El periodista económico analizó el superávit exportador y cuestionó el relato de crisis generalizada. Señaló que crecen las ventas externas, la actividad industrial y la inversión, aunque advirtió sobre la persistencia de la pobreza y la desigualdad.

El periodista especializado en economía Daniel Sticco analizó en la 99.9 el impacto del superávit exportador argentino y cuestionó las interpretaciones que insisten en un supuesto atraso cambiario, al tiempo que advirtió sobre las tensiones sociales que aún persisten.
“Lo que ocurre es que veo a muchos economistas tomando como gran referencia el famoso índice de tipo de cambio real del Banco Central, que fue fijado en un día puntual, el 17 de diciembre de 2015. Entonces comparan contra ese valor y dicen que hoy hay un atraso cambiario del 20%”, explicó. Sin embargo, planteó que esa mirada no se condice con la realidad: “Los datos muestran otra cosa. Crecieron las exportaciones, no sólo del campo, sino también las manufacturas industriales y la energía con Vaca Muerta”.
En ese sentido, subrayó que si realmente existiera un atraso cambiario, el comportamiento sería distinto: “Tendríamos un boom de importaciones de bienes de consumo o de capital, porque estarían baratos. Y no pasa eso”. Por el contrario, destacó que “lo que crecieron fueron las importaciones de autos, que estaban muy retrasadas, y las de bienes intermedios, que son insumos para la producción. Si crecen 9%, quiere decir que la actividad industrial está creciendo”.
Sticco también cuestionó el tratamiento mediático de la información económica y empresarial: “Llama la atención el grado de irresponsabilidad de algunos medios tirando información sin chequeo. Uno levanta el teléfono y se encuentra con que las empresas no están cerrando, sino que están invirtiendo y expandiéndose”.
No obstante, reconoció la persistencia de una situación social delicada: “Si bien la pobreza bajó del 52% al 28%, sigue siendo una enormidad. Y además hay un 10 o 15% más en situación vulnerable, que ante cualquier aumento de precios vuelve a caer”. En esa línea, explicó que “hay una franja de la población a la que todavía no le llegó la mejora de la actividad”.
Para el analista, el proceso económico debe leerse en perspectiva: “En dos años y medio no podés dar vuelta una economía con vicios de 80 años. Apenas podés sentar las bases para empezar el cambio”.
En el plano político, advirtió sobre los riesgos de fragmentación electoral: “Ojo con forzar una elección en tercios, cuartos o quintos. Puede pasar lo que ocurrió en Perú, donde con menos del 20% de los votos se termina condicionando todo el sistema político”. Y agregó: “Hay actores que quieren recuperar protagonismo y eso puede generar inestabilidad”.
Finalmente, también se refirió al impacto desigual de la inflación: “Hay rubros como educación que subieron entre 18 y 25% en provincias más pobres, el doble que en zonas más ricas. Eso refleja que la economía va a distintas velocidades”. Y concluyó con un ejemplo concreto: “En muchas provincias no se cumplen los 190 días de clase, entonces las familias que pueden migran al sistema privado, lo que presiona aún más los costos”.
Así, Sticco planteó un escenario complejo, donde conviven indicadores de mejora macroeconómica con fuertes desafíos sociales y políticos que aún condicionan el rumbo del país.