Armando Farina, vicepresidente de CADAM, explicó en la 99.9 los motivos detrás de la campaña de descuentos coordinada entre mayoristas de todo el país. Habló del impacto de la caída del consumo, el sobrestock de productos y un nuevo escenario donde “la industria busca el precio de equilibrio que está dispuesto a pagar el consumidor”.

La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) lanzó una iniciativa inédita con la intención de impulsar ventas y presionar una baja de precios en distintos rubros: una “Black Week Nacional Mayorista” que se extenderá durante una semana y reunirá promociones coordinadas en más de 200 locales del país. El vicepresidente de la entidad, Armando Farina, explicó en la 99.9 que el objetivo es “coordinar con los proveedores una baja en los precios y una rotación mejor de los productos” para intentar consolidar “nuevamente una inflación estable”.
La propuesta comenzará “desde mañana hasta el otro sábado” y apunta a aprovechar un contexto distinto al de los últimos años. “Estamos buscando coordinar con los proveedores una baja en los precios y una rotación mejor de los productos”, indicó Farina, señalando además que el escenario actual presenta condiciones diferentes luego de la estabilización de variables como el precio del combustible.
Según explicó, detrás de muchas promociones agresivas hay una realidad poco visible para el consumidor: el sobrestock. “Hay compañías que tienen muchos sobreinventarios, que están incluso a vender algunos productos a pérdida con tal de rotarlos, porque ya en junio, julio y agosto se les vienen las fechas de vencimiento encima”, sostuvo.
El dirigente aclaró que la situación no afecta únicamente a alimentos: “No es necesariamente solo en alimentos. Tenés una lavandina que vence cada seis meses. Todos los productos hoy tienen fecha de vencimiento, hasta una botellita de agua”. En ese sentido explicó un mecanismo que muchas veces genera dudas entre los consumidores: “Por ahí alguien ve una oferta del 30 o 40% y piensa cuánto gana esta gente para bajar tanto. No es que el margen sea enorme. Muchas veces son productos que vencen dentro de 15 días. Para el consumidor no es problema porque lo compra y lo consume, pero para la industria sí, porque cuando llega la fecha lo tiene que tirar”.
Incluso fue más contundente: “En el 90% de los casos, esas ofertas agresivas se condicen con fechas de caducidad cercanas y con un stock muy alto en la calle”.
Farina también analizó el cambio radical respecto del escenario económico de fines de 2023: “Lo que pasó a fines de 2023 era todo al revés. El mercado demandaba mil productos y la industria lograba abastecer 600 o 700 porque faltaban insumos y había problemas de producción”. Aquella situación derivaba en escasez y comportamientos diferentes del mercado: “La gente se llevaba lo que encontraba y al precio que le pedían”.
Hoy, afirmó, ocurre exactamente lo contrario: “Hay una sobreoferta muy grande de productos”. Pero además señaló que la competencia ya no se produce únicamente entre marcas: “Las industrias no compiten solo entre primeras, segundas y terceras marcas. También compiten las categorías entre sí”.
Y graficó esa situación con un ejemplo cotidiano: “Vos elegís si en la mesa ponés una botella de vino, una cerveza, un agua gasificada, una gaseosa o una sidra. Hoy la industria está más preocupada porque sea elegida su marca y busca el precio de equilibrio que está dispuesto a pagar el consumidor”.
Farina vinculó también la caída del consumo con el incremento del peso de los servicios sobre los ingresos familiares: “Antes el 40% de un salario se consumía en servicios; hoy el 60% del salario se consume en eso”. Y agregó: “La gente ha tenido que gastar más de sus ingresos en pagar los servicios diarios de la casa y eso está afectando fuerte el consumo”.
En ese marco, sostuvo que la competencia está actuando como regulador natural de precios: “Si vos te fijás, la canasta de alimentos desde noviembre de 2023 hasta acá estuvo diez o doce puntos por debajo del IPC”. Y concluyó: “Eso demuestra que la fuerte competencia hizo su trabajo y ajustó los precios. No necesitás muchas veces control de precios; necesitás abastecimiento fluido. Ahí se produce la competencia porque todos vendemos lo mismo y todos queremos ser elegidos por el consumidor”.