Gabriela Exilart: «Estoy peleando con un cuchillito frente a una bomba nuclear»

La docente, abogada y escritora denunció públicamente haber sido víctima de discriminación dentro de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Asegura que hace más de una década reclama el reconocimiento de una dedicación docente que, según sostiene, le correspondía por concurso y que fue otorgada a otro profesor.

La docente, abogada y escritora Gabriela Exilart volvió a hacer pública una denuncia por presunta discriminación en el ámbito de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), una situación que, según relató en declaraciones a la 99.9, comenzó en 2014 y que, doce años después, continúa sin una resolución favorable.

Exilart explicó que decidió volver a exponer el caso públicamente luego de que se viralizara un video publicado en sus redes sociales, aunque aclaró que no es la primera vez que lo hace. «Ya lo hice en 2017 y 2018. Después, como todo, deja de ser novedad cuando aparece otra noticia. Pero estas situaciones siguen ocurriendo, no solamente en la Facultad de Derecho, sino en la Universidad Nacional de Mar del Plata», afirmó.

La escritora reconoció el fuerte impacto personal que le produjo sostener el reclamo durante tantos años. «Me costó muchísimo hacer ese video porque esto tiene un enorme desgaste emocional. Estoy enferma, el cuerpo termina manifestando todo esto. Pasé por crisis emocionales, enfermedades físicas y del alma. Quiero ser coherente con lo que escribo y con lo que les enseño a mis hijos: las cosas que se callan también siguen generando consecuencias», expresó.

Según relató, ingresó a la Facultad de Derecho en 1995 mediante un concurso docente y años después obtuvo una dedicación parcial que desempeñó hasta que, en 2014, concursó para un cargo de profesora adjunta. Allí, sostuvo, obtuvo el primer lugar en el orden de mérito.

«Concursamos tres ayudantes. Uno de ellos era un juez y miembro del Consejo Académico. Yo gané el concurso con el primer orden de mérito gracias a un jurado integrado por profesores de afuera de Mar del Plata. Estoy convencida de que ese fue el origen de todo lo que vino después», señaló.

De acuerdo con su versión, al producirse el cambio de cargo perdió la dedicación parcial que ya ejercía y, aunque el titular de la cátedra solicitó que le fuera restituida, el Consejo Académico nunca aprobó ese pedido para ella y sí para otro docente.

«Pasé a cobrar la mitad del sueldo que tenía. Empecé a reclamar, pedí que subsanaran esa omisión, pero nunca obtuve una explicación. Ahí comenzó un peregrinaje que lleva doce años», indicó.

Durante ese período, Exilart aseguró haber atravesado licencias psiquiátricas y hasta haber solicitado un cambio de cátedra por el desgaste que le generó la situación. «Esto afectó muchísimo mi salud. Nadie quiere tener a alguien reclamando permanentemente dentro de una institución, pero para mí era una cuestión de dignidad. No se trata solamente del sueldo, sino de que se respeten las reglas del concurso», afirmó.

La docente sostuvo que el beneficiado con la dedicación fue el juez Fabián Casas, quien había obtenido el segundo lugar en el orden de mérito. Aclaró, sin embargo, que sus cuestionamientos no apuntan a su desempeño académico. «Como docente es excelente. Mi planteo es que el orden de mérito era mío y las cosas no se respetaron», explicó.

En ese sentido, cuestionó el funcionamiento interno de la universidad y atribuyó la decisión a acuerdos políticos. «Nunca participé en espacios políticos ni le debí favores a nadie. Eso también te deja sola. En el ámbito universitario muchas veces pesan los acuerdos políticos y no el mérito», sostuvo.

Exilart relató además que la Secretaría de Bienestar intervino en el caso mediante el protocolo de género y que, según indicó, los informes internos recomendaban avanzar con una investigación administrativa. Sin embargo, aseguró que la universidad resolvió archivar las actuaciones.

«Pidieron iniciar un sumario para investigar estos hechos, pero finalmente se decidió cerrar la información sumaria y archivar todo, desoyendo incluso los dictámenes de sus propios órganos», afirmó.

Frente a ese escenario, anticipó que buscará continuar el reclamo en la Justicia Federal, aunque reconoció sus dudas sobre el proceso. «Un abogado me dijo una frase que nunca olvidé: ‘Estás peleando con un cuchillito frente a una bomba nuclear’. Y lamentablemente siento que, por los caminos institucionales, nunca logré que esto se investigara como corresponde», concluyó.