El presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata destacó la recuperación de dos patrulleros para la zona rural y la puesta en marcha de Tranqueras Seguras, pero cuestionó que los productores deban abandonar el campo por temor a la inseguridad. “Estamos peor que antes”, afirmó al recordar que hace cuatro años ya se reclamaban soluciones para poder volver a vivir en las zonas rurales.

La inseguridad en la zona rural de Mar del Plata volvió a ocupar el centro de la agenda luego de una reunión entre productores, entidades y funcionarios del Ministerio de Seguridad bonaerense. El presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata, Juan Carlos Petersen, explicó en la 99.9 que el encuentro permitió recuperar dos patrulleros para el Comando de Prevención Rural (CPR), que había quedado con un solo móvil para cubrir alrededor de 500 kilómetros.
“Hace tres o cuatro años fui yo mismo y entregué llave en mano seis patrulleros a la Patrulla Rural de Mar del Plata. ¿Qué fue pasando con eso? Que con la cantidad de ilícitos que se estaban dando en la zona urbana, la zona rural se quedaba sin patrullero directamente. Se lo sacaba, se lo mandaban a la zona urbana”, relató Petersen.
El dirigente rural explicó que la situación había llegado al extremo de dejar al CPR con un solo vehículo. “La zona rural tiene el 4% de la población de Mar del Plata. Entonces, ¿los votos dónde están? En la ciudad. ¿Dónde tienen que ir los patrulleros? A la ciudad”, señaló.
“¿Qué pasó con el CPR? Se quedó con un patrullero para recorrer y manejar la seguridad de 500 kilómetros. Eso y nada es exactamente lo mismo”, afirmó. Según Petersen, los reclamos de la Asociación de Productores Frutihortícolas y la presentación realizada por distintas entidades y empresas de Mar del Plata fueron determinantes para que la Provincia convocara a la reunión.
El resultado inmediato fue la incorporación de dos móviles. “De ese único patrullero logramos con esta reunión que volvieran dos más a la zona rural y que no es poco. Así que hoy puedo garantizarles que en vez de uno, hay tres patrulleros que van a hacer la prevención”, destacó.
Pero el otro eje que Petersen consideró fundamental es la implementación de Tranqueras Seguras, un sistema que permitirá georreferenciar los establecimientos rurales para facilitar la respuesta ante una emergencia. “La Provincia se puso como a la cabeza de ejecutar esto que llamamos Tranqueras Seguras”, explicó.
El mecanismo contempla que los productores registren la ubicación de sus establecimientos y aporten una fotografía de la tranquera, preferentemente con el nombre del campo visible, además de un número de contacto. “Los productores que vivan en el campo tienen la posibilidad de la georreferenciación o geolocalización de su propiedad”, detalló Petersen.
La información permitirá asignar un número a cada establecimiento. “Cada uno de estos establecimientos georreferenciados o geolocalizados van a tener un número. Ese número lo va a tener el CPR y el 911”, explicó. Para Petersen, allí estará una de las principales ventajas del sistema, porque permitirá eliminar demoras que pueden resultar determinantes durante una emergencia.
“En estos últimos meses y con un solo móvil sé de muchos casos que han tenido lamentablemente episodios. Se comunicaban al CPR y la respuesta del CPR era: ‘Mire, señores, lamentablemente no hay móvil para mandar, no podemos hacer nada en este momento porque no tenemos gente ni móvil para mandar’”, relató.
El presidente de la Sociedad Rural remarcó que la situación puede ser especialmente grave cuando la persona que llama está en peligro. “Imagínense el enojo de alguien que en ese momento estaba encadenado o con riesgo de muerte”, sostuvo.
A eso se suma otro problema histórico: la dificultad para ubicar rápidamente los establecimientos rurales. “En una situación en que los minutos valen oro, teniendo a veces posibilidad de llamar o a veces no, que atienda el 911 y empiece a preguntarle en qué calle viven y a qué altura. Y estamos hablando de zona rural, donde no hay calle ni hay altura”, explicó.
Petersen graficó la problemática con ejemplos concretos de lugares de la zona. “Llamaba esta gente, te imaginas en esa situación que los minutos valen oro, y les hablaban de Colonia Barragán, del Coyunco, y muchas veces atendía una chica que estaba hace un mes o veinte días, o dos meses, y no sabía de qué le estaban hablando”, afirmó. “No sabía ni qué era Coyunco, ni qué era Colonia Barragán, ni qué era absolutamente nada. Y esos minutos valían oro”, agregó.
La implementación de este sistema es, para Petersen, una respuesta concreta a una problemática que viene siendo planteada desde hace años. Sin embargo, el dirigente rural reconoció que existe una fuerte desconfianza entre los productores respecto de que las medidas anunciadas terminen teniendo resultados efectivos.
“Es la sensación de todos, lamentablemente. Y no es solo la sensación, esto está siendo lo que ya hemos hablado alguna vez: que termina pasando que nosotros, como productores rurales, tengamos que vivir en Mar del Plata”, sostuvo.
Petersen puso como ejemplo las conversaciones que mantiene con productores de otros países y aseguró que allí cuesta comprender la realidad de quienes trabajan en el campo argentino. “Yo viajando por el mundo hablo con colegas, ingenieros agrónomos australianos, neozelandeses, y ellos no entienden cómo nosotros, viviendo o teniendo la producción, gracias a Dios nosotros estamos a veinte, veinticinco, quince kilómetros de Mar del Plata, tenemos necesidad por inseguridad y por miedo de tener una propiedad y vivir en Mar del Plata”, relató.
“Lo que no entienden ellos es que en vez de volcar ese dinero de la compra de una propiedad en Mar del Plata a la producción, tengamos que comprar una casa”, continuó. Según Petersen, sus colegas extranjeros le plantean exactamente la situación inversa: “El día que ustedes vivan en el campo, la escuela va a ir al campo, la seguridad va a ir al campo, la asistencia sanitaria va a ir al campo”. El dirigente reconoció que esa realidad parece actualmente lejana para los productores marplatenses. “Yo lo escucho y me parece que estamos hablando de otro mundo: en vez de ir para adelante, vamos para atrás”, afirmó.
En ese sentido, también se refirió a los drones adquiridos anteriormente por la Provincia para tareas de seguridad y que, según el planteo realizado durante la entrevista, no estarían siendo utilizados en la zona rural de Mar del Plata. “Los drones volvieron a aparecer sobre la mesa porque yo jamás vi un dron de esos, de todo ese dinero, y no sé exactamente si se están usando y para qué, pero no para inseguridad”, señaló.
Petersen contó que ahora volvió a mencionarse la posibilidad de utilizar esos recursos tecnológicos en zonas rurales. “Ahora volvió a aparecer sobre la mesa que están haciendo patrullajes en el conurbano bonaerense, en la zona rural pegada al conurbano bonaerense. Bueno, nosotros estamos lejos de eso. Lo mencionaron, que ahora iban a venir para esta zona”, explicó.
Finalmente, cuestionó que las respuestas institucionales aparezcan recién después de hechos de gran impacto público. “Todo es producto de que algún pescado gordo sea lamentablemente el movilizador de estas cosas”, sostuvo, en referencia a la necesidad de que ocurra un hecho resonante para que las autoridades actúen.
Petersen recordó que hace cuatro años, luego de un episodio ocurrido en los caminos rurales con el arquero Emiliano “Dibu” Martínez y su hermano, los productores habían planteado una expectativa concreta: “Sueño que sea puntapié para que los productores podamos volver a vivir al campo”. Hoy, según su mirada, esa promesa está lejos de cumplirse. “Estamos peor que antes”, afirmó.
Y cerró con una dura síntesis sobre la situación de la ruralidad: “Vamos absolutamente para atrás y nos tratan de idiotas”.