Fernando Morales: “Abrir el cabotaje a buques extranjeros implica condenar nuestra logística a depender de otros”

El presidente de la Liga Naval Argentina cuestionó el proyecto impulsado por Federico Sturzenegger para modificar la ley de cabotaje. Alertó sobre el impacto que tendría en la logística, la defensa nacional y el control del Mar Argentino, además de señalar que podría favorecer el desembarco de la naviera estatal china COSCO.

La posible reforma de la ley de cabotaje impulsada por el ministro Federico Sturzenegger encendió las alarmas en el ámbito marítimo argentino. El presidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Morales, aseguró en la 99.9 que la iniciativa representa un riesgo para la soberanía nacional, la logística del país y la capacidad estratégica de la Argentina sobre sus más de 6.800.000 kilómetros cuadrados de espacios marítimos de interés.

“El sector marítimo y también el sector naval está muy preocupado con las políticas que se están perfilando para esa porción del mar argentino”, afirmó Morales, al explicar que la propuesta permitiría que buques extranjeros realicen transporte de mercaderías entre puertos nacionales, algo que la inmensa mayoría de los países marítimos prohíbe.

Recordó que Estados Unidos mantiene esa restricción desde 1920 y que la misma política rige en China, Rusia y la mayor parte de Europa. “Casi el 90 y pico por ciento de los países que tienen mar o ríos prohíben por ley realizar el cabotaje con buques que no sean de la propia bandera”, indicó.

Según explicó, la preocupación responde a tres cuestiones centrales. La primera es logística. “Dejar el transporte en manos de extranjeros implica condenar tu logística a depender de otros, que hoy pueden estar muy interesados en venir al país y mañana, por una cuestión tarifaria, no”, sostuvo.

La segunda tiene que ver con el control del Mar Argentino. Morales afirmó que el principal sistema de vigilancia de la pesca ilegal no está dado exclusivamente por la Armada, la Prefectura o los sistemas satelitales, sino también por la presencia constante de la marina mercante nacional. “Los principales ojos que tiene el Estado son los cientos de capitanes de pesqueros que cuando ven algo extraño avisan. Si abandonás la presencia argentina en la navegación de cabotaje, dejás el mar librado a lo que uno, dos o tres barcos de la Armada o la Prefectura puedan ver”, advirtió.

El tercer aspecto es estratégico y militar. “Las marinas mercantes son el apoyo logístico de las armadas en caso de conflicto. Estados Unidos tiene buques de guerra, pero también petroleros mercantes abasteciéndolos. En Malvinas fueron pocos buques de guerra y muchos más los mercantes que hicieron apoyo logístico e inteligencia”, recordó.

Morales cuestionó especialmente que el proyecto permita incorporar buques extranjeros bajo determinadas condiciones, entre ellas la obligación de incorporar apenas un 20% de tripulantes del Mercosur cuando permanezcan más de 90 días operando en el país.

“Nosotros salimos a ofrecer mano de obra a nuestros vecinos con una tasa de desocupación tan alta como la nuestra, pero ellos no hacen lo mismo. Paraguay, por ejemplo, prohíbe tener tripulantes extranjeros en sus buques”, señaló.

También cuestionó la posibilidad de que los armadores argentinos cambien de bandera y pasen a operar bajo registros internacionales con normas laborales mucho más flexibles. “Si es una bandera muy pirata, muy de conveniencia, el mismo capitán puede quedarse, pero pasa a regirse por otras normas laborales”, explicó.

Uno de los puntos que más preocupa a la Liga Naval es el interés manifestado por la empresa estatal china COSCO para participar del cabotaje argentino. “Es la primera que cantó ‘yo me anoto’. Lo que estamos buscando con la ayuda de la Cuarta Flota para alejar a China de las 200 millas lo vamos a terminar teniendo en los puertos argentinos. Y eso no es solamente comercio; a China le interesa posicionarse porque el Atlántico Sur es estratégico”, afirmó.

Morales también cuestionó el diagnóstico sobre el transporte fluvial. Según explicó, Sturzenegger atribuye la pérdida de la marina mercante fluvial exclusivamente a los altos costos, cuando en realidad Paraguay desarrolló un régimen mucho más competitivo. “Ellos tienen el famoso 10-10-10: 10% de ganancias, 10% de IVA y 10% de cargas patronales. Nosotros tenemos 33%, 21% y cerca del 50% en cargas laborales. Además, las regulaciones son más flexibles y la titulación de los marinos es mucho más sencilla”, comparó.

A ello sumó el deterioro de la situación de la Armada Argentina. “Tenemos sueldos de hambre, personal civil con salarios pobrísimos y un éxodo permanente de gente que primero se va a la marina mercante o a la pesca. En algún momento ya no van a tener adónde irse”, alertó.

Morales reveló además que la Liga Naval llevó sus preocupaciones a la Embajada de Estados Unidos. “Presentamos un informe porque no entendíamos cómo, si por un lado no queremos que los chinos participen en la Hidrovía, por otro los estamos tentando para que vengan a operar el cabotaje argentino. Tomaron nota y creo que por eso la ley todavía no fue presentada”, sostuvo.

Consultado sobre si la iniciativa podía responder a una estrategia favorable a China, descartó esa interpretación y apuntó más bien al desconocimiento técnico del ministro. “Creo que Sturzenegger ignora muchas cosas. Cuando digo que es un ignorante no lo ofendo; yo también soy ignorante en física cuántica. El problema es que no se dejó asesorar”, expresó.

Como ejemplo, recordó declaraciones públicas del funcionario sobre el sistema de practicaje marítimo. “Dijo que los prácticos van en la proa haciendo señas para dónde tiene que ir el barco, cuando en realidad trabajan en el puente de mando junto al capitán. También habló de una academia de prácticos donde supuestamente echaron a trompadas a dos empleados suyos, cuando esa academia no existe porque un práctico se forma después de años de experiencia navegando”, cuestionó.

Finalmente, también criticó la política exterior respecto del Atlántico Sur y Malvinas. “Tenemos empresas españolas depredando recursos desde las islas ocupadas y no llamamos a consulta a nuestro embajador. La Armada detecta movimientos, informa por la cadena correspondiente y después todo termina en un comunicado que hasta fue retrucado por los británicos. Hay una falta de coherencia muy preocupante”, concluyó.