La diputada provincial santafesina y docente universitaria Silvia Malfesi analizó el debate por el financiamiento universitario y reclamó auditorías, revisión de estructuras administrativas y una discusión profunda sobre el funcionamiento del sistema: “Es legítimo pedir mejores salarios, pero hay muchas otras cuestiones que no se están analizando”.

La diputada provincial de Santa Fe y profesora universitaria Silvia Malfesi se refirió en la 99.9 al conflicto por el financiamiento de las universidades públicas y planteó que el debate debe ir mucho más allá del reclamo salarial. Si bien sostuvo que “es muy legítimo el tema de pedir que los sueldos de los profesores aumenten” porque “son cifras magras”, advirtió que existe una discusión más profunda vinculada al uso de recursos, la administración interna y el rumbo académico de las instituciones.
La legisladora explicó que uno de los puntos que más le preocupa tiene que ver con las observaciones surgidas de auditorías realizadas en las universidades. “La última auditoría que hizo la Auditoría General de la Nación en la Universidad Nacional de Rosario data de 2017 y recién se publicó en 2022. Son más de 200 páginas y en la parte final aparecen conclusiones con una serie de observaciones muy alarmantes respecto del manejo de fondos”, señaló.
A partir de esa experiencia, sostuvo que sería necesario analizar “si realmente hoy día los fondos con los que se cuenta van a donde deben ir”. Desde su propia experiencia docente, indicó que observó cambios estructurales que considera perjudiciales: “Doy clases hace 32 años en una Facultad de Ciencias Económicas y veo que lamentablemente, en un proceso lento pero seguro, se ha politizado mucho la facultad”. Según indicó, “se crean secretarías” y existen “organigramas plagados de excepciones que realmente yo creo que no se necesitarían”, generando “gastos superfluos que se podrían sacar y reasignar los recursos para realmente atender a lo que se requiere”.
Malfesi también cuestionó aspectos vinculados a la formación académica y al desempeño estudiantil. “Veo una facultad y una universidad que ha perdido su rumbo de excelencia”, sostuvo. A su entender, se instaló “una idea de ahorro de esfuerzo” y advirtió que “la palabra competencia está muy devaluada”. Sin embargo, remarcó que “los chicos cuando se reciben tienen que competir para llegar a un trabajo”.
Otro de los aspectos que señaló fue la baja tasa de graduación en comparación con el volumen de ingresantes. “En mi materia ingresan aproximadamente 1500 alumnos por año y ya en segundo queda la mitad”, explicó. Para la legisladora, el sistema “colapsa por todos lados” y cuestionó determinadas prácticas: “Hay chicos que dicen ‘no sé qué voy a estudiar’ y se anotan en cinco carreras. Es una cosa que no admite el más mínimo análisis”.
La diputada también abrió el debate sobre la gratuidad universitaria y el acceso de estudiantes extranjeros. “La universidad pública se mantiene con los fondos que aportan los contribuyentes”, remarcó. En ese sentido, sostuvo que la gratuidad absoluta merece una discusión: “Siempre les digo a los alumnos que el dinero no lo tira Papá Noel, viene de algún lado”.
Sin cuestionar el espíritu abierto de la Constitución Argentina, planteó que “habría que analizar esa apertura con un parámetro de razonabilidad”. Y agregó: “Hay que ver bien si realmente esa gratuidad existe o si hoy día a la universidad pública llega todo el mundo o llega cierta clase media”.
Además marcó una aparente contradicción que observa dentro del sistema universitario. “Cuando uno termina la carrera de grado vienen los posgrados y los posgrados son caros. Muchos alumnos que hicieron la carrera inmediatamente se anotan. Entonces digo: para el posgrado tienen”, señaló.
También cuestionó determinadas actitudes estudiantiles y puso como ejemplo experiencias concretas: “Cuando se abrió el comedor universitario se quejaban porque estaba a seis cuadras. Les decía: ‘¿son bebés que tienen que tener el puré en la cama? Les están dando una comida más económica y se quejan por seis cuadras’”.
Por último, sostuvo que detrás de la discusión universitaria también existe una disputa política más amplia. “No hay duda que es legítimo el reclamo, pero creo que en el fondo hay otro objetivo, que es evitar que el gobierno siga con un plan general que es duro”, afirmó. Y concluyó con una definición: “Fueron muchos años de gastar más de lo que entraba y es hora de ponerse firme. Son momentos difíciles, pero si los pasamos vamos a estar mejor”.