¿Preso por las dudas?

Crimen de Lelé Gatti | Piden el sobreseimiento del jefe de seguridad de Mr. Jones. No hay pruebas de su participación en el crimen del DJ, pero la fiscal solicita el juicio. Dos asaltantes permanecen prófugos. ¿La culpa es de Romito?

El próximo mes se cumplirá un año desde el crimen que conmocionó a la ciudad completa: comenzaban las fiestas después de la noche oscura de la pandemia mundial, y una madrugada atroz resultaba asesinado el DJ «Lelé», Leandro Gatti, a la salida de una fiesta en Playa Grande.

Hay en la causa dos detenidos: uno se entregó solo. El otro, es el jefe de seguridad del boliche Mr. Jones, de quien se dice habría dado los datos para la comisión del delito.

Hablamos de Fernando Romito quien, según su abogada, Paula Oviedo, permanece con prisión preventiva por más que no haya pruebas contundentes en su contra. Con una novedad: recientemente, la fiscal Andrea Gómez presentó la elevación a juicio. Por esa razón, la letrada responde con una nueva solicitud de nulidad, que redacta apoyándose en que no hay pruebas en contra de su defendido, más que un supuesto dato en su teléfono celular que lo conecta con uno de los autores.

Romito asegura que lo contactó porque estaba buscando más personas para hacer seguridad en la noche. Afirma la abogada Oviedo:

«Consideramos que se encuentra acreditada la certeza negativa, o cuanto menos la duda insuperable sobre la participación de Romito, así como la nulidad que debería poner fin a la continuidad del proceso, porque el representante del ministerio público con su negación sobre la no pertinencia de otras medidas investigativas, puso un freno inmodificable a futuro; toda vez que no se podrán superar las deficiencias en la investigación proponiendo medidas de instrucción suplementarias que ya han sido propuestas por esta defensa para acreditar efectivamente el modo en que sucedieron los hechos, siendo decisión del ministerio público fiscal negarlas expresamente. En consecuencia, el error de la fiscalía no podría nunca ser suplido o corregido en el curso del debate».

Agrega: «sólo la intervención de alguien que hace poco tiempo trabaja en el lugar, más aún, sólo alguien que trabajó poco tiempo en Mr. Jones podría haber ideado un plan tan descabellado. No salía la plata del local. Menos podía transportarla Lelé. Menos aún en compañía de Romito. Vemos así que la hipótesis fiscal es que Romito propuso un plan que no podía ejecutarse: el no-plan».

En una entrevista en la 99.9, la abogada explicaba la situación de Romito de esta manera: «hace casi 9 meses que está encarcelado. Desde la etapa inicial donde quedó involucrado en la investigación, no hubo cambios en su situación procesal. Lo único que se agregó a posteriori de la prueba que lo trae al proceso es una investigación muy corta donde se agrega la testimonial de uno de los supuestos involucrados en el delito, que se encuentra prófugo actualmente. El otro testimonio es una declaración de una de las personas amigas de otra persona imputada».

Incluso remarcó que solicitó algunas medidas para avanzar en datos concretos que puedan esclarecer la responsabilidad de su defendido en todo el tema: «sigo sosteniendo hasta el día de hoy el pedido pruebas que hice en octubre que son las cámaras de seguridad del local que apuntaban al lugar por donde salió la víctima. Cámaras del predio de La Normandina que considero importantes. Todo lo que pretenden endilgarle a Romito de que era la única persona que sabía el movimiento es mentira, porque cualquier empleado que haya estado en el lugar y que se quedara desde el ingreso hasta el final sabría cómo procedían, porque hacen siempre lo mismo. Que quieran hacer creer que mi cliente es la cabeza del crimen es bastante descabellado: eso aparece en la causa».

Disparate

De esta manera califica la hipótesis Oviedo, como un disparate. Y lo dice cuando se dirige al juez para pedir la nulidad, porque no hay pruebas para admitir la intervención de Romito como coautor: «es un disparate, pues sin otro apoyo probatorio que la declaración intencionada de los testigos aludidos su permanencia en el proceso constituye no sólo una burla a la sana lógica, sino también al Estado de derecho».

Agrega que resulta poco razonable dar por probada la intervención de su asistido en el crimen, por el simple hecho de que una persona —amiga de un prófugo— mencione características físicas, sin nombre ni apellido, sin otro dato cierto que se pueda extraer de su declaración: «no es lícito ni legítimo mantener privado de la libertad a mi cliente, reitero no en un Estado de derecho».

El hecho aconteció en la madrugada del domingo 26 de septiembre del año pasado. Comenzó con un robo con un herido, pero a las pocas horas se había convertido en homicidio en ocasión de robo, delito que permite suponer una condena de prisión perpetua para los acusados. Si la justicia de garantías hace lugar al pedido de la fiscalía, Itzcovich y Romito serán juzgados entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2024.

La reconstrucción realizada por la investigación de la fiscalía dice que Itzcovich era quien conducía la moto, y que junto a otro delincuente cometieron un asalto que finalizó con el crimen de Gatti. Afirma que Romito habría sido el cómplice y entregador, que como jefe de seguridad del boliche donde trabajaba la víctima habría podido prever los movimientos de dinero que se efectuarían esa noche. Esto equivale a decir que Romito habría suministrado el dato a Itzcovich, Urra Zapata y Vergara sobre la salida del local bailable del encargado, quien debía trasladar un bolso con el dinero de la recaudación. Y que por eso los ladrones habrían planificado un simple arrebato.

Como todo el mundo puede concluir sin más precisiones, los asaltantes equivocaron el blanco, porque sustrajeron únicamente un bolso que contenía controladores de luces y equipos de audio de Gatti.Por lo que indica la causa, el DJ era quien caminaba detrás de la cajera y de otro empleado del bar de Playa Grande.

El expediente construido por la fiscal indica que Itzcovich fue uno de los asaltantes y que era quien conducía, y el otro era Vergara, quien habría disparado sobre el DJ. Lo hizo porque se generó una situación confusa cuando el joven Leandro quiso salir en defensa de otros jóvenes, y se resistió al robo contra ambos agresores: logró tirarlos al suelo porque empujó la moto en la que huían.

Aquella madrugada se realizaron varios rastrillajes, y a las pocas horas Itzcovich se entregó voluntariamente a la justicia. Pero, además, los asaltantes habían contado con la vigilancia de Maximiliano Urra Zapata, que fue quien los escoltó desde un automóvil marca Renault Clío de color blanco que aguardaba sobre la costa.

Los asaltantes se habían llevado únicamente un bolso de color verde militar con varios cables, controles de luces y un sistema de sonido Traktor D2. De todas maneras, después de los disparos, escaparon a toda velocidad en la moto y en contra mano por el Paseo Celso Aldao camino hacia el Boulevard Marítimo Patricio Peralta Ramos.

A esta altura, el joven Leandro Gatti había recibido un impacto de bala calibre 22 en el tórax. A pesar del esfuerzo por salvarle la vida que hicieron los médicos del Hospital Interzonal General de Agudos, murió pocas horas después.

Un año después

Las cosas permanecen como estaban es ese momento y con pocos avances en la investigación. Si bien se entregó Itzcovich inmediatamente, hay dos prófugos que no han podido ser localizados. Según la abogada de Romito, este fracaso policial de no lograr ubicar a los verdaderos responsables es lo que hace que su cliente permanezca preso sin ninguna prueba sólida en su contra.

Dice Oviedo: «hemos pedido las morigeraciones, porque a una persona privada de la libertad no se la puede sostener allí porque haya dos prófugos. No se le puede machacar a una persona sólo por ese argumento y es lo que sostiene el Ministerio Público».

Claro que a ella le toca la difícil situación de dar explicaciones a su defendido, que desde el penal sólo puede ver que la investigación no avanza más. Por eso agrega la letrada: «hace casi 10 meses que estoy tratando de explicarle a mi cliente que sea paciente porque vamos a ver la luz. Pedimos prueba y no la podemos materializar, porque las negativas son constantes, con sus razones. Romito está cansado y agobiado porque pasa el tiempo y todo sigue igual, las justificaciones a veces son bastante irrisorias».

Tal como recuerda la abogada, en los primeros cinco días de investigación, se creyó resuelta la causa: todos recordamos un gran despliegue con gente del Ministerio de Seguridad que arribaba a la ciudad. Pero ahora, seguimos estancados como hace once meses atrás, con toda la precariedad de un sistema de justicia tan artesanal que sigue dependiendo de la buena voluntad de alguien que se ocupe. Oviedo, por ejemplo, desde la terraza de Mr. Jones sacaba fotografías para probar que, desde ese sitio, cualquiera podría haber realizado inteligencia sobre un posible movimiento de dinero en la madrugada, aunque nunca hubiera trabajado allí. Y las fotos están en el expediente, claro.