El presidente de la Academia Nacional de Educación analizó la crisis del sistema educativo argentino y reclamó un compromiso de todos los sectores para revertirla. Cuestionó el uso de los recursos provinciales, el régimen de licencias docentes y la pérdida de autoridad de maestros y directivos, aunque destacó que todavía existen escuelas y docentes comprometidos con la tarea.

“Lo que un país es no solo depende de los recursos naturales que tenga, depende también del capital humano que tenga, de las personas, de la formación. La educación es el motor del desarrollo”. La definición de José María La Greca, presidente de la Academia Nacional de Educación, sintetiza buena parte de su mirada sobre la situación educativa argentina y el desafío que representan los resultados de las pruebas PISA.
“Fíjense lo que pasa con las grandes potencias del mundo, la importancia que dan a la educación, no solo desde las administraciones estatales, sino también desde la familia. Lo que pasa, por ejemplo, en Singapur, donde las familias hacen un gran esfuerzo para lograr que los hijos logren estudiar”, señaló en la 99.9.
En contraposición, marcó una particularidad que considera que Argentina no está aprovechando suficientemente: “Tenemos la posibilidad, tenemos la gran posibilidad de que los chicos pueden ir gratis a la escuela, y no lo estamos aprovechando al máximo”.
“Como nosotros decimos en la declaración que sacamos en estos días, la educación es todo para un país. Esto no por deformación profesional, no porque queramos tirar agua para el molino, sino también porque entendemos que objetivamente, educación para cada persona es la posibilidad que tiene de desarrollarse plenamente en la sociedad y progresar, promoverse, y en su conjunto, para la sociedad es indispensable”, afirmó.
La Greca también cuestionó que la discusión educativa quede atrapada en los diagnósticos. “Muchas veces caemos en el error o de quedarnos en los diagnósticos y no hacer propuestas. Nosotros en la Academia ya en el año 2023, unos meses antes de las elecciones, hicimos llegar a todos los candidatos una declaración con 11 puntos que considerábamos necesario revertir. Bueno, quedó ahí esa declaración. Algunos aspectos se han ido desarrollando posteriormente, pero hay mucho todavía por hacer”.
Y puso el foco en una cuestión central del sistema argentino: “Tenemos un país federal. Recordemos que el artículo 5º de la Constitución Nacional establece que cada provincia tiene a su cargo la administración de la educación. Entonces el partido acá se juega en las provincias”.
A partir de allí, el presidente de la Academia Nacional de Educación fue particularmente crítico con la administración de los recursos provinciales. “Es un problema que hay de echar las culpas a los otros. ¿Por qué no hacer una buena administración de los recursos que tiene cada provincia?”, planteó.
“Tomemos el caso de Neuquén, es una de las provincias más ricas, sin embargo una de las provincias más atrasadas en extender la escolaridad de los chicos, poner la jornada completa. ¿Cómo es posible eso? ¿Dónde está la plata, en qué se utiliza, o hay un gran interés por montar un aparato burocrático que les permita después conseguir votos en las elecciones?”, cuestionó.
Sobre la provincia de Buenos Aires, sostuvo: “Con la riqueza que tiene, tendría que ser la provincia más pujante del país y sin embargo hace agua por todos lados”.
Pero La Greca consideró que la responsabilidad por la crisis educativa no puede recaer exclusivamente en la política. “Acá entendemos que todos algo tienen que ceder para sacar a la Argentina adelante en materia de educación. Los sindicatos también tienen mucho que ceder, las administraciones provinciales y nacionales también tienen que ceder”.
En esa línea, sostuvo que la discusión salarial docente debe estar acompañada por una revisión de las condiciones laborales. “Hay que mejorar los sueldos de los docentes, pero al mismo tiempo hacer una adecuada evaluación del trabajo que se realiza en las escuelas. Usted si se pone a analizar el régimen de licencia de los docentes, es escandaloso. Hay licencias por cualquier cosa, entonces así los chicos no pueden aprender”.
La Greca recordó entonces sus propios comienzos en la docencia. “Yo empecé mi carrera docente como maestro de grado en la escuela primaria estatal, en la ciudad de Buenos Aires, en un barrio periférico como es Villa Lugano, escuelas sencillas. Pero yo varios años tuve sexto, séptimo grado, pero también tuve segundo grado, porque trabajaba en dos turnos y a la noche iba a estudiar a la facultad”.
“Yo observaba que era necesario en segundo grado que los chicos saliesen. No se imaginan cómo leían en voz alta. Bueno, pero eso requería un trabajo permanente en las aulas. Y los directores venían a observar las clases”, relató.
Y contrastó aquella experiencia con la realidad actual: “Hoy en día, si un director va a observar las clases, se considera que eso es un acoso laboral”.
El deterioro de la profesión docente fue otro de los puntos sobre los que puso el acento. “Es increíble la degradación que se ha producido de la profesión docente. Y ahí también entran culpas. No podemos echar culpa en particular a nadie, pero desde la presencia del docente en las aulas, desde el cumplimiento de las responsabilidades, y también desde la sociedad, desde las familias”.
También cuestionó las situaciones de violencia que se producen dentro de las comunidades educativas. “¿Cuántas veces vemos estos escándalos que se producen por familias que agreden a la directora o a los docentes? Se han tergiversado todos los valores en la sociedad. Esto hay que tratar de recomponerlo”.
Pese a la dureza de su diagnóstico, La Greca se mostró lejos de una mirada resignada. “Yo tengo esperanza de que no es que miro todo desde una óptica oscura. No, no, no. Y tengo esperanza de que esto va a cambiar”.
Y dejó una advertencia que sintetiza su preocupación por el futuro del sistema: “Hemos llegado ya a tocar tal fondo que requiere poder todos, porque va a llegar un momento en que esto no va a funcionar más”.
Para el titular de la Academia Nacional de Educación, además, no todo está perdido. “Tenemos que reconocer que hay docentes que se dedican y que trabajan, porque a veces nos quedamos solamente con la parte oscura de la situación. Hay docentes, yo conozco docentes, directoras, porque el funcionamiento de una escuela depende de las cabezas”.
“Si la directora realmente se compromete, asume la responsabilidad, la escuela funciona. Y los docentes, si observan que en esa institución hay un proyecto común, que todos están orientados hacia objetivos que tiene esa institución, los docentes se comprometen”.
Por eso, La Greca también pidió poner la mirada sobre quienes, pese a las dificultades, continúan sosteniendo diariamente las escuelas: “Hay que destacar también aquellos docentes que van todos los días a trabajar, que excepcionalmente toman alguna licencia”.
El diagnóstico es duro, pero el mensaje final no es de resignación. Para La Greca, la Argentina todavía puede recuperar el camino educativo, aunque para eso deberá dejar de buscar excusas, asumir responsabilidades y volver a colocar a la educación en el centro de las prioridades. Porque, como definió el propio presidente de la Academia Nacional de Educación, “la educación es el motor del desarrollo”.