Un cambio imparable en el fin de una época

La adquisición, por parte del grupo IRSA, del Shopping y Tienda Los Gallegos, la cual se cerró luego de más de un año de negociaciones, introduce a un nuevo e impactante actor en la ciudad.

La venta —por un monto millonario en dólares— fue compleja ya que, aunque es un dato por conocido, existían 55 socios tenedores de acciones, y se debieron compatibilizar los intereses y ambiciones de tres grupos familiares distintos.

En los hechos, estamos ante el desembarco en Mar del Plata de un grupo nacional con fuerte presencia en el retail que no se agota en este episodio, ya que hay negociaciones para adquirir propiedades colindantes al actual Shopping y Tienda para ampliar la superficie de lo que será, en poco tiempo, un centro comercial fuertemente renovado.

Estos cambios y otros en curso indican un nuevo escenario económico y una ampliación de los actores públicos que se encuentran en danza en la ciudad. Tal como me lo señaló un fuerte inversor local, la presencia de IRSA en Mar del Plata modifica por completo el escenario dado que este grupo es un actor a nivel nacional cuya capacidad de negociación, basada en su poder económico, es enorme.

En tanto, el pasado que se hace presente persiste en su devenir contrario a los intereses públicos. En la reciente autocelebración de los 121 años de La Capital se hizo presente el juez federal Ariel Lijo, tomado de la manito de su amigo Guillermo Montenegro y se los vio a ambos abrazarse cálidamente con Luis Barrionuevo. No es de extrañar que el Antique Ladrey No News elija como figura central en la carga por el fraude de la concesión del Minella al funcionario Mauro Martinelli.

Martinelli, secretario de Gobierno, Legal y Técnica, es sólo el brazo ejecutor, no el responsable de la toma de decisiones. La nota publicada esta semana bajo el título «Concesión del estadio José María Minella: ¿qué esconde Martinelli?» elude ir a lo que cuenta en esta ocasión.

Tal como también lo ha hecho Fantino, quien se dirigió amorosamente y con vocecita susurrante a Montenegro para exculparlo de cualquier responsabilidad en el entuerto por la concesión de Playa Redonda, Ladrey corre el eje ante sus lectores engañando una vez más al ciudadano.

Porque, además, hay otras cuestiones de peso, digamos: el intendente sustituto acordó, ese mismo día de la fantochada del festejo aniversario, que el municipio, con la plata de los contribuyentes, pondrá en la faltriquera del coruñés emprendedor 1.200 millones de pesos en 2026. Algo así como 830 mil dólares.

Quizá el dinero que reclaman los aportantes del fondo de promoción turística este yendo hacia allí. Tal como revelamos en el artículo central de esta edición, la concesión del Minella y el polideportivo es impresentable. El dictamen del contador de ley —que bien han ocultado detrás de una montaña de papeles— dice claramente que esa concesión es fallida desde el origen mismo.

En esto de dar la Tecla, ahora se inicia una campaña por la concesión de Punta Iglesias. Lo único que les preocupa es cómo morder algo para llenarse el bolsillo.