Dinamarca prohíbe por ley la quema del Corán para no enfurecer al mundo musulmán

La oposición parlamentaria vota en contra de la controvertida medida, que castigará el “trato indebido” de libros sagrados, y la califica de “paz de los cobardes”.

La libertad de expresión en Dinamarca, el país donde se originó en 2005 la crisis de las viñetas de Mahoma que provocó un grave conflicto entre Occidente y el mundo musulmán, no protegerá más la quema del Corán u otros libros sagrados. Con 94 votos a favor y 77 en contra, el Parlamento danés ha adoptado la denominada “ley contra el tratamiento indebido de objetos que tengan un significado religioso importante para una comunidad religiosa reconocida”, popularmente llamada ‘Koranloven’ (la ley del Corán).

La aprobación se ha producido tras un duro debate en el que prácticamente sólo intervinieron los adversarios de la polémica ley. No es ningún secreto que no es un plato de gusto para nadie y que su principal objetivo es evitar enfrentamientos con países islámicos. Muy revelador resultó que el Gobierno, dirigido por los socialdemócratas en coalición con dos formaciones de centroderecha, optase por un silencio total y no interviniese en la discusión.

Las críticas llegaron de casi toda la oposición, tanto del centro, como de la derecha y de la izquierda. “La paz de los cobardes es breve y está llena de miedo”, proclamó Steffen Larsen, portavoz de Justicia de Alianza Liberal. “Vemos la constatación de que la violencia y las amenazas funcionan. Es un nuevo e inquietante paso atrás para las sociedades libres”.

Para Inger Støjberg, líder de los antiinmigración Demócratas de Dinamarca y antigua ministra de Integración, la ley supone “arrodillarse ante el Islam, así como el reconocimiento de un fracaso por parte del Ejecutivo”. Karina Lorentzen, portavoz de Justicia del Partido Popular Socialista, denunció que conduce a “doblegarse ante países que sitúan el Corán por encima de los derechos de todos los individuos de sus sociedades”.

A partir de ahora, quemar, profanar, pisotear o patear públicamente escritos sagrados estará prohibido. Al igual que destruirlos haciéndolos pedazos, cortándolos o clavándoles un cuchillo. El Gobierno, no obstante, ha suavizado la ley en varios puntos tras la oleada de fuertes críticas recibidas durante los últimos meses.

Se ha reducido la prohibición para que sólo incluya escritos y objetos con un significado religioso significativo, y no también objetos que “parezcan tales” (por ejemplo, representaciones del Corán que no sean realmente ejemplares del libro). Además, sólo las comunidades religiosas reconocidas están protegidas por la ley. En el proyecto original, lo estaban todas las comunidades religiosas. Las penas son de multa o prisión de hasta dos años.

La ley también ha sido suavizada para que existan menos probabilidades de sanción por infringirla en contextos artísticos. Aquellas obras de arte en las que el “trato indebido” sea una parte menor de una obra mayor no estarán cubiertas por la prohibición.

VALORACIONES SOCIALES
Las comunidades religiosas no tendrán competencias para determinar si un tratamiento concreto de un texto sagrado es inadecuado o no. Las valoraciones se basarán en consideraciones sociales. Por ejemplo, estará permitido envolver un Corán o una Biblia en una bandera arcoiris. En cambio, estará prohibido envolverlos en tocino, independientemente de la afiliación religiosa. El “trato indebido” sólo estará penado si es físico. Seguirá estando permitido emitir culaquier opinión sobre los libros.

En cualquier caso, el objetivo de la ley sigue siendo el mismo: actuar contra las quemas sistemáticas de coranes que tuvieron lugar durante el verano y que provocaron grandes protestas en varios países de mayoría musulmana. Estas quemas fueron llevadas a cabo principalmente por un reducido pero muy activo grupo ultraderechista frente a embajadas en Copenhague. Según el Gobierno, han tenido “importantes consecuencias negativas para Dinamarca” y han contribuido a aumentar la amenaza terrorista.

Con la nueva ley, que será reevaluada dentro de tres años, los daneses se unen a los otros ocho países de la Unión Europea que han introducido una prohibición similar: Alemania, Austria, Bélgica, Estonia, Finlandia, Italia, Polonia y Rumanía.