Jorge Biglieri: “El suicidio adolescente empezó a crecer con la pandemia y está relacionado con el nivel socioeconómico y educativo”

El decano de la Facultad de Psicología de la UBA analizó en la 99.9 el incremento de los suicidios adolescentes, los factores de riesgo en las fuerzas de seguridad y el efecto imitativo que pueden generar determinadas coberturas mediáticas. También se refirió a los cambios aprobados en el Senado para la Ley de Salud Mental, que ahora deberá tratar Diputados.

El decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Jorge Biglieri, advirtió sobre el crecimiento de los suicidios adolescentes y señaló que se trata de un fenómeno que comenzó a incrementarse durante la pandemia. En diálogo con la 99.9, explicó que el aislamiento y sus consecuencias sobre la salud mental tuvieron un impacto particular en niños y adolescentes, cuyas condiciones sociales no mejoraron sustancialmente después de la emergencia sanitaria.

“No es un fenómeno nuevo, empezó a crecer con la pandemia. Ya en ese momento empezó a verse el impacto sobre la salud mental de la población en general, pero fundamentalmente de los adolescentes y niños de ese momento”, sostuvo. Además, remarcó que los datos muestran una relación entre los suicidios y las condiciones socioeconómicas y educativas: “Lo que se ve es que hay incrementos de suicidios adolescentes, pero en países de ingresos medios y bajos sobre todo”.

Biglieri también se refirió a los suicidios dentro de las fuerzas de seguridad y explicó que existen características de esa población que requieren una atención específica. “Los datos epidemiológicos muestran que es mayor el suicidio logrado en hombres que en mujeres. En las mujeres puede haber mayor cantidad de intentos, pero no logrados. En los hombres es muy alto el porcentaje de suicidios logrados”, indicó, y vinculó esa diferencia con el tipo de métodos utilizados y el acceso a instrumentos más letales.

En el caso de los efectivos policiales, señaló que confluyen distintos factores de riesgo. “Nos vamos a encontrar con una población que está dentro de los parámetros de riesgo en relación al nivel socioeconómico y la posibilidad, por portar armas, de llegar a cometer un suicidio”, explicó. Por eso, consideró que “sería una población que debería ser monitoreada mucho más que otras poblaciones que también son de riesgo”. Aclaró que no se trata de una problemática exclusiva de la Policía bonaerense, sino que también se registran casos en Gendarmería y en las fuerzas de seguridad en general.

Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el denominado efecto Werther, vinculado con la imitación de conductas suicidas a partir de determinados acontecimientos o de la exposición pública de casos. Biglieri explicó que es necesario prestar especial atención a los entornos en los que se produjo un suicidio durante los primeros 15 o 20 días posteriores.

“Es como una ventana de posibilidades de que otros imiten lo mismo”, señaló. En ese sentido, mencionó la influencia que puede tener el suicidio de una figura conocida sobre sectores de la población joven. “Cuando se suicida una figura famosa, como fue en su momento el líder de Nirvana, puede tener una fuerte influencia en la población joven y llevar a romantizar la idea del suicidio y desarrollar conductas imitativas”, advirtió.

El decano puso especial énfasis en la responsabilidad de los medios de comunicación al informar sobre estos hechos. Consideró que hay situaciones que deben ser difundidas, pero con prudencia y evitando la exposición innecesaria de detalles. “Hay determinados tipos de delitos y comportamientos que obviamente hay que informar, pero siendo cuidadosos, muy cuidadosos”, afirmó.

También cuestionó el tiempo y el espacio que se les dedica a determinados episodios, así como la descripción minuciosa de lo ocurrido. “El tema de los detalles, de comentar qué hizo tal persona, con qué le tiró a otra, puede influir en determinado tipo de población”, sostuvo. Y explicó que la repetición de noticias sobre hechos similares puede generar una percepción de multiplicación de esos acontecimientos: “Los medios lo que hacen es fundamentalmente poner temas en agenda y, a partir de un hecho que llama mucho la atención, empiezan a detectarse otros casos similares. Se genera la sensación de que hay muchos casos”.

Según Biglieri, esa exposición puede afectar a personas que atraviesan dificultades de salud mental, tienen conductas impulsivas o desarrollan una identificación con quienes protagonizaron esos episodios. “Puede ser tomado por algunas personas y llevarlas a la imitación”, advirtió. Por eso, insistió en que “es fundamental tratar con mucha prudencia este tipo de situaciones”, especialmente cuando involucran a figuras públicas que pueden funcionar como modelos de identificación para los jóvenes.

Por último, el decano se refirió a las modificaciones de la Ley de Salud Mental que habían sido aprobadas parcialmente en el Senado y que debían continuar su tratamiento en la Cámara de Diputados. Biglieri destacó la importancia de revisar una legislación a partir de los problemas que aparecen durante su aplicación. “Una ley plantea resolver un tipo de problema específico, pero cuando se pone en funcionamiento suele suceder que algunas cosas alcanzan a resolverse y otras no, y generan problemas distintos. Eso es lo que sucedió con esta ley”, explicó.

En ese sentido, consideró positivo que se introduzcan cambios para corregir aspectos que produjeron efectos no deseados. “Hay que cambiar aquellas cosas que estaban mal en la ley y que generaron efectos no deseados. Se va en ese camino”, expresó. También señaló que desde la Facultad de Psicología participaron de las discusiones en el Senado y que continuarán interviniendo durante el debate en Diputados.

Biglieri indicó que uno de los puntos que generaba controversia era el rol de los psicólogos en las evaluaciones y las decisiones vinculadas con las altas y las internaciones. “Se ponía preferentemente al psicólogo, estaba la discusión de que el psicólogo podía dar altas y evaluar, pero no podía internar, y esas cosas se resolvieron”, detalló. De todos modos, aclaró que existen otros aspectos con los que no están de acuerdo y que esperan que sean modificados durante el tratamiento legislativo. “Fue un avance, realmente es un avance”, concluyó.