El médico neumonólogo Alejandro Videla advirtió sobre los riesgos de la nueva regulación que habilita productos con nicotina y alertó que “no estamos solucionando nada, estamos empeorando el problema”.

El médico clínico y neumonólogo Alejandro Videla expresó en la 99.9 su fuerte preocupación ante la reciente flexibilización normativa que permite la comercialización de nuevos productos de tabaco y nicotina en Argentina, y aseguró que se trata de “un retroceso serio” en materia de salud pública.
“Desde las sociedades científicas estamos bastante preocupados e incluso alarmados por este cambio de regulación”, señaló, al tiempo que recordó que hasta ahora existía una prohibición —aunque imperfecta— sobre la venta, publicidad e importación de cigarrillos electrónicos, tabaco calentado y bolsas de nicotina. “Algún valor protector tenía, y ahora lo que hemos hecho es sacarlo y decir: bueno, se pueden comercializar libremente”, cuestionó.
Videla consideró peligrosa la lógica que sustenta la medida: “Decir ‘no podemos evitar que se venda, entonces lo regulamos’ es una línea de pensamiento peligrosa. Si seguimos así, vamos a decir que como no podemos evitar el consumo de otras sustancias, entonces las regulamos también”. En ese sentido, insistió: “La salud pública tiene que proteger a la gente, especialmente a los chicos, de iniciarse en el consumo”.
El especialista remarcó que existe abundante evidencia sobre los efectos nocivos de estos productos: “Hay mucha evidencia de que los cigarrillos electrónicos son dañinos para la salud, aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular y respiratoria, y también se asocian con ideación suicida en adolescentes”. Además, subrayó que lejos de ser una alternativa, funcionan como puerta de entrada: “Los usuarios de cigarrillos electrónicos tienen tres veces más riesgo de empezar a fumar cigarrillos convencionales. No estamos arreglando nada, estamos empeorando el panorama”.
En relación a las llamadas “bolsas de nicotina”, explicó que “son pequeñas bolsitas que se colocan en la boca y liberan nicotina, incluso hasta cuatro veces más que un cigarrillo convencional, con saborizantes que las hacen muy atractivas para los jóvenes”. Y advirtió: “Se están promocionando en boliches, con promotoras que invitan a probarlas. No es un producto para dejar de fumar, es un producto para iniciar a chicos que nunca fumaron”.
Para Videla, la situación es especialmente grave porque apunta directamente a adolescentes: “El cerebro adolescente es particularmente sensible a la nicotina. Con 100 cigarrillos un adolescente puede volverse adicto. Estos productos entregan dosis altas y generan rápidamente dependencia”.
En ese marco, fue contundente sobre el trasfondo de la medida: “Esta resolución tiene cara de haber sido hecha a medida de la industria tabacalera”. Y agregó: “Estamos viendo productos con sabores, sin restricciones efectivas, que claramente responden a estrategias de marketing para captar nuevos consumidores”.
Finalmente, comparó la situación con otros países que avanzaron en la misma línea y luego retrocedieron: “El Reino Unido, que fue citado como ejemplo, ahora está dando marcha atrás. Prohibió los cigarrillos electrónicos descartables y endureció las restricciones, porque se encontró con un pico de consumo en adolescentes”.
“Esto es un retroceso de 30 años —concluyó—. Entendemos que hay influencias, tal vez no directas, pero sí muy claras. Y lo que está en juego es la salud de toda una generación”.