Preocupante suba de la tasa de suicidios

La concientización sobre salud mental y la contención a las personas en riesgo de quitarse la vida son determinantes en materia de prevención.

Algunas décadas atrás se consideraba inconveniente difundir información sobre suicidios, en el entendimiento de que la exposición pública de un caso de esa gravedad podría provocar el llamado “efecto contagio” en personas frágiles y sin contención psicológica.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y especialistas en salud mental relativizaron ese supuesto fenómeno y consideraron que el silencio por sí solo no es un factor de “protección”.

Por el contrario, señalaron que “comunicar responsablemente” un hecho de muerte autoprovocada es clave para la prevención. Es decir, llaman a ser responsables a la hora de tratar una información de alta sensibilidad humanitaria.

Ahora bien: la misión de no ocultar una grave realidad nos coloca ante estadísticas que revelan cifras crecientes de suicidios a escala internacional, con un interrogante de compleja respuesta: ¿qué motiva a una persona a cometer el acto deliberado de quitarse la vida?

Más allá de los veredictos de la ciencia médica y de la sociología, los registros de la última década marcan curvas ascendentes. Por caso, en Argentina, las muertes por suicidios alcanzan cifras estremecedoras y, por supuesto, la provincia de Córdoba no es la excepción.

En 2024, los casos de suicidios en territorio cordobés aumentaron 24%. Con el agregado de que la mayoría de los decesos por esa causa se concentran en personas de 25 a 44 años, en su gran mayoría, varones.

Los datos provienen de un estudio elaborado por el Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba (Copec). Además, la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Córdoba había informado el año pasado que las muertes autoprovocadas aumentaron 36% en sólo cuatro años.

Hay comparaciones que no dejan lugar a dudas sobre la gravedad de los problemas relacionados con la salud mental, en particular en los sectores vulnerables. Por ejemplo, los suicidios en Córdoba equipararon a las muertes por siniestros viales. Y configuran una tasa más alta que la de homicidios.

La contención de parte del entorno familiar y de los amigos, con el auxilio de profesionales en materia de salud mental, puede evitar estas acciones extremas.

Es cierto que corren tiempos difíciles y no todas las personas en situación de riesgo pueden pagar la consulta a un especialista. De allí que también sea fundamental la intervención del Estado y de organizaciones solidarias.

Se trata de un drama humanitario a escala mundial. La información responsable no basta para alertar sobre los peligros que involucran a jóvenes y a adolescentes.

Es hora de poner el acento en la concientización sobre salud mental y en la contención, en particular de las personas más frágiles. La prevención del suicidio es una tarea que compromete a toda la comunidad, bajo la comprensión de que son muertes evitables.