La economista senior de IDESA, Ana Viganó, analizó el récord de exportaciones de Argentina y advirtió que el crecimiento está concentrado en sectores vinculados a los recursos naturales. Señaló que las pymes siguen enfrentando altos costos, presión tributaria y restricciones que limitan su competitividad.

Argentina atraviesa un momento histórico en materia de exportaciones, con niveles récord y un superávit comercial que alcanzó los valores más altos desde 2009. Sin embargo, detrás de esos números positivos se esconde una realidad menos favorable para gran parte del entramado productivo nacional. Así lo explicó la economista senior de IDESA, Ana Viganó, en diálogo con la 99.9.
“Estamos en niveles récord de exportaciones y el superávit comercial está en el valor más alto desde 2009 aproximadamente. Pero también muestra la otra cara de la moneda”, advirtió.
Según explicó, el desempeño sobresaliente de sectores como el agro, la minería y la energía contrasta con la situación de muchas pequeñas y medianas empresas. “Si bien siempre es positivo que las exportaciones mejoren, también se observa que el resto de los sectores, los que no son tan competitivos y no están tan vinculados a los recursos naturales, están mostrando un desempeño bastante rezagado”, señaló.
Para la especialista, el fenómeno refleja una economía que avanza a distintas velocidades. “Las pymes, que son las que sostienen gran parte del empleo, no están mostrando el repunte que deberían tener en comparación con estas grandes compañías vinculadas a recursos naturales”, afirmó.
Viganó explicó que el crecimiento exportador actual tiene varias explicaciones. “Por un lado hubo una muy buena cosecha durante la primera mitad del año para el sector agropecuario. En energía y combustibles, en cambio, el crecimiento está muy vinculado al RIGI, que es un régimen de incentivos para grandes inversiones superiores a los 200 millones de dólares”, indicó.
A eso sumó el impacto del equilibrio fiscal. “También ayuda a reducir la pérdida de divisas y todo eso hace al crecimiento de las exportaciones”, explicó.
Sin embargo, advirtió que muchas empresas industriales y pymes quedan fuera de esos beneficios. “No forman parte de los sectores más competitivos y además no están sujetas a regímenes especiales como el RIGI, por lo que terminan siendo más desfavorecidas”, sostuvo.
Entre los principales obstáculos identificó la carga tributaria, las restricciones cambiarias y los costos logísticos. “Las empresas tienen que enfrentar impuestos distorsivos, incertidumbre, restricciones para acceder a divisas e importar insumos o maquinaria. Todo eso les resta competitividad”, señaló.
En ese sentido, cuestionó que los incentivos sean exclusivos para determinados sectores. “Ahora incluso se está planteando un ‘súper RIGI’, ampliando beneficios como arancel cero o reducciones en el impuesto a las ganancias. Desde IDESA creemos que esos beneficios deberían ser algo general y no excepcional”, afirmó.
La economista insistió en que el desafío de fondo es avanzar en reformas estructurales que beneficien a toda la economía. “No hay que dejar de lado las reformas que ayudarían a todas las empresas. Una de ellas es eliminar definitivamente el cepo, que hoy sigue siendo un freno importante para muchas pymes”, explicó.
También propuso una profunda reforma tributaria. “Hoy las empresas terminan pagando tres veces sobre la misma base imponible: IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales. Es muy difícil producir con una estructura tributaria tan antiproductiva”, afirmó.
Para Viganó, el problema no involucra únicamente al gobierno nacional. “Sí o sí una reforma tributaria requiere coordinación con las provincias”, remarcó.
La razón es sencilla: “Ingresos Brutos representa entre el 70 y el 80 por ciento de la recaudación provincial. Por eso es muy difícil avanzar sin acuerdos entre Nación y las provincias”.
No obstante, considera que mantener el esquema actual tampoco es una opción. “Así como estamos hoy, manteniendo todo igual, la situación está complicada”, resumió.
Entre las propuestas que impulsa IDESA aparece la idea de que el IVA absorba tributos provinciales y municipales. “Lo que proponemos es que cada provincia sea responsable de su propio IVA. De esa manera la recaudación dependería directamente de lo que produce cada jurisdicción”, explicó.
Según sostuvo, ese cambio modificaría los incentivos actuales. “Hoy la coparticipación hace que todos los impuestos se junten y luego se distribuyan. Con un esquema distinto, las provincias tendrían más incentivos para generar producción, atraer inversiones y fomentar la actividad económica”, argumentó.
Para Viganó, el récord exportador es una noticia positiva, pero insuficiente para resolver los problemas estructurales de la economía argentina. “La clave es que las reformas no se limiten a sectores específicos. Si queremos que las pymes produzcan más, generen empleo y acompañen el crecimiento, hace falta una transformación más amplia que involucre a Nación, provincias y municipios”, concluyó.