
Sordos ruidos en el palacio de justicia I. En el marco de la renovación de los cargos judiciales para Mar del Plata, en el Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires han avanzado recientemente la conformación de ternas y entrevistas. Los nombres de Tomás Marino y Carlos Méndez, sin embargo, han generado enorme controversia en el ámbito local.
Sordos ruidos en el palacio de justicia II. En el caso de Marino, éste se postula para un cargo en el fuero Civil y Comercial (juzgado de primera instancia) y las principales impugnaciones provienen de sectores del Colegio de Abogados de Mar del Plata y de agrupaciones civiles, que cuestionan una falta de especialización en el fuero específico al que él aspira. Se señala que su trayectoria ha estado más vinculada a la función pública administrativa que al litigio privado o a la carrea judicial escalonada, lo que —según los objetores— podría afectar la celeridad de un fuero ya colapsado en la ciudad.
Sordos ruidos en el palacio de justicia III. Por otra parte, en cuanto a Carlos Méndez, éste forma parte de la ternas para el fuero Penal (Juez de Garantías o Tribunal Oral). Su candidatura enfrenta resistencias por su perfil garantista extremo, en un contexto donde Mar del Plata está exigiendo una mirada más rigurosa sobre la seguridad. Al igual que en casos anteriores de la magistratura provincial, se le objeta también una presunta cercanía con sectores del poder ejecutivo provincial, que habrían «impulsado» su nombre por encima de otros candidatos con mejores puntajes en el examen de oposición. Y ahí aparece un tema intenso, ya que está en debate dejar de lado la conversación, ya sea pública o privada, para cambiar los resultados de preeminencia según los exámenes y antecedentes de cada candidato.
Sordos ruidos en el palacio de justicia IV. En semanas recientes, se llevó a cabo una ronda de entrevistas personales que son el último filtro antes de enviar los pliegos al Senado provincial. La urgencia por nombrar jueces en Mar del Plata es máxima: se estima que el Departamento Judicial funciona con un 35% de cargos vacantes, lo que obliga a los jueces actuales a subrogar (es decir, cubrir dos o tres juzgados a la vez). Si estos nombres avanzan en el Senado, serán los encargados de decidir sobre causas civiles de alto impacto económico —como litigios sobre la propiedad— y sobre la aplicación de garantías penales que afectan directamente la tasa de delitos en la ciudad.
Sordos ruidos en el palacio de justicia V. Existe un fuerte lobby por parte del sector de «Justicia Legítima» para que estos pliegos avancen antes del cierre del semestre legislativo, mientras que la oposición en el Senado provincial ha prometido bloquear cualquier nombramiento que no cuente con el aval de los «puntajes técnicos» más altos del concurso. Sin embargo, nuestras fuentes nos refieren que no sólo de ese lobby se trata esta pulseada.
Sordos ruidos en el palacio de justicia VI. Tanto en el caso de Tomás Marino como en el de Carlos Méndez, las objeciones no se limitan únicamente a lo académico, sino que apuntan a sus redes de contactos y a sus pertenencias políticas, algo que, en el mundillo judicial de Mar del Plata, siempre genera suspicacias. Según diversas fuentes, a Marino se lo señala como un profesional con llegada directa a asesores de primer nivel del Ministro de Justicia bonaerense, Juan Martín Mena. Esta relación es la que, según sus detractores, le habría permitido escalar posiciones en las ternas a pesar de no ser un «hombre de la casa» para el Poder Judicial.
Sordos ruidos en el palacio de justicia VII. En el caso de Méndez, sus vínculos personales y profesionales más fuertes son con juristas del ámbito garantista. Se comenta que ha participado en seminarios y mesas de trabajo lideradas por discípulos directos de Raúl Zaffaroni y que goza de la simpatía de ciertos sectores de la Suprema Corte bonaerense, específicamente de aquellos que buscan un perfil de juez que priorice los derechos de los procesados sobre la punitividad. En La Plata se sabe que su nombre cuenta con el visto bueno de legisladores del bloque oficialista que integran la Comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA), lo que le daría «vía libre» para que su pliego sea aprobado sin sobresaltos, si llega al recinto.
Sordos ruidos en el palacio de justicia VIII. ¿Alcanzará el ruido para cambiar estas historias? Un dato obvio: el centro de las objeciones, tiene que ver con que estas relaciones personales les permitirían saltearse a candidatos que llevan 20 años haciendo carrera judicial en las secretarías de los juzgados marplatenses. La famosa «familia judicial» local, que hoy se siente desplazada.