La mentora en oratoria y campeona del reciente torneo continental de debate en español habló sobre su recorrido en la disciplina, la importancia de la lectura y el desafío que tendrá por delante: representar al bloque americano en el Congreso Mundial que se realizará en Filipinas.

Lo que comenzó como una actividad extracurricular cuando tenía apenas 17 años terminó convirtiéndose en una pasión y en una carrera de formación para cientos de jóvenes. Pilar Urbina, mentora en oratoria y reciente campeona de un torneo internacional de debate en español, contó en la 99.9 cómo fue su camino en el mundo de la argumentación y cuál será ahora su próximo gran desafío: representar a América en el Congreso Mundial que se realizará en Filipinas.
“Cuando era más chica, tenía aproximadamente 17 o 18 años, competí en debate. Armábamos equipos de tres personas y nos enseñaban a debatir, argumentar y discutir ideas. Ahí me empezó a gustar todo eso”, recordó.
A partir de esa experiencia se incorporó a la organización internacional Junior Chamber International (JCI), una red presente en más de 120 países. “Primero empecé a dar talleres de debate y oratoria, después volví a competir en debate y más tarde seguí compitiendo en oratoria. Gané a nivel nacional y eso me permitió llegar a la instancia americana”, explicó.
Para Urbina, la formación en oratoria no depende únicamente de la capacidad de hablar frente a otros, sino también de una construcción permanente del lenguaje y del pensamiento. “Siempre leí bastante y eso hace que uno vaya adquiriendo vocabulario. Me parece muy importante que no se pierda el hábito de la lectura”, señaló.
Además, destacó que gran parte del aprendizaje surge del trabajo con otras personas. “Uno se va enriqueciendo con la gente que tiene que coachear porque vas viendo distintas formas de transmitir un mensaje. También, cuando competís, aprendés cómo armar un discurso para generar más impacto, más llegada y para que la gente se quede con algo valioso”, agregó.
El torneo que la consagró campeona reunió a representantes de distintos países latinoamericanos. “Debatimos con siete países: Paraguay, Brasil, Colombia, Ecuador, Honduras, Bolivia y Argentina”, detalló.
La dinámica de competencia está cuidadosamente reglamentada y exige precisión, estrategia y coordinación entre los integrantes de cada equipo. “Los debates duran aproximadamente veinte minutos. Siempre son equipos de tres personas y cada uno tiene un rol específico”, explicó.
Según describió, el capitán abre y cierra el debate, el primer orador desarrolla los argumentos y el segundo se encarga de refutar las posiciones del equipo contrario. “Los capitanes tienen dos minutos, después los oradores cuentan con tres minutos cada uno y finalmente vuelve a intervenir el capitán para cerrar la postura del equipo”, comentó.
Aunque reconoce que no son muchos los jóvenes que se interesan por la disciplina, considera que existe un perfil muy particular que suele acercarse al mundo de la argumentación y el debate. “Hay muchos chicos que participan de los modelos de Naciones Unidas desde muy jóvenes. Son perfiles a los que les gusta debatir, construir discursos y discutir ideas”, indicó.
Sin embargo, asegura que el entusiasmo suele contagiarse. “Si le agarrás el gusto a la disciplina, debatir es muy divertido. Creo que también es algo que se transmite a otros”, afirmó.
Lejos de la imagen solemne que muchas veces se asocia a los debates competitivos, Urbina se define como una persona curiosa y activa. “Nunca tuve problemas para socializar. Hablo con todo el mundo. Si hay algo que me trajo hasta acá es que soy muy curiosa y siempre pregunto muchas cosas”, señaló.
También recordó que durante años dedicó gran parte de su tiempo al voluntariado y a distintas actividades de formación. “Muchas veces me decían que estaba perdiendo el tiempo, pero a mí me encanta hacer cosas. En algún momento todo eso da su fruto y lo que uno aporta siempre termina siendo bueno”, reflexionó.
Tras conquistar el ámbito nacional y luego el continental, ahora aparece un nuevo objetivo en el horizonte. “El próximo desafío es viajar a Filipinas para representar no sólo a Argentina, sino al bloque americano”, contó.
La oportunidad surgió precisamente después de obtener el triunfo en la competencia continental. “Cuando ganás la instancia de América recibís el aval de todo el bloque para representarlo en el Congreso Mundial”, explicó.
El certamen se realizará este año en Clark, Filipinas, y la preparación ya comenzó. “La semana que viene tenemos la primera reunión para empezar a organizar todo lo necesario para llegar al Mundial”, concluyó.
Con una combinación de lectura, entrenamiento, curiosidad y pasión por las ideas, Pilar Urbina se prepara ahora para llevar la voz de América a uno de los escenarios más importantes del mundo de la oratoria y el debate.