llegaron a las islas entre 7.000 y 8.000 personas, una cifra que pone en evidencia la magnitud del fenómeno.
«Estamos hablando de unas 7.000 u 8.000 llegadas este año. Prácticamente todo lo que llega a Europa por esta vía entra por Baleares. Ese es el gran problema: no hay infraestructura ni capacidad para recibirlas«, señaló.
Aguiló explicó que el procedimiento actual consiste en identificar a los migrantes apenas desembarcan para luego derivarlos a otros puntos de España.
«Se les toma la filiación, se les entrega lo mínimo indispensable y prácticamente todos embarcan hacia Barcelona o Valencia, e incluso algunos son trasladados a Madrid en avión», comentó.
No obstante, aclaró que esa redistribución no siempre puede realizarse de manera inmediata. «La mayoría son derivados, aunque no todos, porque tampoco el Estado tiene capacidad suficiente. Muchas veces la organización queda en manos de ONG o instituciones humanitarias. Como los procesos de expulsión no son inmediatos, muchas personas permanecen y luego pasan clandestinamente a otros países de la Unión Europea», explicó.
El economista indicó además que una gran parte de quienes llegan provienen de países africanos francófonos, por lo que posteriormente intentan instalarse en Francia. «Muchos son francófonos y, por tanto, se sienten más cómodos en Francia. Aunque en principio no pueden circular libremente entre países de la Unión Europea, muchos terminan haciéndolo de manera clandestina», sostuvo.
Respecto del ingreso a Baleares, precisó que la mayoría de las embarcaciones arriba por Formentera, Ibiza o la isla de Cabrera. «En Cabrera descansan y luego desembarcan normalmente en el sur de Mallorca. Cuando las ONG reciben el aviso acuden al lugar, les entregan ropa, interviene la policía, se les toman las huellas dactilares y una fotografía. Como los centros de acogida están saturados, rápidamente comienza el proceso para trasladarlos a la península», describió.
Uno de los principales inconvenientes, afirmó, es la cantidad de personas que aseguran ser menores de edad.
«Hay mucha discusión porque muchos declaran ser menores. En algunos casos es evidente, pero en otros resulta muy dudoso. Incluso se ha planteado realizar pruebas físicas o dentales para determinar realmente la edad, porque probablemente muchas de esas personas no sean menores», indicó.
Para Aguiló, la atención de esos casos representa uno de los mayores desafíos para las autoridades.
«Los menores necesitan una atención mucho más efectiva y continua. Ahí la dificultad es enorme», afirmó.
Consultado sobre el elevado costo que supone pagar a las mafias para realizar el cruce desde África, señaló que, aunque las cifras pueden variar, se trata de montos importantes.
«No sé si llegan exactamente a esas cantidades, pero sí son cifras muy altas. Evidentemente existe un atractivo y hay mafias que organizan todo el recorrido. Antes había rutas más sencillas, como la de Canarias, pero esa prácticamente ha desaparecido. Hoy queda fundamentalmente la vía desde Argelia hacia Baleares», explicó.
Finalmente, Aguiló comparó la situación actual con la vivida en Canarias, donde el fenómeno migratorio provocó un profundo impacto social.
«La sociedad canaria quedó muy harta porque allí el proceso fue muy intenso. Hay pueblos donde prácticamente sólo vive gente llegada en patera, con enormes dificultades de integración y formando casi guetos. Ese es un problema muy serio», concluyó.