Falconnat alertó por la crisis pesquera: “El combustible y la energía encarecen ir a pescar y producir en tierra”

El director del Grupo SIP presentó una radiografía de la pesca marplatense que advierte sobre el aumento de los costos, la pérdida de competitividad exportadora y la falta de acompañamiento de los gobiernos municipal y provincial. También cuestionó las demoras en la devolución del IVA y alertó sobre el retroceso de Mar del Plata frente a otros puertos pesqueros.

El director del Grupo SIP, Giuliano Falconnat, analizó en la 99.9 la situación de la industria pesquera a partir de un informe técnico elaborado por su consultora, que abarca el período comprendido entre junio de 2024 y septiembre de 2026. El documento describe un escenario complejo, marcado por el aumento de los costos operativos y una pérdida de competitividad que afecta tanto a los barcos como a las plantas de procesamiento en tierra. “Se continúa profundizando una combinación negativa de factores que inciden sobre la actividad pesquera, tanto internos como externos”, señaló.

Falconnat explicó que, durante ese período, el combustible y los servicios eléctricos registraron incrementos del 150%, mientras que la inflación acumulada fue del 97% y el dólar aumentó un 52%. “Es lo que más ataca al sector, porque encarece ir a pescar y encarece producir en tierra”, remarcó. Según su análisis, si se toma la inflación oficial como referencia, el tipo de cambio presenta un atraso de al menos el 45%, una situación que dificulta trasladar los precios de exportación a los costos que debe afrontar la industria.

El dirigente cuestionó también la falta de atención que, a su entender, recibe el sector por parte de las autoridades políticas. “La provincia, lamentablemente, al igual que el municipio, están bastante ajenos a la agenda pesquera”, afirmó. Y recordó que el puerto constituye uno de los principales motores productivos de Mar del Plata, con un impacto que excede a las empresas vinculadas directamente con la actividad. “Cuando al puerto le va mal, automáticamente se resiente la zona comercial de Juan B. Justo, de 12 de Octubre y luego de Güemes y Alem”, explicó.

En ese sentido, vinculó la crisis industrial con la caída del consumo y el cierre de establecimientos. Falconnat recordó que durante 2025 cerraron 15 industrias pesqueras y advirtió que la pérdida de puestos de trabajo repercute en los comercios y en la economía cotidiana de la ciudad. También cuestionó que no exista una estrategia conjunta de los gobiernos municipal y provincial para llevar los reclamos ante el Gobierno nacional, al que identificó como responsable de decisiones que pueden generar alivio para la actividad.

Otro de los datos que consideró preocupantes es la caída del 80% de las exportaciones desde el puerto marplatense, junto con la ausencia de buques portacontenedores durante varios meses. “Cada vez que ingresa ese barco quiere decir que se está llevando a destinos comerciales de distintas partes del mundo productos que se han elaborado en la zona y en la región”, explicó. Destacó que el puerto tiene alcance regional, porque concentra producción de Mar del Plata y de municipios cercanos, y genera trabajo en las empresas que intervienen en la logística exportadora.

Para ilustrar la pérdida de competitividad, Falconnat sostuvo que el dólar debería ubicarse cerca de los 2.000 pesos según los cálculos del informe, y que con un tipo de cambio de 2.200 pesos la industria tendría mejores condiciones para competir. “Un filete de merluza que va de Mar del Plata hasta Brasil valdría 8.000 pesos en vez de 5.500. Con 8.000 uno es competitivo; con 5.500 pierde plata a la hora de absorber todos los gastos”, ejemplificó.

Sin embargo, aclaró que una devaluación por sí sola no resolvería el problema, porque podría trasladarse rápidamente a nuevos aumentos de tarifas, combustibles y salarios. Por eso, planteó la necesidad de implementar medidas que permitan mejorar los ingresos del sector exportador sin generar otra escalada de costos. Entre las alternativas mencionó una exención temporal de las retenciones y un mayor acceso al crédito para que las empresas puedan recuperar capacidad productiva.

Falconnat también puso el foco en las demoras en la devolución del IVA asociado a las exportaciones. Según explicó, ese mecanismo permite recuperar el impuesto pagado por bienes y servicios utilizados para producir mercadería destinada al exterior, pero actualmente se registran retrasos de hasta ocho meses. Aunque el sistema establece un plazo de 15 días hábiles, sostuvo que los reintegros llegan tarde y, en algunos casos, mediante certificados que solo pueden utilizarse para cancelar otras obligaciones impositivas.

“Un gobierno que hizo gala de decir que iba a recortar impuestos y simplificar la operatoria termina devolviéndote un impuesto para pagar otro impuesto, y no para poner en marcha una maquinaria productiva”, cuestionó. A su entender, esos retrasos inmovilizan recursos que las empresas necesitan para sostener la producción y terminan favoreciendo operaciones financieras antes que la inversión y el empleo.

Pese al panorama, el director del Grupo SIP identificó una oportunidad en la disponibilidad de merluza. Explicó que todavía quedaba cerca del 40% del stock límite establecido por el INIDEP y el Consejo Federal Pesquero, con posibilidades de impulsar nuevas capturas si ese recurso llega a Mar del Plata. Según estimó, si se mantuvieran las proporciones habituales de desembarco en el puerto local, podría traducirse en alrededor de 1.900 contenedores de exportación de filete de merluza. “Todavía hay variables que se pueden trabajar para alentar que los barcos vayan a buscar ese recurso y que venga el trabajo a la ciudad, que es lo más importante”, afirmó.

En esa línea, destacó que algunos armadores están destinando a la pesca de merluza barcos que antes quedaban inactivos después de la temporada de langostino. Para Falconnat, esa decisión es relevante por el impacto laboral que genera el procesamiento en tierra. “Cada marinero que venga arriba del barco hay que multiplicarlo por siete para procesar ese recurso”, explicó. Añadió que la elaboración de productos con mayor valor agregado podría ampliar todavía más el impacto económico de la actividad.

Finalmente, advirtió sobre el desgaste de Mar del Plata como centro histórico de procesamiento pesquero y comparó la situación local con la evolución de los puertos del sur, donde destacó inversiones en tecnología y una nueva generación empresarial. También cuestionó la distribución de los permisos de pesca: al referirse a los 18 nuevos permisos para el calamar, sostuvo que solamente uno quedaría con puerto de asiento en Mar del Plata.

“El recurso está allá, eso es cierto, y hay una bendición biológica en cuanto al langostino, por la cercanía y la disponibilidad. Pero también hay una vocación empresarial de reinversión y una nueva generación empresarial”, señaló sobre el crecimiento de otras zonas. En contraste, advirtió que en Mar del Plata algunos empresarios históricos están cansados de las dificultades y se retiran, mientras no observa suficiente recambio generacional dispuesto a continuar desarrollando la actividad. “Hay que recuperar esa vocación para seguir haciendo crecer esta actividad histórica”, concluyó.