El analista internacional cuestionó el tratamiento mediático de las protestas en Europa y Estados Unidos, advirtió sobre la radicalización política y la falta de aplicación de la ley, y analizó las tensiones entre Argentina y Chile. También vinculó las reacciones en el país vecino con el potencial argentino en minería, energía y exportaciones.

El analista internacional Fabián Calle cuestionó en la 99.9 el tratamiento que los medios de comunicación occidentales dan a las protestas y los episodios de violencia en Europa. Al referirse a los disturbios en Francia y Bélgica, sostuvo que existe una tendencia a presentar como militancia de izquierda hechos que, si fueran protagonizados por sectores de derecha, recibirían otra calificación. “Si vos quemás un colegio, una iglesia, agredís a alguien en la calle, sos un militante de izquierda. Si decís que hay que privatizar una empresa, sos un militante de la ultraderecha”, afirmó.
Para Calle, en Europa se combinan la radicalización política, los problemas de integración vinculados con la inmigración y la falta de respuestas estatales. “Hay un tema migratorio descontrolado” y, en algunos casos, “estados que no se animan a aplicar el monopolio de la fuerza, la ley”, señaló. También cuestionó que se minimicen los ataques contra edificios, fuerzas de seguridad y espacios públicos, mientras la cobertura se concentra en las consecuencias que sufren algunos manifestantes.
“Cuando vos tenés gobiernos timoratos, tenés una prensa que banaliza la violencia, como pasó en Chile en 2019, se genera todo un caldo de cultivo del siga, siga”, sostuvo. Y sintetizó su diagnóstico: “Cuando vos combinás gobierno timorato, medios de prensa que banalizan la violencia de un sector y se ponen en contra del Estado, en esta idea de que el Estado no tiene que tener monopolio de la fuerza, la combinación es la anomia, es el descontrol”.
El analista también vinculó el crecimiento de las nuevas derechas con el debilitamiento de los espacios de centro y centroizquierda. “Cuando uno se pregunta por qué el ascenso de Le Pen, por qué el ascenso de Alternativa para Alemania, por qué Bolsonaro, por qué Milei, más que asustarte, preguntate qué está pasando, por qué se vacía el centro”, planteó. Según su interpretación, una parte de esos sectores ganó terreno porque sus adversarios no respondieron con firmeza ante los episodios de violencia y los cuestionamientos a la autoridad estatal.
Calle cuestionó además las contradicciones que, a su entender, atraviesan algunas expresiones políticas progresistas en relación con la libertad religiosa y los derechos individuales. “La clave de Occidente es recuperar la idea básica: pluralismo, libertad religiosa, libertad política, pero respetando la ley”, afirmó. Y agregó: “Abrimos la mezquita, pero no permitimos que las iglesias católicas y evangélicas sean atacadas; permitimos las tradiciones islámicas, pero no permitimos que en barrios islámicos se prohíba, no sé, a la gente comer cerdo o a las chicas andar con minifalda. Derechos a uno y derechos al otro”.
En el tramo final de la entrevista, Calle se refirió a las controversias sobre el estrecho de Magallanes y las reacciones registradas en sectores de Chile. Aseguró que Argentina no cuestiona dos acuerdos fundamentales entre ambos países: el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984. “Primero que todo, en Argentina, Chile es un no tema”, afirmó, y atribuyó parte de las declaraciones que alimentaron la discusión a errores de interpretación y desconocimiento de los tratados.
El analista consideró que en Chile existe preocupación por la posibilidad de que Argentina comience a explotar con mayor intensidad sus recursos naturales. “Ellos ven una Argentina que empieza a explotar sus recursos naturales, petróleo, gas, cobre, litio”, señaló. A su entender, el desarrollo de esos sectores podría modificar el equilibrio económico regional y generar inquietud en el país vecino.
Como referencia, Calle sostuvo que el potencial argentino en cobre podría superar al chileno. “Se calcula que la veta argentina de cobre puede ser un 50% más que Chile o un 70% más que Chile”, afirmó. Recordó que Chile exporta alrededor de 60.000 millones de dólares anuales en cobre y planteó la dimensión que tendría para la economía argentina alcanzar un nivel de explotación comparable. “Si vos a eso le sumás agro, gas, petróleo y litio, del otro lado hay un Chile que dice: ‘Bueno, ¿qué pasa?’”, concluyó.