El sueño del pibe

Se le cumplió el sueño que —según admitió públicamente— había abrazado desde niño. En un juego con el negocio familiar, finalmente la hora le llegó. Y, sí, estuvo en la misma mesa que Mirta Legrand y dicen los presentes que, al saludarla, se le piantó un lagrimón. Y así, de lagrimón en lagrimón, va por una gestión que no existe y que, video a video, intenta parecer lo que no es.

Aceptó acceder al cargo sin que Guillermo Montenegro renuncie. Ergo, no tiene autoridad: pone la firma en lo que le dicen, y hace actos formales ensayando un rictus que busca parecer sonrisa. No llora como lloraba el día en el que, en una maniobra vil, se lo llevaron detenido a su líder emocional y político, pero lloriquea de lo lindo.

En tanto el tiempo pasa, no hay presupuesto para el presente año, lo cual a su vez traba el presupuesto de OSSE. Hay dos maquinas niveladoras para todo el partido de Gral. Pueyrredon y faltan insumos básicos para poder trabajar en beneficio del vecino, por sólo mencionar algunas cuestiones.

En el caso de la mugre urbana, es cierto que la misma no es directamente responsabilidad del ejecutivo, dado que la basura la genera la actividad de los vecinos, simples frentitas o comerciantes. Pero sí lo es que, el marco de esta gestión se haya, en estos últimos seis años, relajado la aplicación de las normas de manera estúpida.

Porque es de estúpido decir que «no hay que joder al vecino» con infracciones o multas porque dicha actitud, resta votos. Es por eso que dejó de haber apercibimientos por el estado de las veredas y que los puntos verdes se han convertido en puntos negros.

Las ordenanzas están para ser cumplidas, algo que igual mucho no se le da a esta conducción municipal. En una reunión reciente, la empresa recolectora que se lleva toda la crítica junta y que le hace de escudo a la política pidió que empiecen a notificar a los frentistas de aquellas cuestiones tales como sacar las bolsas de basura en horario de recolección, no amontonar desperdicios en los puntos verdes, etc. Pero no: en la ciudad del sí, el caos urbano parece que, en la cabecita de estos actuales dirigentes, paga.

A este escenario se agrega que Alejandra Monteoliva —actual ministro de Seguridad de la Nación— salió a darle una mano a Kicillof y a Montenegro diciendo que la inseguridad no es algo que esté al tope de las preocupaciones ciudadanas. Mirá vos…

Estamos en una situación complicada: quien podría suceder, en la lucha política, a esta coalición, debería presentarse como lo nuevo. Tarea difícil, por cierto. No hay crítica a este no-modelo de gestión de los asuntos públicos. La interna del PJ puede forjar otra entente en 2027. No alcanza con recorrer el espinel y decir «está claro quién es el enemigo».

Para el ciudadano de a pie, el enemigo es quien no le da respuesta.