Entre atrevidos y caraduras

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Hay que ser atrevido, como lo es el concejal Daniel Rodríguez, para salir a la escena pública reclamando se indique el rumbo de la actual gestión, después de ocho años de silencio cómplice y acompañamiento en el saqueo de las arcas públicas de General Pueyrredón. Hay que ser caradura, como lo es el secretario general de la CGT local, Pedro Fernández, para decir “no logramos el retraso del inicio de clases por la falta de acompañamiento del intendente Arroyo”. Así, entre atrevidos y caraduras, los espacios que deja el andar dubitativo de la fuerza multi casual que llevó a Carlos Fernando Arroyo a la intendencia, enfrenta desafíos mediático-políticos impensados para una administración que aún no cumple dos meses.

Señalo el ámbito mediático/político y estoy diciendo algo así como el círculo rojo local -algo desteñido- que busca un protagonismo que cree lograr cuando aparece citado en el multimedios La Capital o en paginitas digitales de consumo entre los mismos que a diario corren a llevar el último cotilleo para ver cómo agraviar a quienes pujan por los espacios políticos de la ciudad.
Lo de Daniel Rodríguez, que penó detrás de Gustavo Arnaldo Pulti en 2006 para incorporarse al municipio con sus cuadros de la Fundación CEPES y luego integró la mayoría automática del FPV/AM hasta el último día de la desgestión saliente, insisto, es de atrevidos. Lo de Fernández, integrante de la lista encabezada por Pulti en la que aspiraba a una banca en el Concejo Deliberante, es de caradura. Son, además, dos dirigentes que perdieron la conducción de sus gremios y quedaron totalmente deslegitimados en su praxis política.
Arroyo se equivoca al señalar que Mar del Plata se perjudica económicamente por el inicio de clases el 29 de febrero. Y se equivoca cuando, al ser citado por Pedro Fernández, recoge el guante y se sobreactúa, descaracterizando al Presidente de la Nación y a la Gobernadora de la provincia de Buenos Aires al expresar que  “arrancar en esa fecha es una burrada grande como una casa”, para luego anunciar que le dirigirá una nota muy pesada a Vidal con el propósito de que evalúe modificar el inicio de clases. Ni el gobierno de Córdoba, ni el de Río Negro o el de Entre Ríos han dicho una palabra sobre la fecha del inicio de clases, que fue determinado por el Ministerio de Educación de la Nación en consuno con los directores o ministros de Educación de todas las provincias argentinas antes del cambio de gobierno.
Porqué estos climas mínimos en la ciudad terminan creando situaciones de diatriba sin sentido es más para la psicología que para el análisis político. La presencia de Jorge Macri no fue una visita de verano. El hombre se llegó a estas costas galanas a alinear la tropa: las declaraciones de Juan Aicega, concejal de Cambiemos, y del diputado Guillermo Castello en el sentido de que los 190 días de clases son innegociables, reflejan la operación emprolijamiento que Jorge Macri llevó adelante en Mar del Plata.
La expresión de José Cano lamentándose por la ausencia de Guillermo Arroyo en la reñida reunión en la que debía debatirse la emergencia económica, expuso diferencias internas que solo un distraído puede ignorar. No llegó a la municipalidad un grupo fundamentalista seguidor de un líder mesiánico; esos son los que se fueron. Hoy hay y habrá diferencias, y las diferencias no son el problema: el problema a resolver es darse un ámbito para debatir y fijar posiciones comunes en beneficio de la comunidad.
Cotilleo, atrevidos, caraduras y correveidiles por un quinientos hay y habrá, tristemente.