Renunció el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer

Afirmó que seguirá en el rol hasta que el Partido Laborista elija nuevo líder en las próximas semanas; Trump había anunciado su salida

El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes que dejará el liderazgo del gobernante Partido Laborista y permanecerá como jefe de Gobierno interino hasta que la fuerza política elija a un nuevo líder en las próximas semanas.

La decisión se produce tras meses de creciente presión interna y apenas días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara públicamente que Starmer se encaminaba a dejar el cargo.

Starmer comunicó su decisión frente a la residencia oficial de Downing Street, donde admitió haber perdido el respaldo necesario en su propio partido.

“La pregunta que hace mi partido ahora es si soy la persona mejor posicionada para liderarnos hacia las próximas elecciones generales”, afirmó y agregó: “He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario y la acepto con espíritu constructivo”.

El dirigente laborista llegó al poder tras la contundente victoria electoral de julio de 2024, pero en los dos años posteriores tanto su imagen como la del gobierno sufrieron un fuerte desgaste.

Su salida terminó de precipitarse después del triunfo de Andy Burnham en una elección especial celebrada la semana pasada. El exalcalde de Gran Manchester, una de las figuras más populares del laborismo, evaluaba disputar el liderazgo partidario.

Starmer se convierte así en el sexto primer ministro británico en abandonar prematuramente el cargo en la última década, en un período marcado por la inestabilidad política posterior al Brexit. El anuncio llega, además, en vísperas del décimo aniversario del referéndum que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Durante el fin de semana, el primer ministro mantuvo conversaciones con dirigentes laboristas y evaluó su futuro político tras la victoria de Burnham, quien tiene previsto asumir este lunes como miembro del Parlamento.

Aunque Burnham aparece como uno de los principales candidatos a sucederlo, todavía no está claro si enfrentará competencia interna. Wes Streeting, que renunció el mes pasado como secretario de Salud en desacuerdo con la conducción de Starmer, ya adelantó que participará de una eventual elección interna.

El malestar dentro del Partido Laborista venía creciendo desde hacía meses. Legisladores y dirigentes reclamaban un cambio de rumbo frente al deterioro de la imagen del gobierno y la dificultad para cumplir algunas de sus principales promesas de campaña.

La administración de Starmer enfrentó críticas por la falta de crecimiento económico, las dificultades para mejorar los servicios públicos y la persistencia de los problemas vinculados al costo de vida. A eso se sumaron controversias políticas, entre ellas la designación de Peter Mandelson como embajador británico en Estados Unidos.

En paralelo, el Partido Laborista perdió apoyo entre votantes progresistas que migraron hacia el Partido Verde y comenzó a sufrir la presión de Reform UK, la fuerza antiinmigración liderada por Nigel Farage, que encabeza de manera consistente varias encuestas nacionales.