Malas lenguas 1501

De siniestros y anomia. El derrotero de la unidad de transporte de pasajeros que provocó el siniestro brutal que se llevó una vida y dejó seis heridos —tres de ellos, aún en delicada situación— es la consecuencia del estado de ausencia y anomia de la actual administración. Siete años y ninguna flor, a excepción de las que se vieron en el velatorio de Guadalupe Merlo. ¿Habrán mandado por lo menos una corona? Ni para eso les da.

Abuelos, hijos y nietos. Fue muy claro el fiscal Fernando Berlingieri en la FM 99.9: el delito en la ciudad se extiende por décadas entre grupos familiares: «llevo como 30 años acá y he tenido la desgracia, si se quiere, de ver al abuelo, al hijo y al nieto delinquir». Una realidad que atraviesa la ciudad y expone una subcultura criminal que esta a sus anchas.

Una propuesta para acompañar. La de la concejal Gabriela Azcoitía para poner un toque de atención de un tema preocupante hoy en la ciudad como es el desempeño y prestación de servicios en hogares para personas mayores. Una denuncia que implicó la detención de la dueña de un hogar que no estaba en el sistema de PAMI ni tenía habilitación provincial o municipal indigna a extremos por el maltrato y pésima gestión que sufrieron las personas que allí estaban alojadas. La semana pasada, una denuncia de similar tenor fue presentada en la sede de PAMI en avenida Independencia. Que proceda.

De todo como en botica I. Botica de remedios vencidos, por cierto. El inubicable intendente sustituto, Agustín Neme, posó orgulloso como chico que se saca la primera foto con Mickey en Disneylandia junto a Mauricio Macri, al que le entregó una mención de huésped de honor de la ciudad. Triste. Es el mismo que, «por prudencia», ni se puso a disposición de las familias afectadas por muerte y el dolor que causaron los hechos dolosos en el skate park. La reunión expuso hipocresía al mango, como con los abrazos que recibió el mismo Guillermo Montenegro que, en su momento, se puso el buzo violeta e intentó vender el humo de que sería ministro de Justicia de Milei, y ahora vuelve a pintarse de amarillo solo porque otra, no le queda.

De todo como en botica II. Si algo no hacía falta, era presumir que, entregarle la distinción a Macri, y lograr la foto con el ex presidente, era ganarle la parada al otro sector del PRO. Triste y paupérrimo. El que dio en la tecla fue Esteban Bullrich, lejos de tanta ácida hipocresía. Señala el ex senador y fundador, junto a Mauricio Macri, del PRO: «Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen como fuerza política». Agrega: «hoy existe una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos». Continúa: «Mi enfermedad me obligó a mirar la vida desde otro lugar. Me enseñó que el tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia». Dirigiéndose a Macri, manifestó: «El verdadero liderazgo no nace del poder ni del éxito electoral, sino de la coherencia entre los valores que proclamamos y las acciones que elegimos cuando esos valores son puestos a prueba». Si algo deja esta reunión en Mar del Plata es que, las acciones de hoy, están muy lejos de cualquier principio o ideal romántico que pudiera haber existido en su momento.