
Las promesas de Cospelito. El ex intendente Cospelito Perogrullo (nuestros lectores no necesitan que les aclaremos de quién hablamos) le aseguró, al conductor del Clio, que van a meter tres concejales. Carlos Bianco —más conocido como «Carli», se lo repitió al gobernador, quien asume que tendrá, en ese resultado electoral, tres concejales propios. En otros campamentos políticos en los que se manejan encuestas, se ríen a raja bonete. De locos que, el tipo que dejó la municipalidad con mil millones —de aquel momento— de deuda, impagos de meses en alquileres, la planta funcional saturada de cargos y deudas de todos los colores, hable de amar a Mar del Plata. Patético, mal.
Falta una aclaración. Debería el intendente ya saliente aclarar en X que en el auditórium no hay ninguna irregularidad y que tanto el informe de zoonosis como de órganos provinciales dio el okey a todo lo que allí llevan adelante los profesionales que, por 30 años, se han ocupado de los animales de mar que allí daban su espectáculo. Sería de gente de bien.
Suspendido. Finalmente —y por unanimidad— fue suspendido Martin Poderti, ex secretario del Juzgado Nº1 de San Isidro. Premiado por Alberto Fernández, quien envió su pliego para ungirlo juez del TOF de Mar del Plata, Poderti llevó adelante un intento de defensa vinculado a un toma y daca con el abogado penalista conocido como el «gorila blanco». No le sirvió de nada. Suspendido y pronto eyectado de la magistratura.
La ciudad ya no da más. En su discurso de asunción en 2019, Guillermo Montenegro decía: «La seguridad va a ocupar un lugar central en mi gestión. Y sé de lo que estoy hablando. Desde mi experiencia como fiscal, luego como juez y después como Ministro de Justicia y Seguridad, voy a aplicar lo que aprendí para volcarlo a favor de la convivencia en nuestro distrito. Entre los vecinos y los delincuentes, yo siempre elijo pararme al lado de los vecinos. Voy a destinar más recursos al área y trabajaré con todas las fuerzas de seguridad en un plan estratégico antidelito». Nada de eso ocurrió. La toma pacífica de la seccional 9na por parte de los vecinos de San Carlos, Stella Maris, Los Troncos, Playa Chica, y Playa Grande, demuestra que nada de lo prometido ocurrió.