El periodista de El Pueblo de Ceuta analizó la crisis migratoria, las tensiones diplomáticas con Marruecos y las dificultades de las autoridades para gestionar la llegada masiva de personas. Cuestionó la respuesta del Gobierno español y advirtió sobre la vulnerabilidad de las ciudades autónomas, en un escenario que definió como la mayor crisis de la democracia española.

El periodista Salva Carnicero, del diario El Pueblo de Ceuta, describió en la 99.9 la gravedad de la crisis que atraviesa la ciudad autónoma española, con consecuencias territoriales, diplomáticas, económicas y humanitarias. “Ceuta ha cambiado desde el 30 de julio hacia adelante muchísimo y prácticamente por horas”, afirmó, al señalar que la respuesta inicial del Gobierno español no estuvo a la altura de la dimensión del problema.
Carnicero sostuvo que la situación debe analizarse más allá de la cuestión migratoria. “Creo y piensa la mayoría de expertos y especialistas que es la mayor crisis de la historia de la democracia española a todos los niveles”, señaló. Y enumeró los distintos frentes abiertos: “Una crisis territorial entre la ciudad autónoma y el Estado, una crisis diplomática con Marruecos, una crisis económica que está empezando a venir y una crisis humanitaria también por la situación de las personas migrantes que siguen en la ciudad”.
El periodista aclaró que no todas las personas que ingresaron buscaban solicitar asilo. Según la información que maneja, muchos abandonaron los asentamientos sin iniciar ese trámite. Como ejemplo, mencionó lo ocurrido en un campamento improvisado en la playa de Benítez: “Serían 300 o 400 personas las que salieron y solo cinco, estamos hablando de mayores de edad, llegaron a pedir asilo”.
También explicó que las dificultades para tramitar las solicitudes y las denegaciones de pedidos de personas marroquíes y argelinas contribuyeron a que otros abandonaran la ciudad. “La capacidad de acogida de la ciudad autónoma no se puede sostener de ninguna manera”, afirmó, al advertir sobre la insuficiencia de los recursos disponibles frente a la magnitud de la llegada.
Carnicero reconoció que en Ceuta existe un fuerte rechazo social a que continúen ingresando personas desde Marruecos. “La sociedad ceutí se ha movilizado desde el primer día”, sostuvo, y describió las consignas de las manifestaciones: “Invasor, expulsión es lo que más se dice, en mi opinión”. Sin embargo, aclaró que cada situación debe analizarse individualmente: “No se puede decir que todos son migrantes, o todos son pobres o todos son refugiados, porque cada caso tiene que ser individualizado”.
El periodista cuestionó además la relación que el Gobierno español ha mantenido con Marruecos y consideró que la crisis actual se inscribe en una sucesión de desencuentros diplomáticos. Recordó el cierre de la aduana comercial de Melilla, la crisis de mayo de 2021 en Ceuta y el cambio de posición española respecto del Sáhara Occidental.
“Se ha considerado a Marruecos como una novia que nunca te va a poner y que nuestra relación es idílica. Y todo lo contrario”, relató Carnicero, citando una metáfora utilizada por el periodista especializado en el Magreb Ignacio Cembrero. A su juicio, la sucesión de episodios demuestra que la relación bilateral requiere una revisión más realista.
Para Carnicero, la entrada masiva no puede comprenderse únicamente como un fenómeno migratorio. “Esto es un movimiento de desestabilización de Ceuta, pasando por desestabilizar a España”, sostuvo. Aunque señaló que no podía confirmar personalmente la presencia militar marroquí mencionada durante la entrevista, consideró que el episodio debía analizarse con mayor firmeza por parte de las autoridades españolas.
Finalmente, advirtió que una escalada diplomática también podría tener consecuencias para quienes viven en Ceuta y Melilla, dos territorios que considera especialmente vulnerables. “Me hubiera gustado que hubiera sido una postura más firme y creo que a todo el mundo le hubiera gustado que hubiera sido una postura más firme, pero también entiendo que Ceuta y Melilla son muy vulnerables y que una escalada de la tensión diplomática nos haría muy vulnerables, sobre todo a los que vivimos aquí”, concluyó.