Tijeras de poda, azadas, hierros, cristales rotos… | Las imágenes difundidas por este periódico corresponden a los primeros diez días de la invasión, ahora, ese número se ha doblado.

Las Fuerzas Armadas han hecho frente a una situación sin precedentes en Ceuta en la que, además de proporcionar seguridad a los ciudadanos, han debido afrontar episodios violentos y moverse entre ambientes hostiles en los que se han encontrado armas improvisadas o adquiridas.
El Faro ha tenido acceso a un vídeo en el que se pueden observar algunas de las armas requisadas por los militares de Ceuta a los inmigrantes que entraron a la ciudad durante el asalto masivo, concretamente durante los primeros diez días de la invasión.
Confirmado que el vídeo es real y ha salido de uno de los acuartelamientos de la ciudad.
Armas requisadas durante los primeros días
Entre los objetos incautados aparecen cuchillos, sierras, navajas, tijeras de poda, azadas, palos de metal, hierro y madera, objetos punzantes, tijeras, martillos y cristales rotos y afilados preparados para cortar.
Las imágenes muestran la variedad de elementos que fueron utilizados o preparados para ser utilizados como armas.
Algunos fueron conseguidos directamente, como las tijeras de poda, las sierras o los cuchillos. Otros, sin embargo, fueron adaptados mediante el ingenio de quienes buscaban dotarse de algún objeto con el que poder defenderse o intimidar.
Elementos potencialmente peligrosos
Así, barras de hierro, palos de madera y otros materiales fueron empleados para convertir objetos cotidianos en elementos potencialmente peligrosos.
Las imágenes corresponden a los primeros diez días desde el comienzo del asalto. Sin embargo, la situación ha evolucionado y, 23 días después del inicio de la entrada masiva, el número de armas requisadas por los militares se ha doblado.
Militares expuestos a una situación de vulnerabilidad
El vídeo refleja también la situación de vulnerabilidad a la que estuvieron expuestos los militares durante los primeros días, cuando realizaban labores de vigilancia en las calles y, en determinadas circunstancias, lo hacían desarmados.
La ciudad continúa viviendo un escenario complicado. Mientras los ciudadanos muestran preocupación ante los sucesos que se están produciendo, las personas en situación irregular que permanecen en Ceuta han encontrado diferentes maneras de armarse y hacerse con elementos que, en circunstancias normales, difícilmente se exhibirían en la vía pública y mucho menos se utilizarían para intimidar.
Aumento de sucesos
Los sucesos protagonizados por personas que permanecen en la ciudad tras las entradas masivas han sido numerosos durante estas semanas. En este contexto, cabe recordar que las armas que aparecen en estas imágenes son únicamente aquellas requisadas por militares.
Por ello, si se hicieran públicas de manera conjunta las armas incautadas por todos los cuerpos de seguridad y Fuerzas Armadas, además de las requisadas por las Fuerzas Armadas, el volumen sería todavía mayor.
La situación, como ya es conocido, ha llevado también al refuerzo del dispositivo militar desplegado en la ciudad. Un total de 150 militares procedentes de Canarias han sido desplazados a Ceuta para reforzar al Ejército y contribuir a las labores que se están desarrollando.
El despliegue tiene como finalidad reforzar las capacidades del Ejército de Tierra y mantener el apoyo que las Fuerzas Armadas están proporcionando a los cuerpos policiales en distintos puntos de la ciudad autónoma.
A los primeros episodios de vulnerabilidad, cuando algunos efectivos salían a las calles sin armas, se sumaron posteriormente las críticas relacionadas con su alimentación y la suspensión de vacaciones para parte del personal, para mas tarde realizar trabajos rutinarios en plena crisis.
La presión también llega a los montes
Ahora, las Fuerzas Armadas viven las consecuencias de estar en primera línea de una situación excepcional. Se han registrado casos de sarna entre las filas militares y existe un ambiente de frustración entre algunos efectivos ante una situación en la que sienten que sus esfuerzos no están dando frutos.
Uno de los principales focos de actuación se encuentra en los montes de la ciudad, donde continúan apareciendo asentamientos. Su desarticulación corre en buena medida a cargo de los propios militares, que intervienen para despejar estas zonas y garantizar la seguridad.
Entre las filas militares
Sin embargo, en ocasiones, los efectivos regresan horas después y comprueban que algunos asentamientos vuelven a aparecer.
Una situación que genera entre las filas militares la sensación de estar realizando esfuerzos que, poco después, vuelven a quedar en nada.
El escenario que vive la ciudad evidencia así la necesidad de mantener el refuerzo de la seguridad ciudadana mientras la ciudad continúa afrontando las consecuencias de una invasión 23 días después de su inicio, que sigue teniendo repercusiones tanto en las calles como entre quienes trabajan para garantizar la seguridad de Ceuta.