Malas lenguas 1509

El final del reinado de un bufón que se ha creído rey I. Todo tiene un final. El ciclo de la vida es inexorable. Por décadas, Florencio Aldrey Iglesias ha mantenido bajo su zapatilla a los actores políticos y económicos de la ciudad. Pero hay un conflicto en su corte de cartón pintado que surge a partir de la muerte de la esposa del gárrulo brigantino por Covid en el 2020, que disparó una situación en la que se oponen Matilde Noya Aldrey de 63 años y su hermana Lourdes Noya Aldrey de 64 años, sempiternas acompañantes del mandamás de 95 años y ya algo provecto apropiador de beneficios públicos.

El final del reinado de un bufón que se ha creído rey II. Designado «ciudadano ilustre» en uno de los episodios más tristes de la política local, el gárrulo brigantino está sometido a la presión que ejerce su hijo Eduardo Aldrey para abrir la sucesión —tal como corresponde—, a lo que se oponen fieramente la hermanísimas Noya Aldrey, lo que llevó a una trifulca entre los familiares en la que quedó envuelto el abogado de parte Juan Manuel Moriondo Danovaro y que ha motivado denuncias cruzadas que hoy se sustentan en la justicia ordinaria de Mar del Plata.

El final del reinado de un bufón que se ha creído rey III. El hijo de Eduardo Aldrey —obviamente, nieto de Florencio— ha promovido una denuncia penal que sostiene: «el pasado 29 de julio aproximadamente a las 14 horas mi padre y quien denuncia fuimos agredidos por el abogado Juan Manuel Moriondo Danovaro persona de corpulencia significativamente mayor que mi padre o yo obligándome a intervenir en defensa de mi padre provocándome heridas y contusiones graves». Hay mucho más en esta historia. Mucho más. Continuará.

De otras historias. Y, pasa de todo en nuestra aldea urbanamente extendida. Resulta curioso que los defensores de la honestidad de Cristina sean los que señalan la falta de datos y respuestas en el uso de los fondos públicos en la ciudad. Si algo deja en claro esta catástrofe que es la des-gestión de Montenegro, Rabinovich, y el dúo sustituto, es esta magreda que le mete el bloque de los aupados patrióticamente. Un final de ciclo vergonzoso.

El paso lejos de la política de la ministro Petovello. Articulado por la UCIP, llegó a Mar del Plata la ministro Sandra Petovello, a la que ya no le pide la renuncia —vaya a saber a cuento de qué— Eduardo Feimann. Petovello se mostro magnifica en atuendo e imagen junto a los popes de UCIP y el presidente del Parque Industrial, Luis Emilio Tierri Artusa (¿la habrá dejado hablar?). Lo dejó muy feliz a Sebastián Agliano —voz de la pesca costera en extinción— y quedó expresa la ausencia de toda figura política de la ciudad: ni el senador provincial de licencia en la intendencia, ni el sustituto, ni el diputado nacional apropiador de proyectos de otro. Raro todo.