Agustín Gore: “No es negocio que la gente pueda resolver su vivienda con la tierra que tiene bajo sus pies”

Agustín Gore, responsable de Barrobot 3D, explicó en la 99.9 el desarrollo de la primera vivienda de barro impresa en 3D de Sudamérica. El proyecto busca combinar tecnología y saberes ancestrales para ofrecer una alternativa habitacional más accesible, sustentable y adaptada a las necesidades actuales.

La construcción de viviendas con barro suele estar asociada a prejuicios culturales profundamente arraigados. Sin embargo, desde el Valle de Traslasierra, en Córdoba, un grupo de desarrolladores trabaja para cambiar esa mirada mediante la utilización de tecnología de impresión 3D aplicada a uno de los materiales más antiguos de la humanidad. Agustín Gore, responsable del proyecto Barrobot 3D, explicó en diálogo con la 99.9 cómo nació esta iniciativa que ya despierta interés en distintos puntos del país.

“Es un prejuicio muy instalado que tenemos. Como dijo Einstein, es más fácil destruir un átomo que un prejuicio”, señaló al referirse a la idea de que construir con barro es sinónimo de pobreza. Para Gore, esa percepción responde a intereses históricos que alejaron a las personas de una solución habitacional sencilla y eficiente. “Seguramente hay intereses que se han ocupado de que así sea, porque no es negocio para nadie que la gente pueda resolver su vivienda digna, saludable, calentita en invierno y fresquita en verano con la tierra que tiene bajo sus pies”, afirmó.

El emprendedor destacó que la mejor forma de combatir esa idea es observando ejemplos concretos. “Basta con ver las casas de barro bien construidas para darse cuenta de que realmente vale la pena vivir en una casa de barro”, indicó.

Gore aclaró que la innovación no está en el material sino en el método constructivo. “La gente se confunde cuando escucha que es la primera casa de barro impresa en 3D. No es la primera casa de barro. El barro es el material más ancestral con el que el ser humano ha construido durante miles de años. Lo novedoso es que nosotros automatizamos el proceso constructivo”, explicó.

Según detalló, uno de los principales desafíos de la construcción con tierra siempre fue la mano de obra. “Es un trabajo mucho más difícil y laborioso. El costo final de una casa de barro bien hecha y una de cemento bien construida es prácticamente el mismo, porque lo que ahorrás en materiales lo terminás gastando en mano de obra”, señaló.

Precisamente, el objetivo del proyecto es resolver ese problema mediante tecnología. “Tratamos de encontrar una construcción que tenga un material económico y una mano de obra económica. Eso es lo que estamos logrando en este momento”, aseguró.

La herramienta central es una impresora 3D de gran escala desarrollada íntegramente en Argentina. “Tiene un área útil de aproximadamente 75 metros cuadrados, pensada para construir una vivienda familiar tipo, con dos dormitorios, baño y cocina”, explicó.

La máquina fue diseñada y fabricada por el propio equipo. “Es una fabricación propia, totalmente desarrollada en la República Argentina por argentinos que amamos nuestra patria y queremos hacer de ella un lugar mejor”, remarcó.

Aunque la tecnología de impresión 3D aplicada a la construcción ya existe en otras partes del mundo, principalmente para imprimir estructuras de cemento, Gore señaló que el desafío fue adaptarla a la tierra. “Vimos que esas tecnologías existían, pero eran muy caras. Buscamos la manera de desarrollarlas acá con los recursos que teníamos para hacer algo accesible y aplicarlo al barro”, comentó.

El proyecto todavía se encuentra en etapa de desarrollo avanzado. “Estamos haciendo prototipos. Aún no estamos saliendo a construir viviendas para terceros”, aclaró. Sin embargo, el interés generado ha sido enorme. “Nos consultó muchísima gente desde Ushuaia hasta La Quiaca. Evidentemente hay una gran necesidad de soluciones habitacionales en nuestro país”, sostuvo.

Respecto de los costos, prefirió ser prudente. “Todavía estamos evaluando números, pero vemos que podremos reducir considerablemente los costos, especialmente en materiales y mano de obra”, indicó.

Actualmente trabajan sobre sistemas constructivos inspirados en técnicas ancestrales. “Estamos imprimiendo estructuras autoportantes que no necesitan una estructura independiente. Incluso hacemos cúpulas y formas dómicas porque de esa manera también resolvemos el techo”, explicó.

Gore destacó que experiencias similares ya se desarrollan en Europa y Asia. “Hay proyectos con mucho respaldo económico y estatal trabajando con tierra cruda. En Japón ya construyeron prototipos y están planificando miles de viviendas de este tipo”, señaló.

Además, desmintió otro de los prejuicios frecuentes asociados al barro. “Cuando uno habla de barro, muchos piensan en vinchucas o en problemas frente a los sismos. Sin embargo, estas viviendas cumplen incluso con los estándares japoneses de resistencia sísmica, que son de los más exigentes del mundo”, afirmó.

Finalmente, expresó su deseo de expandir la iniciativa a todo el país. “Lo vamos a llevar a toda la Argentina porque nuestro pueblo lo está necesitando y creemos que es una solución excelente”, concluyó.