
De aguas turbias y falta de pundonor I. Los socios de gobierno en Mar del Plata no dejan espacio ni territorio sin mancillar. El directorio de OSSE ha removido de su rol de Gerente de Administración y Coordinación Operativa a Guillermo Alonso, en una decisión política dada por la enfermiza necesidad de ocupar cargos y que hace al día a día de esta administración. El que apoyó la movida, con argumentos de mala gente, fue el secretario general del SITOS aduciendo que, al haberse jubilado Carlos Katz, la impronta de Alonso, quien actuaba en el día a día como decisor con poder, era inaceptable. El presidente del directorio, quien lo había ascendido de cargo en diciembre pasado, se plegó a esta movida que sólo genera más fragilidad política.
De aguas turbias y falta de pundonor II. No se trata tanto de la persona —que, como es sabido, al estar dentro del paraguas del Estado, conserva tanto el cargo como los beneficios— sino de la señal hacia adentro, en donde la puja por tener lugares propios en la grilla lleva a que se busque reemplazar tanto a la contadora María Elisa Varela como al tesorero Roberto Di Genares —quienes se jubilan en noviembre, pero se habla de correrlos antes— y a la jefa de compras Silvia Soliverez, para poner nombres propios. Rápido, que el mundo se termina.
Otra vez tras las rejas I. El mega estafador Ariel Schneir ha sido condenado nuevamente por el sistema judicial marplatense. En la década del 1990, llegó a esta ciudad y fundó Latic, firma que comercializa multimarcas y que rápidamente se hizo un lugar por el alto valor que pagaba por los vehículos usados y las facilidades que ofrecía a la hora de hacer con ellos operaciones. Schneir armó rápidamente un circo mediático que utilizó para perorar vendiendo su mercadería y sus procedimientos que derivaron en un fraude que oportunamente expusimos en este medio, ante un silencio generalizado frente a una dinámica —que era más que obvio— que no cuadraba para nada con los esquemas imperantes en el sector.
Otra vez tras las rejas II. Schneir ahora fue condenado por vender un bien inmueble en el bosque de Peralta Ramos que le había quedado en custodia judicial cuando llevó a la empresa a la quiebra. También fue responsable de otras estafas, que llevó adelante utilizando un nombre falso, en Córdoba. Su accionar fue expuesto muy detalladamente en este medio en un artículo que llevó por título «El afidávit de Judith», nombre de pila de la fiscal del distrito de Florida Sur que lo procesó y lo condenó por estafas allí. En el camino quedaron muchos crédulos. Muchos.
La cena. Ocurrió hace unas semanas, luego de la clausura del encuentro de salud provincial. Fue en la casa del matrimonio Raverta/Obeid. Estuvieron el presidente de la cámara baja de la provincia, Alejandro Di Chiara, y los curules Cuesta y García. Se habló de cómo romper el techo del voto del PJ en la ciudad, qué alianzas impulsar o no, y mucho sobre la experiencia de Di Chiara como intendente de Monte Hermoso, que era entonces una pequeña aldea costera y que ha sido transformada en una ciudad de mediano tamaño en estas décadas.