Exportar desde Argentina: la historia detrás del primer auto clásico restaurado que cruzó a Chile

Patricio Peralta, creador de Pato Garage, destacó que la flexibilización de trámites permitió concretar una operación que años atrás hubiera sido “impensada”. Aseguró que hoy existen nuevas oportunidades para emprendedores y pymes que buscan insertarse en el comercio exterior.

La exportación de un Chevrolet modelo 1927 restaurado desde Mendoza hacia Chile se convirtió en un caso testigo para quienes observan las posibilidades que abre la actual desregulación del comercio exterior argentino. Así lo explicó Patricio Peralta, creador de Pato Garage, una empresa dedicada a la importación y exportación de vehículos, quien aseguró en la 99.9 que una operación de este tipo era prácticamente imposible pocos años atrás.

“Nosotros estamos en exportación e importación hace 30 años, por herencia familiar. Anteriormente los trámites eran muchísimo más complejos, se demoraba mucho, siempre estaba el ‘no’, no podía hacer esto, no podía hacer aquello. Lo que pasó en estos últimos tres o cuatro años es que esta apertura ha permitido que sea más sencillo y mucho más dinámico poder exportar e importar”, señaló.

Como ejemplo concreto, explicó que el vehículo fue adquirido en Campana, trasladado a Mendoza y luego exportado a Chile en tiempos récord. “Superamos los trámites del Registro Automotor en dos días, eso era una locura, antes demoraba 15 días. En dos días transferimos el auto a nombre de la empresa exportadora y le dimos de baja. La verificación se hizo en un día y Aduana la superamos en dos días. La dinámica que tuvimos en esta operación hace cuatro años atrás era impensada”, afirmó.

Peralta indicó que el proyecto nació a partir de las modificaciones normativas impulsadas por el Gobierno nacional. “Este proyecto lo inicié justamente por la desregulación que vivimos. Comenzó como un proyecto de importación de motos cero kilómetro por el decreto 271/2025 que autoriza la importación particular de motos y autos. Ahí empecé a investigar, a meterle mucha cabeza”, relató.

Ese proceso de investigación derivó en la detección de una oportunidad de negocio vinculada a los vehículos históricos. “Fuimos preguntando en Aduana qué se podía importar y qué no. Ahí caímos en los autos clásicos. Para importar, las condiciones son simples: tener 30 años de antigüedad o más y un valor mínimo de 2.000 dólares. Y para exportar, se puede hacer tranquilamente, con un derecho de exportación del 0%”, explicó.

A partir de su experiencia, destacó que el contexto actual ofrece condiciones favorables para quienes quieran desarrollar proyectos vinculados al comercio exterior. “Este es un mensaje para los emprendedores y para los que están intentando averiguar cómo exportar o importar: que se animen, porque está todo mucho más dinámico. El aparato funciona y hay mucha predisposición en la gente de Aduana para que fluyan las operaciones”, sostuvo.

El empresario también remarcó el impacto que este tipo de operaciones tienen sobre la imagen internacional del país. Recordó que durante años los empresarios argentinos enfrentaron una fuerte desconfianza por parte de potenciales socios comerciales extranjeros.

“Nos hemos sentado con empresas grandes en Chile y es duro recibir comentarios diciendo que los argentinos tienen fama de no cumplir los contratos. Eso duele, porque muchas veces uno no podía cumplir por situaciones macroeconómicas que lo excedían. Las reglas del juego no ayudaban”, expresó.

Por eso, aseguró que la reacción del comprador chileno tuvo un valor especial. “Cuando recibió el auto no lo podía creer. Estaba fascinado porque había tenido malas experiencias anteriores con Argentina por todas las trabas que se fueron generando. Con esta primera exportación generamos una alianza con este hombre en Chile. Que un chileno nos diga ‘felicitaciones’ porque tuvo su primera buena experiencia con Argentina en un auto me llena de orgullo como argentino. Ahora nos estamos sentando en la mesa de los grandes y nos empiezan a respetar desde afuera, cosa que antes no nos pasaba”.

El vehículo exportado fue un Chevrolet de 1927, prácticamente centenario. “Tiene casi 100 años. Es una locura. Tiene motor de cuatro cilindros y 2.800 centímetros cúbicos. Lo restauró un hombre de Campana, Marcelo, que trabaja muy bien. Lo compré por 5.000 dólares y llegó a Chile con un costo final de 10.405 dólares, incluyendo aduana, registros y nuestro margen de ganancia”, detalló.

Más allá del éxito de esta operación, Peralta destacó que detrás del resultado existe un largo recorrido de aprendizajes y frustraciones. “Hay proyectos que llevamos siete años desarrollando sin ver resultados económicos porque los tiempos del comercio exterior son muy largos. Hay que aguantar, soportar y persistir”, indicó.

En ese sentido, explicó que la exportación del clásico Chevrolet es apenas la consecuencia visible de años de trabajo. “Esta exportación tiene un año y medio de desarrollo, pero viene de mucho antes, de experiencias previas, de aprendizajes, de errores y de fracasos. Hay muchos fracasos antes de esto, pero todos esos fracasos son los que te van perfeccionando y forjando para llegar a una exportación exitosa al ciento por ciento. Lleva tiempo tener éxito de la noche a la mañana, hay que aguantar y aguantar bien”, remarcó.