La representante de la Comisión Hídrica de Productores Agropecuarios de Necochea, Agustina Balsategui, advirtió en la 99.9 sobre la grave situación que atraviesa el sector rural tras las inundaciones de mayo. Denunció falta de mantenimiento de canales, escasez de maquinaria y demoras burocráticas que impiden dar una respuesta rápida a una emergencia que ya afecta la producción y la economía regional.

La situación hídrica en el partido de Necochea continúa siendo crítica a casi un mes de las intensas lluvias que afectaron gran parte de la región. Así lo describió Agustina Balsategui, representante de la Comisión Hídrica de Productores Agropecuarios de Necochea, quien en diálogo con la 99.9 aseguró que todavía existen miles de hectáreas bajo el agua, caminos rurales intransitables y productores que podrían perder parte de sus cosechas.
“Desde la tormenta grande del 9 de mayo, que afectó a toda la costa, Necochea fue muy golpeada por las inundaciones. En algunos sectores llovieron 200 milímetros y los arroyos y canales se desbordaron completamente”, explicó.
Según indicó, un relevamiento realizado por el INTA determinó que hay “25.700 hectáreas bajo el agua”, aunque aclaró que en algunas zonas el nivel comenzó a descender lentamente. Sin embargo, el panorama sigue siendo muy complejo. “Los caminos rurales están totalmente intransitables. Para que se den una idea de la magnitud del impacto, las calles rurales actuaron como canales. Era agua de orilla a orilla, prácticamente no se veían los alambrados”, describió.
La dirigente señaló que aún existen establecimientos rurales a los que no se puede acceder debido al colapso de la infraestructura. “Hay puentes que se desmoronaron, alcantarillas que se llevó el agua y todavía tenemos campos donde no podemos llegar”, afirmó.
Uno de los puntos más críticos fue el corte de la Ruta Nacional 228, donde el agua superó la traza vial. “En el kilómetro 53 una alcantarilla fue arrastrada por la corriente y el agua pasó directamente por arriba de la ruta. Hubo dos puntos totalmente cortados”, recordó.
Las consecuencias económicas para el sector productivo son cada vez más preocupantes. Balsategui explicó que la falta de accesos complica tanto la cosecha como el transporte de la producción. “Estamos en plena época de cosecha de soja de segunda y hay productores que la van a perder. Algunos pudieron ingresar porque tenían las máquinas dentro de los campos, pero están cosechando con humedad altísima y sin posibilidad de sacar la producción”, señaló.
A la situación climática se sumó además el reciente conflicto con transportistas. “En abril tuvimos un paro de camioneros autoconvocados que duró entre 15 y 20 días. Todo el girasol quedó almacenado en silobolsas y ahora muchos de esos silobolsas están directamente inundados”, explicó.
La representante de la Comisión Hídrica remarcó que el problema tiene raíces estructurales y apuntó directamente a la falta de mantenimiento de los canales de desagüe. “Hay dos puntos críticos que ya habían generado problemas en las inundaciones de 2001 y 2014. El principal inconveniente es que no hubo mantenimiento. Los canales quedaron chicos, las embocaduras también y eso generó un efecto embudo que impide que el agua llegue rápidamente al mar”, sostuvo.
La situación, según explicó, es consecuencia de años de falta de inversión. “La oficina hídrica que abarca 15 partidos tiene una sola máquina para hacer limpieza de canales. Estamos hablando de una magnitud enorme para cubrir con un solo equipo”, advirtió.
Aunque existen proyectos para mejorar los desagües, Balsategui señaló que todavía dependen de decisiones políticas y recursos provinciales. “Estamos trabajando con vecinos y productores para realizar nuevas obras y mejorar la salida al mar, pero necesitamos que se concreten cuanto antes”, indicó.
Respecto de la respuesta oficial, expresó un fuerte malestar por la falta de recursos disponibles. “Desde el primer lunes hábil fuimos a reclamar. En cierta forma nos sentimos totalmente desamparados porque los sistemas encargados de mantener los servicios están desmantelados. No hay maquinaria y no hay personal”, afirmó.
También cuestionó la relación entre la elevada carga tributaria que afronta el sector y la falta de respuestas concretas. “Nosotros pagamos una de las tasas rurales más altas de la provincia. Comparado con San Cayetano pagamos el doble, pero el Ente Vial tiene máquinas de hace diez años y la respuesta siempre es la misma: no hay plata, no hay máquinas”, señaló.
Balsategui explicó que el propio intendente Arturo Rojas reconoció las limitaciones existentes y que actualmente se están realizando gestiones junto al municipio de San Cayetano para conseguir fondos provinciales destinados a obras de limpieza y apertura de canales.
“Nos dan la razón, reconocen que faltan máquinas y recursos, pero seguimos encontrándonos con trabas burocráticas. Para nosotros los tiempos son muy cortos”, sostuvo.
La preocupación va más allá de las pérdidas inmediatas y alcanza al futuro productivo de la región. “Vamos a tener que saltear la siembra fina y pasar directamente a la gruesa en muchos sectores. Eso significa un impacto económico enorme para toda la ciudad”, alertó.
Finalmente, recordó que recién el pasado 28 de mayo se avanzó con la declaración de emergencia, aunque consideró indispensable que la Provincia aporte recursos de manera urgente. “Necesitamos sí o sí que lleguen los fondos y la maquinaria para abrir los canales hacia el mar. Por suerte no volvió a llover, pero recién estamos entrando en el invierno y los pronósticos hablan de un año muy lluvioso”, indicó.
Y concluyó con una advertencia contundente: “Si tenemos otra lluvia de este impacto, va a ser totalmente desastroso porque ya no tenemos recursos para enfrentar una situación semejante”.