Tráfico de influencias II

Más repercusiones de las cuestionables decisiones del fiscal de distrito, Daniel Adler: en el contexto de una serie de denuncias cruzadas, los empleados judiciales presentaron una queja por las condiciones en las que deben desempeñar su labor.

Hagamos un poco de memoria: hace un par de semanas, el fiscal general Dr. Juan Manuel Pettigiani presentó una denuncia penal contra el fiscal de distrito de la Unidad Fiscal de Mar del Plata, Daniel Eduardo Adler, por tráfico de influencias y violación de los deberes de funcionario público. Según Pettigiani, Adler fue la pieza clave para que una persona encartada en una causa por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización quedara libre tras imputársele solamente una tenencia simple. ¿El detalle de color? Por un lado, el abogado de esta persona que consiguió tan beneficioso arreglo, es uno de los hijos de Adler. Por otro, el fiscal general subrogante que firmó el acuerdo —el Dr. Carlos Fioriti— fue designado a dedo por Adler, y responde directamente a él.

Pero, mientras Adler, Pettigiani y Fioriti se tiran con de todo, en el medio están los empleados, que se ven obligados a desempeñar su tarea en un clima laboral que se vuelve insoportable.

La queja

En un escrito dirigido al responsable del área de Bienestar Laboral y Resolución de Conflictos de la Dirección de Recursos Humanos de la Procuración General de la Nación, un grupo de empleados y funcionarios de la Unidad de Ejecución Penal y Área de Transición 3 de la Unidad Fiscal Mar del Plata le dicen que le elevan la nota «con el objeto de poner en su conocimiento que, por motivo de la resolución MP 16/2026, de fecha 11 de febrero de 2026, se ha designado como Fiscal Subrogante a cargo de ambas áreas al Dr. Carlos Fioriti». Continúan: «La misma nos coloca en una situación que agravia sensiblemente el ambiente y las condiciones en que debemos desempeñarnos».

Le cuentan al responsable del área que Fioriti ingresó a la Justicia por pedido de Pettigiani y que se vino desempeñando como «Prosecretario, Secretario, Auxiliar Fiscal y, finalmente, como Fiscal Subrogante por el término de 9 meses aproximadamente, exclusivamente dentro de la Fiscalía General del ante el TOCF, resultando par nuestro».

Pero, «intempestivamente, de conformidad con la resolución del Fiscal de Distrito -Dr. Daniel Adler- de fecha 22 de diciembre de 2025, se dispuso cautelarmente que el Dr. Fioriti pase a prestar funciones en el Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos -Oficina de Narcocriminalidad- de esta Unidad Fiscal Mar del Plata […] así como también la resolución que lo designaba como Auxiliar Fiscal durante el receso estival a cargo de las oficinas donde nos desempeñamos».

Dicen los empleados que esta situación, en el contexto de una denuncia que presentó Fioriti y de otra que Pettigiani presentó a su vez, pidiendo la designación de un fiscal subrogante, los «ha colocado en una situaicón de extrema conflictividad, puesto que, en virtud de nuestro desempeño funcional en ambas oficinas, resultamos pasibles de ser citados a prestar declaración en carácter de testigos en los expedientes (administrativos o judiciales) que se generaron por razón de las denuncias mencionadas».

Continúan: «habernos colocado en el centro de disputa entre dos Fiscales Generales y un -ahora- Fiscal subrogante y ex compañero, para el cual debemos prestar funciones, nos coloca en una situación en la que resulta imposible realizar las funciones -para las que hemos sido nombrados – de manera adecuada».

Terminan la nota solicitando: «atento la licencia del Dr. Juan Manuel Pettigiani y la designación del Dr. Carlos Fioriti como subrogante durante la duración de aquella, solicitamos que se tenga a bien reevaluar la designación o, caso contrario, que, de manera urgente, se adopten todas las medidas pertinentes para la debida tutela de nuestro bienestar personal y laboral.»

Todos manoseados

«Vivimos revolcados en un merengue, y en un mismo lodo, todos manoseados», decía el tango que no prescribió en el siglo pasado y que aún evoca imágenes más que adecuadas para describir situaciones del presente, como por ejemplo, la insistencia del fiscal de distrito, Daniel Adler, en designar a Fioriti como reemplazo de Pettigiani a pesar de las gravísimas denuncias y de las quejas de los empleados de la fiscalía.

Como contábamos en la primer parte de esta historia, una persona imputada por «tenencia de estupefacientes con fines de comercialización», Matías Iván Bartulovich, terminó enormemente beneficiado luego de que, intempestivamente, «relevó del cargo a su entonces abogado defensor, designando al Dr. Federico Adler para que ejerza su representación, quien recientemente, había renunciado a su cargo en la función pública, abriendo su estudio jurídico». Continúa la denuncia: «Al respecto, conforme es de público y notorio conocimiento en esta jurisdicción -en materia penal federal-, el letrado resulta ser el hijo del Fiscal de Distrito, Dr. Daniel Adler (con competencia jerárquica en la misma jurisdicción donde tramita la causa) y de la otrora funcionaria del mismo TOCF de Mar del Plata interviniente, Dra. Paula María Pimpinato».

Esta situación, en la que un imputado es representado por el hijo del fiscal del distrito donde tramita la causa es tan irregular, que la primera consecuencia que tiene esta decisión es que el Dr. Falcone, que intervenía en la causa, se excusa de la misma diciendo: «conozco al doctor Federico Eduardo Adler desde su infancia, siendo sus padres personas con quienes mantengo una relación de amistad».

Coincidentemente, el fiscal de distrito Daniel Adler designa otra vez, para un nuevo reemplazo, al Dr. Carlos Fioriti quien, según la denuncia de Pettigiani, luego de «reiteradas llamadas a mi despacho (emplazado en el 8vo piso del inmueble de la UFMDP) y reuniones en el despacho personal del Dr. Daniel Adler, así como gestiones entre los nombrados, que habrían llevado, sin cambio alguno en la prueba existente en la investigación, a modificar la plataforma fáctica sostenida por el Fiscal de primera instancia, por el suscripto en el dictamen de fecha 12/12/24 y por el propio Fiscal subrogante al momento de ofrecer prueba (30/5/25)».

Pasando en limpio: Bartulovich por un lado designa como su abogado defensor al hijo de Daniel Adler. Daniel Adler, por su parte, designa a Fioriti como fiscal subrogante en la misma causa. Los tres se reúnen varias veces y, luego, Fioriti, contradiciendo la postura fijada por Pettigiani en esa misma causa y sostenida por él mismo sólo unos meses antes, ignorando las balanzas secuestradas en la casa del imputado y las escuchas telefónicas que hacen referencia a la venta de drogas, accede a cambiar la calificación de los hechos de «tenencia de estupefacientes con fines de comercialización» a «tenencia simple».

Continúa en su denuncia Pettigiani: «Consecuentemente, con ese llamativo cambio de criterio en escasas semanas, tras las gestiones realizadas por la familia Adler, el imputado que se encontraba detenido preventivamente bajo la modalidad de arresto domiciliario, esperando un juicio oral por un hecho cuya calificación legal por la cual había sido elevado a juicio poseía una pena en expectativa que va de los 6 a 20 años de prisión, obtuvo una pena visiblemente recortada, acordada de TRES AÑOS DE PRISION DE EFECTIVO CUMPLIMIENTO, la imposición de las costas del proceso, más las pautas de conducta que fije el TOCF, concediéndosele la excarcelación en términos de libertad condicional en el acto, siendo que a esa fecha llevaba cumplidos un año y nueve meses de detención y sin proceder a ningún decomiso de todo lo hallado en su domicilio, tal como marca la legislación vigente».

Así, de buenas a primeras, Bartulovich, quien no puede justificar su nivel de vida, sus numerosos viajes, ni los autos que tiene a su nombre, que tenía en su casa una cantidad de droga que resulta excesiva para el uso personal además de dos balanzas que —según él— las usaba para pesar oro, a pesar de que no se encontró ni un gramo de oro en su casa, se encuentra libre, al parecer, por el sólo hecho de haber tenido la viveza de designar como su abogado defensor al hijo del fiscal de distrito Daniel Adler.

Otra mancha más al prestigio de nuestro servicio de justicia. ¿Habrá alguien que siga llevando la cuenta?