Una periodista rusa murió tras prenderse fuego: “Culpen a la Federación Rusa”

Un día antes de su muerte, Irina Slavina denunció que agentes de policía habían allanado su apartamento con el argumento de que estaban buscando “folletos, volantes y cuentas” del grupo opositor Rusia Abierta, financiado por el crítico del Kremlin Mikhail Khodorkovsky.

Una periodista rusa murió después de prenderse fuego a sí misma frente al edificio del Ministerio del Interior en la ciudad de Nizhny Novgorod, informaron medios rusos el viernes.

Irina Slavina, editora en jefe del medio de noticias independiente KozaPress, murió en el lugar, confirmaron las autoridades.

“Les pido que culpen a la Federación de Rusia por mi muerte”, escribió Slavina en su página de Facebook aproximadamente una hora antes de su muerte.

El día anterior, Slavina, de 47 años, dijo que las fuerzas de seguridad locales allanaron su casa en relación con un caso penal que se presentó contra el activista de Nizhny Novgorod Mikhail Iosilevchia por su supuesta participación en la organización prodemocracia Rusia Abierta, fundada por el oligarca exiliado Mikhail Khodorkovsky y considerada “indeseada” por las autoridades rusas.

Khodorkovsky fue a principios de los años 2000 el hombre más rico de Rusia y uno de los opositores más férreos de Vladimir Putin. Estuvo encarcelado durante 10 años y, tras ser indultado por Putin, en 2015 se exilió en Londres.

Durante el allanamiento, a Slavina le fueron incautadas computadoras, teléfonos y archivos de memoria. Slavina había sido citada como testigo en el caso.

“Estaban buscando folletos, volantes, facturas de Rusia Abierta, posiblemente un ícono con el rostro de Mikhail Khodorkovsky”, escribió Slavina en Facebook después de la redada del jueves.

“No tengo nada de esto”, agregó. “Pero se llevaron lo que encontraron: todas las unidades flash, mi computadora portátil, la computadora portátil de mi hija, la computadora, los teléfonos, no solo la mía, sino también la de mi esposo, un montón de mis cuadernos en los que escribí durante las conferencias de prensa. Me quedo sin los medios de producción”.

Las autoridades rusas dijeron el viernes que cualquier conexión entre el suicidio y el allanamiento que tuvieron lugar en la casa de Slavina el día anterior “no tiene fundamento” y dispusieron un “examen psicológico y psiquiátrico póstumo”.

“Ella era una testigo y no era sospechosa ni imputada en el marco de la investigación del caso penal, en el cual se llevaron a cabo las acciones investigativas señaladas”, dijo en un comunicado el Comité de Investigación local.

¿Error de las autoridades?

Una hipótesis que cobró fuerza en las últimas horas es que el involucramiento de Slavina en el caso de Rusia Abierta se debió a un error de las autoridades.

El director ejecutivo de Rusia Abierta, Andrey Pivovarov, negó a la radio Eco de Moscú que la organización haya llevado a cabo actividades en Nizhny Novgorod, la quinta ciudad más poblada del país, ubicada a 450 kilómetros al oeste de Moscú, y aseguró que los investigadores confundieron esa ciudad con Veliky Novgorod, a 190 kilómetros al sureste de San Petersburgo, donde la organización sí realizó capacitaciones en septiembre.

“Es decir, confundieron a Nizhny Novgorod con Veliky y abrieron este caso criminal (sobre las actividades de una “organización indeseable”). Por lo tanto, todo está falsificado allí”, dijo.

Pivovarov destacó que la periodista “no tenía nada que ver con Rusia Abierta”.

En la mira por su trabajo

Por otra parte, Slavina —una periodista independiente muy conocida en Nizhny Novgorod— recientemente había estado bajo la mira de las autoridades por su labor periodística.

En junio se abrió un procedimiento administrativo en su contra después que informó que uno de los líderes de la Academia Sambo —un arte marcial rusa similar al karate— se había infectado con coronavirus en la ciudad de Kstovo, una información que luego fue desmentida.

La policía consideró que Slavina había difundido información deliberadamente falsa, algo que ella negó, alegando que había confiado en una fuente que nunca la había defraudado antes. Sin embargo, el tribunal la multó con 65 mil rublos (unos 830 dólares).

Fuentes con conocimiento de la situación dijeron que las academias de Sambo suelen tener entre sus miembros varios integrantes de la policía y del servicio secreto FSB.

La periodista también era conocida en Nizhny Novgorod por su activismo. Pavel Chikov, jefe del grupo internacional de derechos humanos Agora, escribió que la organización trabajó anteriormente con Slavina después de que las autoridades abrieron casos en su contra por “falta de respeto a las autoridades” y difundir “noticias falsas”. El grupo había presentado una denuncia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en su nombre. En marzo del año pasado, la periodista fue detenida por marchar con un retrato de Boris Nemtsov, el líder opositor asesinado en 2015 y ex gobernador de la región de Nizhni Novgorod.

Los miembros de la oposición de Rusia dijeron que Slavina había estado bajo presión de las autoridades.

“En los últimos años, los funcionarios de seguridad la han sometido a una persecución sin fin debido a sus (actividades) de oposición”, escribió el político opositor Dmitry Gudkov en Instagram.

“Qué pesadilla”, escribió Ilya Yashin, otro crítico del Kremlin, en Twitter. “El gobierno realmente está rompiendo psicológicamente a la gente”.

Filóloga de formación, Slavina se inició al periodismo en 2003 en el periódico del gobierno regional Nizhegorodskaya Pravda. Fue despedida siete años más tarde tras denunciar episodios de censura, según NN.RU.

En 2015, anunció la creación del portal KozaPress, un pequeño medio local fundado gracias a los aportes de los ciudadanos de Nizhny Novgorod que se presentaba como “sin censura, sin órdenes desde arriba”. Slavina era el único empleado del periódico. Desde entonces, la publicación ha experimentado constantemente dificultades financieras. El año pasado, Slavina incluso anunció que pronto vendería KozaPress o la cerraría.

La noticia de su muerte se difundió por la ciudad en cuestión de minutos. Decenas de personas se reunieron para homenajearla con flores y velas en el lugar en el que decidió quitarse la vida.