Jorge Balmaceda, vecino de Playa Grande, aseguró en la 99.9 que la zona atraviesa un fuerte deterioro en materia de seguridad y cuestionó la falta de respuestas de las autoridades. Advirtió sobre robos, bandas que actúan en torno a los boliches, trapitos, motos que se reúnen en el Golf y una creciente sensación de abandono.

La preocupación por la inseguridad en Playa Grande dejó de ser una percepción aislada para transformarse, según los propios vecinos, en un problema cotidiano. Así lo expresó Jorge Balmaceda, residente del barrio, quien en diálogo con la 99.9 aseguró que la situación «no comienza ahora», aunque reconoció que «quizás ahora lo que se volvió es intolerable».
El vecino aclaró que su planteo «no tiene ningún color político y es solamente el reclamo de vecinos», para luego describir el cambio que sufrió uno de los sectores tradicionalmente considerados más tranquilos de Mar del Plata. «La zona de Playa Grande, que rebota también en Playa Chica, Terrazas del Mar, San Carlos, está viviendo una situación muy complicada», afirmó.
Balmaceda explicó que el foco principal está en el corredor de la calle Alem y su entorno, un sector con intensa actividad comercial y gastronómica. «Es un lugar de mucho tránsito, lleno de farmacias, supermercados, estudios, inmobiliarias, cafés, restaurantes, colegios, donde andan mamás con chicos y chicos solos, y son presa fácil de bandas que empezaron a aparecer por la zona desde antes del verano», indicó.
Según relató, el problema se potencia durante las madrugadas de los fines de semana, cuando los jóvenes salen de los boliches. «Suben por Aristóbulo del Valle, por Peña, por Roca o Saavedra y los están esperando. Es muy fácil, tampoco es un trabajo de inteligencia muy importante. Cualquiera lo sabe. Acá en el barrio solamente parece que no lo supieran los que lo deberían saber», cuestionó.
El vecino sostuvo que los reclamos realizados hasta el momento no obtuvieron respuestas satisfactorias. «Sentimos que nuestros reclamos no son atendidos o, mejor dicho, no sentimos que las autoridades nos den la respuesta que esperamos. Hablo de la Policía, la Patrulla Municipal y la Dirección General», señaló.
Incluso advirtió sobre la situación de uno de los locales bailables de la zona, al que calificó como «un aspirante a Cromañón». Explicó que funciona en una cuadra donde existe «un pulmón de manzana cerrado» y advirtió que «eso puede ser un desastre algún día», aunque aclaró que su principal preocupación sigue siendo la inseguridad que rodea al sector.
Balmaceda vinculó el fenómeno con un contexto social más amplio. «Hay un deterioro social importante, una tragedia educativa que trae consecuencias. Hoy hablar de todo eso son lugares comunes porque eso trae pobreza y hay mucha falta de contención. Es una era del ‘arreglate'», expresó.
A la vez, diferenció entre personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad y quienes delinquen. «Hay gente respetuosa que pide ayuda para vivir y hay gente que actúa en banda. Tenemos un grupo de vecinos que empezamos siendo ocho para cuidarnos en una cuadra y hoy somos más de 200 solamente en Playa Grande», comentó.
Según explicó, el intercambio permanente entre vecinos evidencia una realidad repetida: «Todo el tiempo escuchás que le entraron a uno, le rompieron la reja, le patearon la puerta, y cuando no pudieron entrar volvieron al día siguiente».
También apuntó contra la falta de resultados de los operativos policiales. «Los mismos de siempre están en Alem y Peña, la chica que dice que cuida autos, el de la muleta y otros apoyados en el contenedor. Hacés la denuncia, si vienen, el patrullero para, habla con ellos y sigue de largo. No pasa nada», lamentó.
Respecto de los operativos municipales difundidos públicamente, Balmaceda fue crítico. «Vemos unos videos que me parecen inmorales porque desprecian la pobreza. Se hace un video, pero después el problema sigue exactamente igual», sostuvo.
Otro de los puntos que denunció fue la concentración de motociclistas en la zona del Golf. «Las bandas de motos se reúnen ahí y salen en manada a recorrer la ciudad y provocar desastres. Todos saben que están ahí y a qué hora van a ir. Es facilísimo. ¿Necesitan drones? ¿Necesitan ayuda de la CIA? No es tan difícil», ironizó.
En ese contexto, aseguró que la sensación predominante entre los vecinos es la falta de voluntad política. «Lamentablemente la sensación que nos queda es que nuestros concejales o la gente que debería manejar los destinos de Mar del Plata tiene otras cosas en la agenda. Nosotros queremos vivir tranquilos, ir en paz, no estar pendientes de la reja del auto, de no poder sacar el perro», afirmó.
Además cuestionó el debate político local al señalar que «las autoridades están pensando si te podés casar en Villa Victoria o si abrimos 30 boliches más en Alem, cuando ya sabemos que eso potenciaría todo esto».
Finalmente, advirtió que la incapacidad para controlar situaciones aparentemente menores anticipa problemas más graves. «Si no podés controlar una bandita de cuidacoches que está borracha o drogada, ¿cómo vas a controlar oleadas de chicos saliendo de los boliches, peleas, atropellos o escenas como las que vimos el otro día?», se preguntó.
Para Balmaceda, el problema excede a Playa Grande y refleja una situación generalizada. «En todos lados pasa lo mismo. No vemos que se quiera ver el problema. Si sos policía y trabajás de eso, no puede ser que no conozcas quiénes son. Queremos simplemente vivir tranquilos», concluyó.